Complejos habitacionales que no trajeron la solución que proyectaban

Complejos habitacionales que no trajeron la solución que proyectaban
Los barrios 1.008 y 1.311 viviendas fueron planificados décadas atrás como una solución habitacional frente al crecimiento demográfico de Comodoro Rivadavia. Hoy en algunos de esos sectores sus habitantes sufren serios problemas estructurales, a lo que se suman la inseguridad y las usurpaciones.
Las 1008 viviendas fueron creadas en el último período de la dictadura militar: sólo se edificaron dos proyectos de este tipo en el país.

El 15 de julio de 1972 el complejo habitacional estatal Pruitt-Igoe de Saint Louis, la segunda ciudad más grande del Estado de Missouri, Estados Unidos, comenzó a ser demolido por considerárselo un lugar inhabitable para las personas de escasos recursos que allí residían.

Había sido desarrollado entre 1954 y 1955. Sin embargo, poco tiempo después de haberse terminado la construcción, las condiciones de vida comenzaron a decaer y la zona se convirtió en un lugar de extrema pobreza, con altos índices de criminalidad y segregación.

La historia de ese complejo guarda ciertas similitudes con el barrio 30 de Octubre, conocido en Comodoro Rivadavia como las 1008 viviendas. Pese a ser habitado en la mayoría de los casos por familias de trabajo, en sus calles no se suele caminar de noche por temor a la inseguridad.

A la vez, el valor de venta del metro cuadrado está muy por debajo del valor promedio del mercado inmobiliario ya que son más los que quieren irse que los que están dispuestos a llegar, aunque muchos de los departamentos que se desocupan terminan siendo usurpados.

30 DE OCTUBRE

Las 1008 viviendas fueron creadas en el último período de la dictadura militar. Sólo se edificaron dos proyectos de este tipo en el país -el otro está en Ushuaia- y su construcción concluyó una vez que se produjo el retorno de la democracia.

En total son 1.140 viviendas distribuidas en nueve sectores de diez y once edificios, unidos de a dos con doce viviendas por escalera, lo que hace un total de 106 edificios. A principios de la década residían allí más de 7.500 personas, con un 60 por ciento de niños y adolescentes.

En la actualidad el barrio 30 de Octubre se extiende desde Enrique Girolamo, hasta Padre Corti, cubriendo toda la extensión de la avenida Chile, sobre el sector sur.

Rubén Mansilla, vocal de la comisión directiva de la Asociación Vecinal, vive en el barrio desde sus inicios y fue testigo de los grandes cambios que sufrió el sector.

“Antes era muy diferente. Yo crié a mis hijos acá y la juventud tenía respeto hacia las personas, pero hoy se ha perdido todo. Hoy no respetan a nadie, ni a la policía”, comentó a Diario Patagónico.

Este plan habitacional fue el segundo que el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) ejecutó en Comodoro Rivadavia. Sin embargo, su construcción presentó falencias y numerosas familias dejaron sus departamentos por los graves problemas estructurales que tenían los mismos.

Hoy cerca de 9.000 personas habitan el barrio, el cual sufre desperfectos pluviales y desbordes cloacales. “Constantemente está desbordándose la cloaca. Frente a la vecinal hay una calle anegada, la estuvieron reparando un poco, pero la dejaron a la mitad porque hay un desborde de agua”, sostuvo Mansilla.

La alta demanda habitacional que existe en Comodoro Rivadavia, sumada al continuo arribo de inmigrantes y de habitantes del norte del país, produjo que en la última década se creara una extensión de las 1008, conformadas por precarias viviendas fabricadas con chapas y madera.

La situación en el barrio es extremadamente delicada. A fines de 2011, en la extensión, pobladores abandonaron sus casas por temor a ser desalojados en forma violenta por delincuentes del sector. Incluso hubo habitantes de esa extensión que llegaron a incendiar sus casas para que no sean tomadas.

Sin embargo, esta problemática también golpea al barrio mismo. La Asociación Vecinal estima que en la actualidad un 40 por ciento de los departamentos se encuentran usurpados. “Acá hay grandes problemas, ocurren diariamente hechos delictivos donde se ven involucrados jóvenes y las usurpaciones vienen de larga data. Desde hace cuatro años más o menos, y son vecinos del mismo barrio”, admitió Mansilla.

ISIDRO QUIROGA

En 1987 se comenzó a edificar el barrio Isidro Quiroga. La construcción se realizó con el Fondo Nacional de las Viviendas (FONAVI). Inicialmente fueron alrededor de 900 casas, destinadas a adjudicatarios inscriptos previamente. Dos años después, los vecinos se pudieron instalar en el barrio. Antonio Bargas, actual presidente de la Asociación Vecinal, fue uno de ellos.

Según explicó Bargas a Diario Patagónico, cuando se construyó el sector inicial del barrio, alrededor de 20 familias que vivían en las 1008 fueron reubicadas en el Isidro Quiroga, ya que las condiciones de su anterior techo eran más que precarias para estas familias.

En la actualidad el barrio se divide en 4 sectores: el de avenida Roca (350 casas); Graciani (311); Patricios (300) y Ñiaco (350). Este fue el último en construirse y dio forma a las 1311 Viviendas, como se lo conoce hoy a este sector de la zona sur de la ciudad.

Hoy las 1311 cubre el perímetro de las avenidas Congreso y Polonia, entre Lisandro de la Torre hasta los límites de los barrios Moure y Cerro Solo.

Sus principales problemas de infraestructura están vinculados a los sistemas pluvial y cloacal. Y al igual que las 1.008 Viviendas es uno de los sectores más conflictivos de la zona sur de ciudad.

“En este barrio hubo más de siete muertes, pasan muchas cosas que los periódicos no la escriben y los dirigentes vecinales corremos el riesgo. Yo vengo peleando hace rato con esto, hace cuatro años comenzó a aumentar la delincuencia. La mayoría son conocidos, son gente pesada”, indicó Bargas a Diario Patagónico.

El dirigente barrial señaló que el problema de la inseguridad va de la mano con las usurpaciones. “Hoy hay más de 60 casas usurpadas por delincuentes. Es un tema que hay que tratarlo, a ver si el IPV toma cartas en el asunto. No es un tema simple, esto viene de hace rato, hace como cuatro años hicimos un relevamiento con el IPV y ya teníamos casas usurpadas”, admitió el dirigente.

Sin embargo, la vida en las 1311 no siempre fue así. Walter Natera, portero de la Escuela 737, fue el primer presidente barrial elegido por los cuatro sectores. Desde 1991 a 1995, fue la máxima autoridad del barrio, electo en dos periodos.

En ese tiempo el barrio era “tranquilo. Hacíamos reuniones en las esquinas de la calle. No teníamos sede vecinal y nos juntábamos para pedir planes de amortización y para la urbanización. Colocamos carteles señalizadores y se hicieron las garitas. Además llegamos a ser el barrio más populoso de la tercer circunscripción”, graficó Natera.

“Ahora viven cerca de 8 mil personas y lo más difícil se dio hace 5 años, con mucha muertes de jóvenes, fue lo más bravo que hemos tenido”, sostuvo.

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