El ex concejal Saúl Figueroa, hoy al frente de Tránsito y Transporte, aseguró que el municipio desconfía de las promesas de mejora en el servicio de la empresa porteña, que sigue acumulando multas e intimaciones a velocidad récord.
Una interminable secuencia de reuniones, en las que participaron funcionarios municipales, miembros del Concejo Deliberante, fomentistas, usuarios y los representantes de las empresas Grupo Plaza y Rastreador Fournier, apenas si alcanzó para plasmar en papel las buenas intenciones de todos los sectores.
Pero en todos los barrios la crisis se mantiene casi como a fines del año pasado y, por momentos, parece agravarse, como sucedió hace dos días en Villa Serra.
Ante este panorama desalentador, Celendano debió bajarse y, en su reemplazo, apareció Saúl Figueroa, asesor suyo y ex concejal justicialista. Por estos días es el funcionario encargado de verificar que los acuerdos logrados se cumplan.
Si es que se cumplen.
En ese marco la Comuna pareció ayer endurecer su postura frente a la empresa al intimarla formalmente para que normalice el servicio de forma "urgente".
--¿Por qué recién ayer la Comuna salió a admitir que la relación con Plaza está deteriorada?
--Porque sinceramos una situación que ya era palpable en la calle. Uno siente que ha trabajado mucho para mejorar el servicio de recorridos y frecuencias, convocamos a usuarios, concejales y empresarios, logramos una reducción de kilómetros, hablamos de tarifas, acordamos un plan de soluciones. Y ver que Plaza sigue sin cumplir con su parte es una frustración.
--Usted aseguró que esta es "la peor semana" del nuevo sistema.
--Es que venimos sumando antecedentes claros de que la situación empeoró. A Plaza se le ha dado el mes que pidió para reacomodarse, se ha presentado el estudio de costos y los vecinos aceptaron la readecuación del servicio. Ahora resulta que no hay colectivos, que se les rompieron entre ocho y diez micros, que siguen las demoras, que no levantan pasajeros porque vienen llenos. Esto no puede seguir así.
--También mencionó un posible "boicot" de Plaza para forzar el aumento de las tarifas...
--"Boicot" es una palabra fuerte. Lo que quise decir es que, hasta antes de que el Concejo presentara el estudio de costos, uno podría haber sospechado que existía una presión para ver si conseguían el aumento. Pero hoy realmente no visualizo las razones por las que Plaza sigue con tantas falencias.
--¿Qué excusas recibe en las reuniones?
--Dicen que están muy preocupados porque, de ninguna manera, quieren perjudicar al transporte de la ciudad. Y también que se comprometen a solucionar todos los problemas lo más pronto posible.
--Es decir, lo de siempre...
--Sí, es muy difícil creerles porque ya se comprometieron muchas veces. Pero ahora tenemos que entrar en tiempo de definiciones, porque no podemos seguir exigiéndole sacrificios a los usuarios y dándole plazos a la empresa.
--Hay quienes dicen que Plaza le está faltando el respeto a la ciudad.
--Es que cuando uno lee el diario, mira los noticieros, escucha la radio, no le queda otra que preguntarse: ¿qué es lo que está pensando la empresa del ciudadano común bahiense?
--¿Y si Plaza mantiene su postura?
--Nadie quiere que Plaza se vaya. Sólo queremos que cumplan con el contrato que aceptaron y firmaron. Pero no puede seguir esta situación en la que todos ponemos lo mejor de nuestra parte y Plaza siempre nos deja pagando.
--¿Y entonces?
--Estamos un poco desconcertados, pero que quede claro que no vamos a acompañar este mal manejo.
--¿Cuánta distancia hay del desconcierto al enojo?
--No hay distancia. Van de la mano.
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