Treinta y tres y contando. Ese es el número de muertes violentas en lo que va del año en Comodoro Rivadavia, la ciudad más poblada y económicamente más activa de la Provincia del Chubut
La ciudad del petróleo gira sobre un vacío casi existencial en materia política y por eso sus demandas, algunas reales y otras agigantadas por que la incapacidad de sus dirigentes para generar iniciativas viables, ha terminado por crear una sensación de aislamiento y/o “despojo” en una franja apreciable de sus habitantes.
Esta mañana, el secretario de Seguridad, José Glinski, consideró que “hay una matriz violenta, que estructura las relaciones sociales” en Comodoro Rivadavia y señaló que uno de los desafíos de su cartera consiste en que “los violentos no nos ganen nuestros espacios públicos, ni nuestros espacios privados”.
Expresó además su voluntad en avanzar en una estrategia de “desburocratizar” a la Policía de la Provincia, con el objeto de “poner más gente en la calle” para prevenir tanto el delito como la violencia urbana, pero de todo eso, hasta ahora lo que hay son sólo palabras, o buenas intenciones, pero no realidades.
El funcionario acudió luego a la vieja receta de “cambiar el Código” de Procedimientos Penales, para tratar de que la “forma de interpretación” de las normas por parte de los jueces sea más uniforme y –aunque a esto no lo dijo taxativamente- de mayor dureza.
A la preocupación por la sucesión de muertes “la compartimos con toda la sociedad”, destacó Glinski. Pero la muerte sigue andando por la ciudad del petróleo y los reclamos.
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