Comodoro Rivadavia celebró ayer el 145º aniversario de la colonización galesa en Chubut, en el tradicional bulevar de esa colectividad, en Belgrano y Rivadavia, donde cada 28 de julio vuelve a flamear la bandera del dragón rojo que Lewis Jones y Edwing Roberts plantaran por primera vez en el Golfo Nuevo en 1865, para recibir al velero Mimosa y su contingente de 154 de colonos a bordo.
Los abanderados de las comunidades extranjeras franquearon la plaza minutos antes de las once, para una vez más prestar el invariable acompañamiento y colorido testimonio de la diversidad de herencias culturales y espíritus inmigrantes de los que los galeses fueron punta de lanza en estas tierras.
Tras el izamiento de ambas enseñas patrias y la entonación de los Himnos Nacionales, una pequeña descendiente del pueblo colono, depositó, ataviada a la usanza tradicional, un ramo de flores al pie del pedestal que rememora la gesta galesa, dado que como cada año la Asociación San David dona a la Fundación Anahí el importe de la ofrenda floral destinada al acto.
El padre Mario Vidmar tuvo a su cargo la invocación religiosa, con hilo conductor en que el grupo de hombres y mujeres que llegaron en La Mimosa encontraron en esta tierra un lugar donde poder vivir en libertad sus convicciones. También resaltó en que el éxodo es una realidad que acompaña la historia de tantos pueblos como caminos hacia la libertad. Pidió en tal contexto que la Nación guarde en su memoria y aprenda de tantos que han construido la patria habiendo transitado el éxodo.
La reflexión de los descendientes llegó en la voz de Liliana Freeman de Moreno, que tal como lo había hecho Nanny Davies el año pasado, también rescató la figura de la mujer como puntal de la empresa colonial. “Esa mujer estoica y decidida compañera que abandonó la tranquilidad y seguridad hogareña de su tierra natal para seguir a su marido en un viaje hacia tierras extrañas, conocidas sólo a través de relatos”, señaló.
Miembro de dos familias galesas radicadas en el valle del Chubut y en la Colonia 16 de Octubre, Freeman rindió tributo a los colonos, poseedores de una tenacidad sin precedentes, que vencieron la inmensidad del mar y el duro vivir en el desierto patagónico. En una reseña del sacrificio implícito en la carencia de agua y la hostilidad climática, valoró además la pacífica convivencia con los pueblos originarios “que más de una vez prodigaron amistad y sustento a través de sus enseñanzas y experiencias”.
En el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo y 145 años después del desembarco, la mujer subrayó con orgullo el hecho de que en la provincia se mantenga viva la colectividad galesa más numerosa y que sus descendientes conserven el idioma, las tradiciones y sus valores espirituales.
LA INTEGRACION BICENTENARIA
Buzzi puso énfasis el nivel de integración de los pueblos extranjeros en Argentina. Contrapuso que en otros países los inmigrantes se constituyeron en barrios o sectores específicos cuando aquí se amalgamaron en unidad, construyendo un proyecto de nación integrando a otros grupos de inmigrantes que llegaron luego.
“Esto también es un mérito enorme, no ya de lo hecho por quienes decidieron inmigrar seis generaciones antes, sino de cómo han ido las últimas tres generaciones construyendo esta patria nuestra, que ha abierto los brazos a diferentes pueblos del mundo y nos ha fusionado en un destino común” dijo el intendente, que reconoció en ello un rasgo exitoso en los 200 años que celebra la Patria.
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