En el comienzo de la colecta de Cáritas, Sigampa instó a los cristianos a formar hijos generosos

Este fin de semana comenzó la colecta anual de Cáritas, y a propósito de ello el arzobispo de Resistencia, Fabriciano Sigampa, saludó la actividad y resaltó que los cristianos se empeñen en enseñar a sus hijos el valor de la generosidad.

“Es una feliz coincidencia que la colecta de Cáritas concuerde con la fiesta de Corpus Christi, el cuerpo y la sangre de nuestro señor Jesucristo. Es la expresión acabada que el padre nos tiene, porque nos entregó a su hijo, para que tengamos vida y la tengamos en abundancia, por eso esta dimensión del Corpus expresa el amor del padre a través de su hijo y Cristo revela el amor que el padre nos tiene entregándose en la cruz y dándonos vida nueva. De esta manera nos capacita para amar a Dios y amar al prójimo”, dijo en su mensaje.

Conciencia cristiana

“Cáritas es esto: la conciencia que tiene el cristiano, de que Dios amó primero y nos capacitó para amarlo a él y luego amar al prójimo. Entonces si uno vuelve los ojos a la segunda parte de la primera encíclica del papa Benedicto XVI sobre Dios es amor, Deus Caritas est, allí está señalado maravillosamente lo que es Cáritas”, indicó el obispo.

Luego llamó a tener en cuenta que “la Iglesia siempre ha practicado el amor, es decir el amor a Dios y el amor al prójimo, como dice Jesús al final del Evangelio, tuve hambre y me diste de comer, estuve preso y me visitaste, tuve frío y me abrigaste, estuve enfermo y me cuidaste. Esto es lo que hoy necesita la sociedad, porque todos tenemos mucho para dar y hace falta que nos eduquen el corazón, para que seamos generosos”.

“Cuando el lema habla de pobreza cero, vida digna es un compromiso de toda la sociedad, para que no haya más necesidades. Entonces habrá que arbitrar los medios para que exista una buena producción de alimentos de manera que no falten, porque la tierra está capacitada para darnos alimentos, las plantas han sido llamadas por Dios para que produzcan frutos. ¿Qué pasaría si un día las plantas se pusiesen torpes y no nos dieran alimentos? No tendríamos qué comer, las desobediencia de ellas causaría estragos en la vida. Por eso nosotros, personas adultas, hijas de Dios beneficiadas por el amor de Él, no podemos cerrar los ojos cuando nuestros hermanos lo necesitan, debemos abrir el corazón. De esta manera la tarea fundamental de las familias es educar el corazón de sus hijos para que sean generosos, para que sepan compartir. A veces nos crían con una postura individualista”. predicó.

Sigampa lamentó que haya en la sociedad “un individualismo muy fuerte”, pero resaltó que para revertirlo “es tarea de los padres formar el corazón de sus hijos, para que estos sean generosos y no sean unos corazones egoístas pensando en sí mismos, sino en saber compartir”.

“Por eso sostengo que a los jóvenes hay que hacerles ver la realidad, hay que ponerlos ante la evidencia para que ellos tomen las decisiones. Ellos cambian el corazón porque son inteligentes, hay que mostrarles para ver su reacción. No matemos la vocación de los jóvenes, ayudémoslos para que hagan las cosas bien. Lo importante es que hay reservas humanas todavía en nuestra sociedad y esto es lo que hace que Cáritas siga adelante”, expresó.

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