La comuna y la UTA decidieron establecer un compás de espera

El gremio había amenazado con la realización de asambleas en las cabeceras de las líneas, pidió que el municipio haga cumplir el pliego licitatorio.
En el marco de una mañana agitada y luego de mantener una reunión sobre el mediodía con el intendente municipal Cristian Breitenstein, las autoridades locales de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) decidieron no implementar medidas de fuerza por el momento, en protesta por lo que consideran como un mal funcionamiento del servicio de transporte público de pasajeros.

En el encuentro que Breitenstein mantuvo con el secretario general del gremio, Ricardo Pera, se discutió la actual situación del sistema de ómnibus instrumentado este año, "tratando de encontrar coincidencias en las cuestiones que permitan mejorar su funcionamiento", según señaló el intendente.

"Acordamos verificar que las empresas repongan las unidades que faltan por roturas y que haya un mejoramiento en su gerenciamiento, sobre todo en materia de las reparaciones mecánicas", indicó el jefe comunal.

Breitenstein confirmó, además, la puesta en marcha de un plan de pavimentación que atenderá las cuadras por las que circulan las líneas de ómnibus, como así también la consolidación --mediante la aplicación de productos especiales-- de las calles de tierra.

"Ratificamos nuestro compromiso de mejorar el servicio integral", agregó Breitenstein.

Consultado sobre la posible realización de asambleas en las cabeceras de las líneas, que afectarían el cumplimiento de las frecuencias, el jefe comunal negó esa hipótesis.

"Mañana (por hoy) habrá una asamblea de la UTA, pero la idea es no afectar el funcionamiento del servicio y tratar de corregir lo existente a través del diálogo", explicó.

Una mañana movida

Durante la mañana de ayer, el titular de la UTA mantuvo una extensa reunión con los delegados de las distintas líneas de ómnibus, analizando la situación que atraviesan los choferes, en virtud del incumplimiento de las frecuencias por falta de coches y el mal funcionamiento del transporte urbano.

La semana pasada, el gremio se declaró en estado de alerta y planteó la posibilidad de iniciar, a partir de esta semana, medidas de fuerza, materializadas por asambleas realizadas en las cabeceras de las distintas líneas.

"Necesitamos saber de manera cierta cuándo se va a terminar de organizar el servicio, así como que el municipio haga cumplir el pliego licitatorio", indicó Juan Salvador Milazzo, secretario adscripto del gremio, minutos antes del encuentro entre Pera y Breitenstein.

De allí la inquietud gremial de conocer cómo se readecuará el funcionamiento, para terminar con muchos de los conflictos que sufren los conductores.

"No se pueden seguir haciendo anuncios y proyectos que nunca se cumplen, mientras los que ponen la cara por las empresas son nuestros choferes", señaló.

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