Ángel Bravo, titular de la comisaría primera, fue baleado en una pierna por dos delincuentes que lo asaltaron y se llevaron su arma reglamentaria cuando llegaba a su casa del barrio Constitución.
Dentro de la poca información que se filtró, pudo saberse que los dos delincuentes se abalanzaron sobre Bravo, quien alcanzó a gritar a su esposa para que no abriera la puerta de madera del garaje a donde estaba entrando su camioneta. Fue entonces cuando uno de los individuos le disparó en una pierna y lo empujó, causándole un traumatismo en el hombro izquierdo.
Con el policía caído, un asaltante se le acercó y le sustrajo el arma reglamentaria, una pistola calibre 9 milímetros. Después los dos asaltantes se dieron a la fuga aprovechando la oscuridad de la zona, y no se pudo establecer si lo hicieron en algún vehículo.
Tras conocerse el hecho, se realizó un gran operativo policial para trasladar a Bravo hasta la clínica de 25 de Mayo y España, al tiempo que otros uniformados buscaron por las adyacencias del lugar del hecho a los delincuentes, aunque con resultado negativo.
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