Entrevistamos al Comisario Inspector Eduardo Molina, Jefe Distrital Zárate, quién comentó los distintos problemas que sufren con la dependencia y también con el personal. “Estamos muy lejos de tener lo ideal”, manifestó.
En diálogo con EL DEBATE hizo un balance del año y habló sobre los problemas que sufre la policía en la ciudad con el personal y con la Comisaría.
-¿Es difícil ser policía donde uno vive?
-Sí, es complicado. Hay que tener un mayor compromiso. Cuando apenas llegué había una ola de robos bastante importante y cuando fui a pagar las cuentas al banco aparecieron todas las quejas hacia mí. Uno va a todos lados y se encuentra con los vecinos y todos tienen un reclamo. Mi señora no quiere subir más al taxi. Pero bueno, son cosas del oficio y de la profesión; pero lo positivo es que estamos trabajando.
- Igualmente es positivo que el Jefe Distrital viva en la ciudad.
- Puede ser. Es bueno porque yo estoy 24 horas a disposición de la institución y del vecino. Siempre hay cosas que a uno se le escapan, pero son menos. Uno se va enterando dentro de la dependencia o en la calle con amigos y vecinos. Más o menos uno sabe todo lo que ocurre en la ciudad.
-Casi no hay tiempo para la familia, ¿no? Cuando te necesitan tenés que estar ahí. ¿Es así?
-Sí, es difícil. Mi teléfono suena a cada hora y a cada momento. Yo estoy a disposición porque me gusta, ya que es la profesión que elegí desde joven. El compromiso para el vecino está de parte mía y de parte de toda la Distrital.
-¿Cómo encontró la policía cuando llegó a Zárate?
-Tengo una anécdota: cuando yo me senté en el despacho de la Distrital eran las cinco de la tarde; a las cinco y media me quería ir. Era lo que me tocaba y un verdadero desafío. Uno tenía una realidad de Zárate como vecino y otra de los comentarios. En 40 minutos me encontré con una realidad distinta.
- ¿Cómo era esa realidad?
-Nos encontramos con dos grandes problemas. Uno de las puertas para adentro y otro para afuera. El personal estaba muy abandonado en todo. El estado de la Comisaría es deplorable. Eso llega a que el personal no tenga un lugar digno para sentarse a comer, para bañarse o descansar. Si usted va como vecino y quiere ir al baño, las ganas se le van enseguida.
-Pero, ¿por qué motivo ocurre eso?
- Hay una medida dispuesta por el Juzgado de San Martín y no se puede hacer nada en la dependencia porque estaba involucrada en causa de Derechos Humanos.
-¿El juez determinó eso?
-Sí, pero en varias dependencias. Entre esas está la Base Naval de Zárate. No se puede hacer refacciones. Se trata de mantener el lugar tal cual fue al momento de los hechos por el tema de los reconocimientos posteriores que hacen las víctimas. Yo planteé el problema en San Martín porque nuestra Comisaría se inunda, cuando llueve agarra corriente las paredes y los vecinos no son atendidos en un lugar como corres-ponde. Logramos levantar la medida y ahora la Provincia nos dio unos fondos para arreglarla y el municipio tiene a disposición ese dinero. El mismo no alcanza porque es muy poco, pero buscaremos mejorar la dependencia. No se puede trabajar así porque no es digno para nadie.
-La verdad que es un grave problema.
-Obviamente. Por ese motivo el personal tiene que comer arriba del patrullero y si la gente los ve así, no es la mejor imagen. Todos desconocen eso. Eso desalienta a cualquiera trabajar. Días atrás una compañera en una persecución se cayó a la zanja y toda embarrada se tuvo que bañar en la casa de una compañera porque en la Comisaría es imposible.
-¿Cuál fue el otro problema?
-El de la inseguridad. Nos falta muchísimo personal. Estamos muy lejos de ser lo ideal. Nosotros necesitaríamos tener 30 efectivos por turno. Hoy tenemos cerca de 15 y rogamos que no se enferme nadie.
-¿Por qué se rompen tantos los patrulleros?
-La Provincia los compra y el mantenimiento lo paga el municipio. Nosotros todos los días hacemos el seguimiento de los vehículos, pero hay que tener en cuenta que los móviles están las 24 horas moviéndose, cambian los choferes y están en persecuciones y predispuestos a tener cualquier accidente.
-¿Los choferes se capacitan?
-Sí. Cuando yo llegué había dos patrulleros para Zárate, donde te-nemos el problema grave de inseguridad. Había pocos porque los habían chocado y distintas cuestiones. Pasa que los choferes no tenían registro para estos coches oficiales y no eran capacitados. Mandamos tres tandas de quince efectivos para que les enseñen como sentarse en un móvil. Eso mejora la calidad. Estas cosas se van a notar en el transcurso del tiempo.
-¿Qué personal hace falta en Zárate?
-Si me mandan treinta efectivos sería ideal, pero de la escuela vamos a recibir dos. Lo lamentable es que de pedido de retiro tene-mos cuatro. Perdemos dos. Zárate creció demasiado porque hay una gran oferta laboral. El progreso trae cosas lindas, pero también lo otro. El Intendente está haciendo muchos reclamos por la falta de personal. Veremos que ocurre.
-¿Tiene diálogo con el Intendente?
-Gracias a Dios sí. La Intendencia está haciendo un buen trabajo con el tema de los asentamientos. A mi me han ayudado muchísimo. Todo eso hace a la seguridad.
-¿Cómo sería el balance del 2011?
-Para mí es bueno. Logramos capacitar al personal en muchas cuestiones. Hemos tenido delitos graves y relevantes, pero se han esclarecido prácticamente todos. Es positivo, pero capaz que el vecino piensa otra cosa.
-¿Qué quedó para hacer en el 2012?
-Mucho. Yo soy convencido que la capacitación es lo más importante para el personal. La mayoría coincide en que quieren hacer curso de primeros auxilios y ese es nuestro objetivo para el 2012. Hay veces que el personal tiene que resolver cuestiones al instante. En la actualidad se resuelve con más coraje que otra cosa.
-¿Qué piensa sobre la ida de la Departamental a Campana?
-Era importante que esté acá. Había momentos en que la Departamental me aportaba personal. Igual hay que ser realistas que son decisiones políticas.
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