Tras el planteo de una familia de abandonar su casa por la violencia en el barrio, la responsable del Servicio Local de Niñez analiza la realidad de la Ley de Infancia.
"Nadie desde el Estado puede correrse. Y hay momentos en que uno se queda con la sensación de que tenemos la misma falta de respuesta que tienen los vecinos. Podemos llegar hasta acá pero Estado somos todos. Sociedad somos todos. Estado somos Educación, Salud, Justicia, todos. No sólo el municipio. Sólo que el Municipio es el más cercano. El más concreto de ver", definió Silvia Díaz, responsable del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez y Adolescencia.
Hay barrios en donde la contradicción profunda entre la ley y la práctica cotidiana se profundizan. Y el Estado, visto como estructura sistémica global, fracasa y hace agua. Cuando esta semana una familia decidió ir al Municipio a entregar las llaves de su casa en el barrio Facundo Quiroga II porque ya no sabía cómo convivir con la violencia, hay un fracaso institucional estrepitoso.
"Uno puede actuar desde la prevención y promoción como Servicio Local pero cuando esas estrategias no dieron el resultado esperado porque no hay compromiso o reconocimiento de la propuesta tanto desde la familia como desde el adolescente, de esta propuesta todo queda a nivel de la Justicia. Porque hay que poder pensar cómo protegemos las vidas de estos adolescentes expuestos a tanta violencia y cómo en relación con otros. Cómo uno puede recuperar la convivencia tranquila entre los vecinos. Es muy difícil", dijo Díaz.
-Cuando queda ese bache de intervención ¿de quién depende la situación?
-El bache se produce en los chicos con menos de 16 y con delitos no punibles. No podemos actuar cuando no hay voluntad de los padres y del menor de 18 años. Lo que uno pide a la asesora de incapaces es que intervenga que da camino de inicio al Juzgado de Familia. Pero la imagen que en el imaginario social que existe la figura para el reclamo más cercana que existe es el Municipio.
-Más allá de la intervención del Consejo Local y Zonal y la Fiscalía del Fuero Penal Juvenil se supone que hay ámbitos intermedios...
-Así como está el Servicio Local y Zonal hay una pata que queda como incompleta que tiene que ver con lo que debería ser la implementación de programas para chicos que ya están iniciados en el circuito delictivo. En donde se necesita una intervención distinta a la que pueden dar los Centros de Día o las Callejeadas. Entonces es ahí donde se ve la brecha o la falta de programas cuestión que es común en toda la provincia. Hay toda una franja que tiene que ver con los adolescentes que están dentro del circuito delictivo que no corresponden al Servicio Local ni Zonal pero sí al Centro de Referencia. A partir del jueves la gente del Centro de Referencia va a empezar a venir una o dos veces al mes para tener contacto con esos chicos.
-De todos modos, uno lo que observa cuando viene un vecino y dice "voy a dejar mi casa porque hay uno, dos o tres pibes en todo el barrio que me vuelven loco es que hay un fracaso total del Estado..."
-Es un fracaso del Estado como sistema. A veces se habla del Estado como municipio. Y hay disparidad de criterios. Y ante la desesperación, a veces, hay vecinos que dicen "no tenemos respuesta y nos estamos armando". Entonces uno dice "cómo protejo la vida de este pibe y cómo protejo la vida del vecino que harto no termine pagando sus años tras las rejas, en la cárcel". Desde el Municipio recibís la demanda coherente de los vecinos que han tenido distintas etapas. Algunas de profundo enojo. Otras en las que hicieron un esfuerzo muy grande por poder incorporar y hacer algún tipo de alternativas. Pero si no hay un reconocimiento del problema de parte de los adultos responsables ¿sobre qué vas a trabajar?.
-¿Entonces qué se hace?
-Ahí tenemos que actuar todos como sistema. La función del Servicio Local llegó hasta acá. De ahí en más el otro eslabón del Estado es el que tiene que intervenir.
-¿Y ahí es donde aparece esa zona gris en donde no se interviene?
-Ayer hubo toda una discusión en Tandil de todos los servicios locales y zonales de gran parte de la Provincia sobre cuánto cuesta la coherencia en esto. Somos distintos engranajes del Estado pero tiene que tener un rol importante la Justicia. Lo que pasa es que en esta mirada de demanda concreta los vecinos van al Municipio y es importante que lo hagan pero este mismo reclamo hay que hacerlo en otros espacios. Hemos tenido reuniones con la fiscal, con la defensora, con la asesora, con la jueza de familia y hemos pedido ayuda a todos los organismos que tienen que intervenir. Hay que cuidar la paz social de ese barrio. Y los adolescentes se manejan con un lenguaje muy concreto. No han tenido ni límites ni sanción desde la ley. Hay una escalada de violencia y de acumulación de hechos delictivos sin freno. Porque cuando la ley paterna o la ley de la familia deja de existir, es el Estado el que tiene que intervenir.
-Al Servicio Local no le corresponde. Al Fuero Penal Juvenil no le corresponde. Y si a quien le corresponde, no actúa, no parece haber salida alguna...
-Sí hay áreas a las que le corresponde. Pero el problema es que los tiempos de la Justicia son distintos a los tiempos de vida y de resolución que necesitan los propios vecinos. Hay un enorme desfasaje. Y si no se actúa en el tiempo necesario, los vecinos lógicamente vienen y dicen "no se hace nada". Y entonces vos le decís "como Servicio Local pedí cinco veces tal cosa ..." se vuelve muy difícil. No funcionamos como engranaje. Y quien tiene el termómetro más cercano de la necesidad y de las problemáticas de los vecinos, es el Municipio. A veces la gente no llega a la Justicia a reclamar lo que realmente le está pasando.
-Todo esto haría concluir que el Centro de Referencia es lo que menos aceitadamente está funcionando...
-Es la pata más floja de la implementación de la ley 13.298 y es donde debería haber recursos, programas realmente muy concretos y de acompañamiento bien claro con estos adolescentes. Ayer estuvimos en esa reunión en Tandil donde se pidió la posibilidad de que se pudieran presentar proyectos pero creo que es el camino que más falta concretar. Porque no es tanta la población expuesta a esa situación. Sí son pibes que cometen reiteradamente hechos. Si vos me preguntás, por ejemplo, cuántos pibes están en esa situación en el Facundo Quiroga y a lo sumo serán tres. Pero que delinquen todos los días. Y es un enfrentamiento, a su vez, entre una misma franja de población, de un mismo sector económico, de un mismo barrio. Que es lo que dificulta tremendamente la convivencia en el barrio. Gente que ha tenido que cambiar su esquema de organización diaria. Hay gente que se turna para ver cómo van a trabajar y ver quién queda cuidando la casa.
-Pero resulta tremendo que hablemos del Estado fracasando así ante apenas tres o cuatro pibes...
-Yo creo que con una medida que se tome con uno bastaría. Estos pibes tienen toda una escalada porque no hay ley. No hay límite. Cuando se tome una medida concreta con uno, la sensación que queda en el grupo posibilita empezar a trabajar. Y a partir de eso vos podés decir te ofrecemos esto, podemos acompañarte en esto, te tenés que comprometer porque sino la consecuencia es ésta. Pero ahora ¿cuál es la consecuencia? Ninguna. Tiene que ver con la vida. Cada uno nos tenemos que responsabilizar de nuestros propios actos. Si yo actúo de manera irresponsable, desmedida, dañando, lastimando y no tengo una responsabilidad, es muy difícil pero tengo que tener adultos que me hayan podido contener, cuidar y educar. Y tengo que tener una condición de salud y mi cabeza sana que me permita discernir lo que estoy haciendo. Y tenemos que estar acompañados por la ley para cuidar cuestiones de salud, terapéuticas, de rehabilitación.
-¿Qué es lo que más se está consumiendo?
-Lo que hay es mucho psicofármaco mezclado con alcohol. Más allá de marihuana y cocaína, lo que más aparece es eso. Y más allá de la constitución psíquica que se tenga, cuánto freno inhibitorio se pierde a medida que aumentan los consumos. Sumado a la edad que tienen estos chicos que están en pleno crecimiento. La responsabilidad entonces de los que trabajamos en esto es enorme. Nadie del Estado puede correrse. Uno lo que siente y la sensación que te queda desde el Servicio Local es que nos encontramos con la misma falta de respuesta que sienten los vecinos. Y se lo hemos planteado abiertamente.
-¿Eso de decir "nosotros podemos llegar hasta acá"...?
-Obviamente. Y esta misma situación de impotencia que ellos sienten a veces, la siente uno también. Uno dice "el resto del Estado nos tiene que acompañar". Porque sociedad somos todos. Y todos tenemos la responsabilidad de cuidar la vida de nuestros pibes, de nuestros adultos y de nuestros viejos. Uno sabe que hay vidas de por medio. Vidas de pibes que se están deteriorando por no tomar una medida oportuna a tiempo y hay vidas de adultos y de otros pibes que corren riesgo cotidianamente. Donde cambia toda la dinámica de una familia y de un barrio. Creo que es responsabilidad de todos. Porque Estado somos Educación, Salud, Justicia, todos. No sólo el municipio. Sólo que el Municipio es el más cercano. El más concreto de ver. Y cada uno de los que trabajamos en el Estado lo tenemos que hacer con una responsabilidad enorme. Sino, te tenés que ir a trabajar a un lugar donde no tengas que responder por el otro.
Comentá la nota