Los panaderos tildan la situación de “insostenible” y volvieron a denunciar la competencia desleal provocada por los ilegales.
Debido a los inconvenientes que se desataron a nivel nacional entre los molinos y el Gobierno la suba llegó al 17% y, según algunos panaderos consultados por El Tribuno, es posible que la escalada no se detenga si las partes no encuentran solución al problema de los subsidios.
Lo cierto es que no es sólo un problema de harina. “Casi la totalidad de los insumos que se utilizan en la panadería subieron; la situación es insostenible. Por eso, hay algunas panaderías ilegales o no formales que trabajan con mercadería de baja calidad”, comentó Matías Polo, dueño de una panadería de la zona sur de la capital provincial.
El empresario comentó además que “es imposible competir contra ese tipo de negocios (los ilegales)”, pero también es imposible mantener los precios ya que desde abril hasta la fecha el precio de la harina se incrementó en un 110%. “¿Y qué sucede con la harina subsidiada?”, le preguntó El Tribuno. “Es para muy pocos”, respondió.
Las chicas, más complicadas
Para las panaderías minoristas el problema se acentúa aún mas. “Pongamos un ejemplo: si antes las tortillas salían $0.40 cada una, quizás ahora debieran costar $0.43. Como no se puede cobrar esos centavos al cliente común, la medida que se adopta es realizar una suba selectiva. Por lo general se sube el precio de aquellas cosas que requieren mayor cantidad de insumos que hayan experimentado la suba”, explicó Alfredo Oller, de la panadería Virgen del Saliente.
Oller también habló de los comercios ilegales. El comerciante sostuvo que la competencia con los almacenes, las panaderías y hasta los supermercados es desleal, básicamente por los costos que se manejan. “El consumidor tiene también cierta responsabilidad porque pareciera que le da lo mismo comprar en cualquier lugar, sin tener en cuenta la calidad del producto”, argumentó finalmente el empresario.
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