Señalan que en Surgas deben aguardar largas horas para poder recargar sus envases y la larga espera no sólo se debe a largas colas que avanzan lento. A veces las filas no se mueven porque no hay stock, pero nadie de la empresa se digna a advertirles la situación o a colocar un letrero que anuncie “no hay gas”.
Cada invierno miles de familias que carecen de conexión a la red de gas natural deben realizar largas colas frente a Surgas, la única distribuidora de gas licuado que existe en Comodoro Rivadavia, para poder recargar sus garrafas.
A diario se repite la postal con extensas filas de personas a la intemperie, soportando el frío, sobre todo a primera hora de la mañana, esperando que abran las puertas del lugar y muchas veces deben volverse a su casa con sus garrafas vacías porque no hay ningún cartel que indique que “no hay gas” para vender, tal cual sucedió ayer hasta el mediodía.
La gente que obligada por las circunstancias concurre al lugar le relataba a Diario Patagónico que sufre destrato, comenzando por el personal de seguridad que no le brinda información certera sobre si hay gas disponible para la venta, se quejaron. “Bastaría con poner un cartel, para no tener que esperar de gusto”, señaló uno de los resignados clientes.
De ese modo, acceder a una garrafa de gas licuado implica armarse de mucha paciencia y superar una serie de obstáculos. A diario, centenas de habitantes de los asentamientos ilegales, pero también de los nuevos barrios que se entregaron sin servicio, hacen fila en la distribuidora de la avenida Yrigoyen para comprar la garrafa social, subsidiada por el Estado, que tiene un valor de $16 para una carga de 10 kilos. Es la más demandada aunque también se comercializa la de 12 kilos a $20 y la de 15 kilos a $25.
Cuando el producto no está disponible o no alcanza para todos los que hacen fila, la necesidad lleva a esas familias a pagar $25 o más por garrafas de 10 kilos que en los barrios venden camionetas particulares que carecen de las medidas de seguridad para transportar esa peligrosa carga.
Ayer al mediodía en la empresa Surgas reconocieron que había un faltante de stock frente a la elevada demanda de compradores, pero se señaló que el abastecimiento quedó normalizado sobre el mediodía mientras la fila de resignados compradores seguía creciendo frente a los portones de la distribuidora.
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