Oscar Aguad volvió a incursionar en la interna nacional. Afirmó que Julio Cobos debe iniciar ya mismo su campaña presidencial y luego pedir licencia como vicepresidente; pero no darle al kirchnerismo el gusto de renunciar.
Lo de Aguad, ayer, tuvo fortaleza. Aunque no es el único precandidato a gobernador, el acto transitó como si ya lo fuera (es, lejos, el postulante más instalado). Fue presentado como “candidato a gobernador” y no como “precandidato”; y exhibió el respaldo del ex intendente Rubén Martí, cuya popularidad –al menos entre los radicales– sigue siendo alta. No es poco.
Aguad eligió el tono conciliador para oponerlo a la imagen confrontativa del kirchnerismo y prometió “un cambio responsable” al considerar terminado el ciclo gubernamental del PJ cordobés. Desarrolló el eje de inversiones, trabajo y empleo para combatir la pobreza; y también habló de salud, educación y vivienda, dándole al mensaje un tono social que reclaman otros sectores del partido. Decididamente, inició la campaña y procuró mostrarse como el candidato de casi todos.


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