Jugadas políticas ambivalentes de Ricardo Colombi. Kirchnerista en Buenos Aires, radical en Corrientes.
Ayer, nuevamente, volvió a ser noticia Ricardo Colombi. Su participación en una reunión convocada nada menos que por quien es el presidente del partido oficialista llama a la reflexión, y parece mostrar que su anunciado apoyo a la candidatura de un K para el 2011 mantiene plena vigencia.
En orden con la decisión tomada cuando reasumió en el Chaco semanas atrás la titularidad del PJ Nacional, ayer Néstor Kirchner convocó a un grupo de gobernadores afines a una reunión que se llevó a cabo en la representación del Gobierno de Salta en la Capital Federal.
El tema era el análisis de la modificación de la ley de coparticipación federal, en línea con la reforma de la Constitución del año 1994.
Más allá de que, finalmente, Néstor "se pegó el faltazo", ello no fue óbice para que las principales espadas del kirchnerismo analicen y avancen en acciones concretas tendientes a plasmar una propuesta que consideran será superadora. Entre ellos, codo a codo, estaba Ricardo, a quien muchos miraban como "sapo de otro pozo", que no hace sino ratificar la idea que hay en Buenos Aires de que "Corrientes es República aparte". "Nunca la entenderemos", dicen una y otra vez, persuadidos de que cada nuevo capítulo encierra sorpresas difíciles de asimilar.
La concurrencia de Colombi, y su renovada profesión de fe kirchnerista, abre interrogantes respecto a la forma cómo ello se traduce en el ámbito provincial donde la movida ayer le significó el primer latigazo dado por el diputado nacional Rudy Fernández.
No menos difícil es entender que, a pesar de las señales amigables dadas por Ricardo al Gobierno central, en la geografía local tales gestos no tienen su correlato en el accionar del PJ que el viernes se apresta, en una conferencia de prensa, a desgranar las razones por las cuales pondrá "bolilla negra" a algunos artículos del proyecto de ley de Presupuesto.
La representación institucional del justicialismo, en ambas cámaras, no acusa recibo de tales gestos, y, coherente con el propósito de diferenciarse de la gestión colombista, apunta a mostrarse como opción de cambio a futuro, intentando sacar provecho de lo que considera idas y venidas de un gobierno que sigue procurando un punto de referencia.
Aun cuando Colombi pueda buscar la contrapartida de algunas concesiones de parte del Gobierno nacional no es menos cierto que, a la postre, la palabra final la tendrán los legisladores del justicialismo correntino, a cuya dirigencia no sólo viene ninguneando desde hace tiempo, sino que además ha buscado saltearle con acuerdos nacionales que hasta ahora no han dado los resultados esperados.
El discurso del oficialismo local apunta, por estas horas, a descalificar a los radicales que, en el Parlamento, no sean consecuentes con el Gobierno, tachándolos de funcionales al kirchnerismo.
Sin embargo, quienes así no piensan dentro de la UCR, señalan la contradicción que ven en la posición del Gobernador, poniendo de manifiesto que en Buenos Aires se viste de kirchnerista y en la Provincia quiere presentarse como el primer radical.



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