Se viene el 10 de julio. Aparece una nueva categoría de candidato: el comunero. Las villas, poco representadas.
A tres semanas de las elecciones que sellarán el destino de la Ciudad durante los próximos cuatro años, poco se habló de la composición de las listas a representantes en las juntas comunales, más allá de las impugnaciones del Tribunal de Justicia o de cuestionamientos a algunos directores de Centros de Gestión y Participación que figuran en los primeros puestos de las listas del PRO.
Y algo más preocupante: de acuerdo con una encuesta encargada por la Defensoría del Pueblo, pocos vecinos están al tanto del papel que van a cumplir las comunas. El 72 por ciento de los consultados no sabe qué son y el 82 por ciento desconoce su alcance efectivo. Se impone entonces seguir informando sobre la descentralización.
No es secreto para ningún porteño que la Ciudad no es homogénea. Para recortar los territorios comunales se tuvo en cuenta únicamente el número de habitantes y que ningún barrio quedara dividido entre dos o más comunas. Así quedaron comunas eminentemente pobres, con extenso territorio y enormes necesidades (como la 8 y la 4) y otras que presentan fuertes contrastes socioeconómicos, como la 7 y sobre todo la 1.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen villas en las comunas 1, 4, 7 y 8. En la Comuna 1 se encuentran las villas 31 y 31 bis y la Rodrigo Bueno. En la Comuna 4, las villas 21-24 -Barrio Zavaleta, incluido- y el asentamiento Pedro de Mendoza, oficialmente conocido como Lamadrid. En la Comuna 7, la villa 1-11-14 y en la Comuna 8, las villas 6 (Barrio Cildáñez), 3 (Barrio Fátima), 20, 15 (Ciudad Oculta), 19 (Barrio INTA) y la 17 (Barrio Pirelli, en proceso de urbanización). Pero la inserción de los vecinos en las listas a representantes en las juntas comunales es casi nula.
El 10 de julio se presentan 105 candidatos a juntas. Éstas son los órganos de gobierno colegiados de cada comuna.
La junta aprueba el programa de acción y el anteproyecto de presupuesto anual, ejecuta el presupuesto y administra el patrimonio de la comuna, dispone la adquisición de bienes, celebra contratos, atiende a la prestación de servicios y ejerce el poder de policía (a través del cuerpo de inspectores), entre otras funciones.
Son muy pocos los representantes villeros que forman parte de las listas de candidatos a juntas comunales. En la Villa 31 (Comuna 1) fueron tenidos en cuenta los militantes barriales Héctor Guanco (Villa 31 bis, Frente para la Victoria) en el puesto 5, Teófilo "Johnny" Tapia (habitante histórico de la Villa 31, Frente para la Victoria) en el puesto 7, y Amalia Aima (reconocida delegada de la Villa 31, Proyecto Sur) en el puesto 5, todos con escasas posibilidades de ingresar a la Junta.
Por su parte, el PRO ubicó en el puesto 2 de su lista de candidatos a Junta de la Comuna 1 a Martín Bochkezanian, que en su cuenta de Twitter (@Martinboch) se define como "político villero", pero que -de acuerdo con el testimonio de habitantes de la 31 y la 31 bis- vive fuera del barrio y no es un referente de los vecinos sino funcionario representante de Espacio Público en la villa. Héctor Guanco, candidato por el FpV, manifestó sobre Bochkezanian (apodado barrialmente "El Bocha"): "Es el coordinador de los trabajos de Espacio Público en la Villa 31-31 bis, pero no nos hizo ningún trabajo. Sólo concretó uno cuando se lo ordenaron por una medida judicial".
Entretanto, las comunas 4, 7 y 8 no cuentan con dirigentes villeros en las listas de candidatos a Juntas. El espacio para la política institucional en las villas parece restringirse al esquema intrabarrial. El sábado pasado, organizaciones sociales se reunieron ante el Tribunal de Justicia porteño para denunciar el riesgo de que las elecciones barriales se vean frenadas. Al día siguiente del reclamo, se llevaron a cabo las elecciones en la Villa 20, de Villa Lugano, ubicada en la Comuna 8.
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