El municipio le exigió mayores inversiones en infraestructura ante los graves y continuos problemas que sufren los vecinos en distintos puntos de la ciudad.
La comuna remarcó que en las últimas semanas, los problemas se incrementaron notablemente en todos los barrios y en la zona céntrica: con la rotura de caños de agua en el barrio Anai Mapu (calle Los Menucos al 1.300), o en el barrio San Lorenzo (calles Castello y Concepción del Uruguay), los permanentes problemas que se enfrentan en la zona del barrio La Paz; o los desbordes de líquidos cloacales en el barrio Piedrabuena (calles Río Salado y Río de la Plata); y en la zona céntrica (Yrigoyen y Villegas).
Desde la secretaría de Servicios Públicos se exhortó a la empresa provincial “al menos a cumplir con un programa de mantenimiento mínimo, mientras se rediseña un esquema de inversión para mejorar una infraestructura que está colapsada”. En tal sentido, se apuntó que ARSA “recauda un millón de pesos por mes, con lo que debería estar dando respuesta a los reclamos”.
El gobierno municipal hizo referencia también a los sectores considerados “crónicos”, que un año después de haberse realizado el primer reclamo siguen con inconvenientes: Castello y Avenida La Plata; Castello y Posadas; Castello y La Rioja; Alberdi y Manuel Estrada; Quadrini al 1.200; Yrigoyen y Río Neuquén; calles Chichinales y Cinco Saltos (Anai Mapu); calles Turrín y Naciones Unidas (1.200 Viviendas); Río Neuquén y Cordero; Concepción del Uruguay y Buenos Aires; Alberti y Quadrini; Kennedy y Vélez Sarsfield.
“Aguas Rionegrinas no alcanza a ver que su prestación de servicios en Cipolletti está en una situación de emergencia. En los últimos diez años, el crecimiento demográfico se mantuvo a un ritmo sostenido: hoy tenemos 4.000 viviendas más que en 2.000; y la construcción se mantiene constante. Sin embargo, observamos que la inversión de ARSA no está a la altura de las circunstancias”, se remarcó.
A esta situación se llega tras varios años de falta de inversiones: ni para renovar una estructura que en algunos casos llega a los 50 años, ni para contar con el equipamiento necesario para realizar las reparaciones que se deben hacer todos los días. “Tenemos quejas de vecinos por la falta de atención a sus reclamos que llegan a la semana. Y estamos hablando de cañerías de agua corriente, con lo que cuesta extraer, potabilizar y distribuir el agua. O estamos hablando de líquidos cloacales, con los riesgos que implican para la salud de la gente”.
En tal sentido, se reclamó a la empresa provincial que defina un programa de inversiones a fin de adecuar la prestación del servicio a las necesidades que tiene una ciudad de 120.000 habitantes y en pleno crecimiento.
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