Se complica sacar gendarmes a la calle en San Rafael

Acorralado por los hechos delictivos que se cobraron dos vidas en los últimos días, el Gobernador Pérez anunció a las apuradas una serie de medidas que se habían considerado hace años, y también dijo que pediría al Gobierno Nacional la asistencia de Gendarmería Nacional para resolver la falta de personal de Policía de Mendoza.
Nadie le avisó que en el sur provincial, por ejemplo, ya se han llevado a cabo varios operativos conjuntos de Gendarmería con Policía de Mendoza y otras fuerzas de seguridad (Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria) en el marco de la prevención y el combate del delito.

Por otra parte, la cuestión no es tan sencilla por distintas razones. En primer lugar, el antecedente más cercano de los gendarmes en las calles haciendo tareas policiales se remonta a la huelga policial de 1998, fue muy acotada en el tiempo y finalizó cuando la policía provincial volvió a hacerse cargo de su labor específica, lo que permite suponer que la convivencia no debe ser fácil de coordinar. Además, eso quedó relativizado ayer, cuando el ministro de Seguridad Carlos Aranda anunció que pondrá en actividad unos 750 policías en pocos días, con lo cual se resolvería la carencia de uniformados propios.

Sin el argumento de la falta de personal, sin declaración de emergencia en Seguridad (aunque sólo implica la eliminación de trabas para asignar recursos) ni una razón de peso que justifique su presencia en las calles, Gendarmería sería una simple figura decorativa sin función específica ni aportaría a solucionar el problema de fondo. Ese es el principal impedimento para que los gendarmes acepten de buen grado una tarea que no es la de ellos, sin mencionar que si se comprometen en una misión que finalmente no arroja resultados, resultarían desprestigiados.

Y eso es en el fondo lo que más preocupa a la jefatura de esta fuerza de seguridad. Nadie puede decir, por supuesto, que Gendarmería desconozca la tarea policial que, de hecho, han desarrollado en lugares tan hostiles como Haití en el marco de las misiones de paz en las que toman parte.

Pero allí está clara su misión y, lo que es más importante, sus atribuciones.

Ayer, en la bicameral de Seguridad, quedó claro que el Gobierno debe buscar colaboración en la Justicia antes que en las fuerzas nacionales y mejorar sus propios procedimientos en materia de investigación e inteligencia criminal, un área que Aranda debería conocer a fondo porque antes de ser ministro fue jefe de la misma.

Comentá la nota