“Como sea llegaba a la escuela porque los niños me esperaban”

“Como sea llegaba a la escuela porque los niños me esperaban”
De a caballo, en vehículos, de a pie, como sea llegaba al establecimiento escolar. Los niños esperan el momento de eseñanza con su maestro. A pesar de no dar clases en el pueblo, éste lo recuerda con cariño
Fue el maestro del pueblo de las Chacras durante 13 años, los recuerdos y las historias en su cabeza lo llenan de alegría. Unos 50 años, con una mirada buena que impresiona. Sonríe con la calma que le da el saber del campo y entre su gente, es más popular que el más famoso de los políticos. En el pueblo lo abrazan, los besan, le dan ese lugar de maestro, no de docente, sino maestro, el que guía y conduce a sus alumnos.

Es la mañanita del sábado 8 más en las Chacras, con la particularidad que se inaugura el agua potable y la luz eléctrica, razón por la cual el pueblo está de fiesta. Entre los protagonistas de la jornada está Blas Andrade, el hombre que movilizó al pueblo, cuando nuevamente caminó por sus huellas. Es que don Blas hace tres años se fue del pago dejando la escuela Rómulo Giuffa, el derrotero de la educación lo llevó a otro destino. Siempre rural. Es por esto que su voz se trasladó de la tranquilidad de las Chacras a la humilde escuelita provincia de San Juan, en 25 de Mayo.

Pero su historia, de maestro rural lo lleva como siempre a las Chacras donde entró por la huella polvorienta a lomo de mula cuando apenas cumplía 34 años.

La realidad es que los años lo hicieron de tierra adentro, lo marcaron como uno de sus portadores, lo unieron con la Pacha Mama y le dieron explicaciones de muchas cosas. Hoy, don Blas es compromiso social en medio de los que menos tienen y su lucha se sostiene desde el lugar donde se encuentre.

Hoy, es el día del Maestro y Diario El Zonda optó por buscar a los que hacen Patria con la enseñanza. Buscó en el interior de la tierra a un hombre que más allá de todo lleva el don de la palabra y la enseñanza. Uno de los ejemplos es Blas Andrade, quien contó parte de su historia.

¿Cómo llegó a la escuela?

Me vine para el cumpleaños de mi hijo, el más grande, vine a algo que no conocía porque al pueblo no lo había sentido nombrar nunca. Cuando llegue, la gente me recibió muy bien.

¿Qué lo llevó a venir a un pueblo tan lejano?

No se, pero puedo asegurar que acá se aprenden muchas cosas, valorar al ser humano, al alumno, al presidente de la Unión Vecinal y todas las instituciones que rodean al pueblo. Como siempre lo dije, en todas las reuniones del pueblo, si pateamos para el mismo lado se pueden conseguir cosas muy importantes, como el agua y la luz.

¿Hay diferencias con la relación que tienen ustedes como maestros de campo, con la relación que tienen los chicos de la ciudad que tienen muy difusa la relación?

El tema es que a la autoridad hay que saberla llevar, no hay que subirse al caballo del comisario, pero si hay que saber respetar al ser humano. Es lo que hace la gente en el pueblo, ellos cuando uno llega lo reciben de manera distinguida, nos alojan y ofrecen lo poquito que ellos tienen, que es todo. Ellos saben vivir la vida, tienen un lugar muy bonito y lo saben aprovechar. Los niños, cuando yo llegué estaban bajoneados porque eran pobres. No, ellos son mas ricos que cualquier otro niño, tienen todo y no tienen la civilización que les está pasando por encima o el consumismo que nos está destruyendo a todos los que vivimos en la ciudad.

¿Cuándo llegó a la escuela con qué se encontró?

Me encontré con un pueblo muy bonito, con gente muy linda, amigos hermosos y alumnos espectaculares.

¿Las necesidades?

No tenían luz, ahora ellos la van a tener. No teníamos agua potable, teníamos que venir al río, ahora ya tienen. Por eso les pido que aprovechen las cosas importantes que les está llegando.

¿En ese momento los padres eran conscientes de que tenían que mandar los chicos a la escuela?

Siempre la lucha fue, porque el niño acá trabaja. El padre tiene que aprender que el niño tiene su derecho y así como tienen obligaciones tienen derechos que hay que saberlos respetar, para que sepan que detrás de ese cerro, hay un mundo que los espera y que pueden salir a estudiar y volver al lugar donde han nacido. Siempre les enseñe a los chicos que no se tienen que olvidar del lugar de donde vienen.

¿Sobre todo en tiempos de apareamiento de animales el trabajo crece?

Exacto, por eso está el trabajo del maestro, de acomodarse a los horarios y a las necesidades de ellos. Por eso que la gente me demuestra mucho cariño, si el niño no venía a la escuela, salía de la escuela y me dirigía a la casa de ellos y llevarles los deberes. De esa forma sembrábamos esa semilla para que ellos valoren a la escuela.

¿Con cuántos alumnos comenzó?

Con 22 alumnos y ahora en la actualidad son 25. Siempre cuando me preguntaban en la ciudad de que cuántos habitantes eran, les decía hasta que yo me vine 75. Por ahí hay alguna mamá que se quedó embarazada y somos 76.

¿La huella es uno de los grandes problemas del pueblo?

Siempre ha sido el gran problema. Hay veces que entraba a caballo, pero hay que tener vocación para hacer esto. Lo hice muchísimas veces a caballo, pero yo llegaba a la escuela porque los niños me esperaban.

¿Cómo era su régimen de trabajo?

Me quedaba 10 días en el pueblo y descansaba cinco. En realidad los cinco días no eran descanso sino hacer trámites, porque se tenía que salir a golpear puertas y atender la necesidad de la escuela, necesidades de los niños, necesidad del pueblo. Bueno.... es lo que me gustaba.

En su caso, su esposa...

Ella entendía porque también es docente, mi mamá es docente jubilada y trabajó muchos años en La Planta, así que me comprendían todo. El principal pilar que me aguantó como maestro rural es mi familia.

¿Qué anécdota le quedó en la memoria de su vida en las Chacras?

Veníamos a eso de las 20.00 de Marayes, a caballo con Cecilio Marín un papá que me venía a buscar a Marayes. Cuando vinimos se largó un agaucero y estuvimos parados bajo una caleta 24 horas esperando que se pare el agua. Llegamos con el comedor de la escuela, al otro día como a las 20.00. Estuvimos 24 horas tirados en el campo, esperando que se pase la lluvia y que no se mojara la harina y todo lo que traíamos para el comedor de los niños.

El pueblo ¿cómo subsiste en su economía?

Hace varios años se acercaron la gente del Programa Social Agro pecuario y están trabajando muy bien con el tema caprino.

Maestro, conocer su historia es como un suspiro de aire fresco para el alma.

Siempre dije que lo que me he llevado de las Chacras no me lo va quitar nadie. El sueldo tal vez no es mucho, pero las satisfacciones que uno se lleva de los niños son importantes.

¿Hoy sigue dando clases?

Estoy dando clases en la escuela provincia de San Juan, en 25 de Mayo y creo que la gente me empezó a querer como lo hizo acá. Hay que trabajar de a poquito.

¿Qué le piden los alumnos al maestro en estos días?

El otro día escuchaba a una licenciada que sabe un montón de educación y ahora me parece que lo fundamental es que el docente trate de comprender al alumno y que se ubique. Es lo que hago, cuando hay que conversar en el grado, conversamos, cuando se tienen que hacer tareas se hacen.

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