El técnicamente descrito enfriamiento de la economía argentina pondría en apuros la reforma tributaria de Bonfatti, toda vez que resulta más sencillo para la sociedad y las entidades trasladar los clamores a quienes están geográficamente más cercanos que enfrentar la pesada artillería nacional.
Darío
H.
Schueri
La Mesa de Entidades de la Producción de Santa Fe acaba de señalar que “actualmente la actividad económica se encuentra en un período de marcada desaceleración, con probabilidades de transitar una nueva fase recesiva en su ciclo económico”. Se basó en un pormenorizado informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe.
El propio INDEC muestra una ralentización de la economía. La inflación carcome como el ácido los paritarios salarios; mientras de a poco se va esparciendo el “virus dólar”, no sólo entre los tres millones de argentinos que lo atesoran a manera de ahorro o lo requieren para viajes de negocios o placer, sino entre quienes lo necesitan para pagar necesarias (y a veces imprescindibles) importaciones, generando entre el común de los fabricantes y proveedores psicóticas facturaciones al son del dólar “blue”.
Jorge Sobrero, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Santa Fe sinceró que “hoy uno no sabe a qué atenerse; con los aumentos que tienen las escalas salariales nadie sabe a qué precio va a recibir el producto, más si después recibe el dólar de exportación a 4,41 por peso, mientras que acá se están comprando los productos con un dólar de 5,60 pesos. Por eso las operaciones comienzan a complicarse”.
La realidad supera los esfuerzos de los funcionarios nacionales por atajar la embestida económica, testificada en la memoria colectiva de manera célebre por Juan Carlos Pugliese, recordado Ministro de Economía de Raúl Alfonsín en aquel memorable “sincericidio” luego de una reunión con el especulativo establishment: "les hablamos con el corazón y nos respondieron con el bolsillo", profetizó. Pugliese reveló el genotipo social argentino que nunca confió en su economía. Porque nunca confió en sus políticos. La sociedad vive el hoy y se aferra providencialmente al sobrenatural, sin importar Credos, “Dios Proveerá”.
LA REFORMA SANTAFESINA
Con semejante - real o insinuado – estado de cosas y un pronóstico subyacente de mar peligroso, el Gobernador Antonio Bonfatti busca su Isla del Tesoro: la reforma tributaria; para ello deberá ajustar detalladamente cada uno de los instrumentos de la nave si no quiere encallar.
En el mientras tanto, la emisión de Letras por hasta 556 millones de pesos (se arrancará emitiendo lo justo y necesario porque hay que devolverlas el 30 de Noviembre) para saldar deudas con proveedores y contratistas del Estado le permitirá atravesar el supuesto oleaje con cierta protección mientras espera el incierto desenlace de la necesaria reforma tributaria que su antecesor Hermes Binner intentó conseguir sin suerte en un escenario económico menos crítico. Binner falló en los modos con un Parlamento numéricamente favorable.
Bonfatti tiene que extremar la diplomacia de la cual careció el actual líder del FAP. Para ello llevó a su extenuante y prolífico periplo por Medio Oriente y Alemania a Luis Rubeo, presidente de la Cámara de Diputados y líder del subgrupo mayoritario de diputados peronistas, y los titulares de los dos sub-bloques peronistas de senadores: José Baucero y Armando Traferri. Extensas horas habrán servido para aceitar los consensos.
El Gobernador allá lejos trata de hilvanar el número parlamentario que a Binner le sobraba y desperdició. En la Casa Gris el trabajo de ebanista lo hace el Jefe de Gabinete Rubén Galassi instruyendo políticamente, cual técnico que se juega el título o la permanencia en la categoría, a los funcionarios de Economía encargados de explicar a quien lo requiera los detalles de la reforma apelando a las virtudes teologales paciencia y sabiduría.
Mientras se consigue el número necesario de manos peronistas levantadas en el Parlamento, habrá que lidiar con las desconformes “fuerzas vivas” (entidades de la multisectorial productiva, comercial y de servicios) aún con sus desopilantes internas como las de la Unión Industrial de Santa Fe (desautorizó a su Presidente Norberto Velazco con un comunicado que firmó él mismo, por haber adherido al documento de la Mesa de Entidades de la Producción) que hacen equilibrio en las alturas cual trapecista del Cirque du Soleil para no caer en el cerrado discurso político de algunos legisladores de la oposición.
Los dirigentes sectoriales, sobremanera del campo, ya comienzan a hacer ruido, a pesar de que los funcionarios de la Subsecretaria de Ingresos Públicos aseguran que sus didácticamente fundadas explicaciones sobre progresividades, unidades productivas coherentes con el territorio, valuaciones y costos de la tierra, son recibidas en reuniones más privadas con respetuosa atención y atendibles sugerencias que suelen no ser bien vista por algunos paren que abonan la equivocada teoría de que la representatividad gremial empresaria no es genuina si comparte pareceres con el gobierno.
A nadie le gusta pagar (cuando de tributos o servicios se trata) y argumentos en tal sentido sobrarán, ya sea en bíblicos tiempos de vacas gordas o vacas flacas. Y se los van a dar gustosamente a los senadores justicialistas encabezados por Alcides Calvo que iniciarán una ronda de consultas con las cámaras patronales agropecuarias y entidades de la producción con la sutil intención de asimilar las quejas para después deslindar responsabilidades a la hora de oponerse. Y de paso dejar en evidencia a los pares que puedan simpatizar con la Ley.
El “Properonismo” y el “Sciolismo” quieren hacer pie en Santa Fe, a la caza de peronistas díscolos, resentidos y renegados.
La tímida irrupción del “sciolismo” en la Provincia de Santa Fe (inaugurada oficialmente por el Gobernador bonaerense en marzo último con su presencia en esta capital) podría llegar a generar, en caso de consolidarse, una reagrupación militante justicialista no kirchnerista que podría llegar a esmerilar las aspiraciones conquistadoras del ascendente PRO, sobremanera entre Los Sin Techo, muchos de ellos otrora reutemistas huérfanos de liderazgo.
Por ahora la artificiosa corriente “sciolista” solo se limita a exploratorios contactos entre amigos militantes en común, esperanzados llamados telefónicos y algún legislador con buen caudal de votos territorial que cauteloso y reservado nos confió que esta comenzando a jugar en ese espacio. Pero difícilmente Daniel Scioli le arme lista al FPV el año que viene en Santa Fe.
Mientras tanto, en la Provincia el PRO comienza a moldear su masa crítica territorialmente representativa de cara a las legislativas del año que viene, y aunque están en etapa de construcción, ya están siendo infectados por el virus internista.
Miguel Torres del Sel encabezó el viernes un acto con un encadenado discurso que seguramente alegró a los profesionales de la porteña Fundación Pensar a la cual supo acudir semanalmente para terminar de moldearse como político. Nivel de conocimiento, carisma y votos ya tiene; el objetivo del PRO es seguir puliendo el diamante para que, junto con el armando provincial relatado, vuelva a sorprender el año que viene en las legislativas nacionales encabezando la grilla de diputados nacionales.








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