En la Municipalidad de Trenel la economía va de mal en peor. En el último mes los números de las cuentas públicas quedaron de nuevo al rojo vivo. Tal es el defasaje que tiene la actual administración del intendente Juan Antonio Silva, que tuvo que hacerse de un dinero que estaba destinado a una obra pública. Como no pudo completar el pago de los sueldos solicitó tomar 40 mil pesos de otra cuenta para cumplir con los compromisos. La suma estaba depositada por el gobierno provincial para finalizar la construcción del salón de usos múltiples y ese es el único destino que se le puede dar.
Atraso en los pagos.
De acuerdo con lo que se pudo establecer, los 40 mil pesos que tomó el Ejecutivo municipal, en un acto que roza la supuesta malversación de fondos, serán reintegrados en pocos días. En el oficialismo hay una preocupación creciente por el rumbo financiero. A las deudas con proveedores y el atraso en los pagos de los salarios, se suma un deterioro cada día mayor de las calles de la localidad y la falta de mantenimiento del parque automotor. En la apertura de las sesiones ordinarias, el propio intendente había admitido entre líneas las dificultades para gestionar.
Para salvar la situación financiera, Silva pidió ahora a los ediles que autoricen una transferencia de dinero para poder pagar los sueldos, en un acto administrativo de dudosa validez y que abre las puertas a posibles sanciones, por parte del Tribunal de Cuentas. Desde el propio peronismo se observa con críticas la gestión de Silva, cada día más proclive a tomar decisiones casi en soledad, sin consultar a los funcionarios más cercanos. Para poder sortear algunos problemas con la economía, el gobierno provincial había dispuesto hace algunas semanas una ayuda extra de cien mil pesos, mediante decreto firmado por el gobernador. Pero ese auxilio tampoco alcanzó.
Casa de Marín.
Para completar las acciones poco prolijas, se desconoce el destino del ATN girado desde Nación, una cifra de algo más de 300 mil pesos, que debía ser utilizado para remodelar la casa que pertenecía a la familia de Rubén Marín. El inmueble fue donado al municipio por el ex gobernador para que se utilice como espacio cultural y museo. Pero nada se hizo desde entonces. El panorama desalentador se completa con la anunciada una y otra vez pavimentación urbana de la localidad, cuyos fondos quedaron retenidos en Nación.

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