Hoy comienza juicio oral por la policía asesinada en 2006

Lidia Yamile Molina (25), era policía y fue encontrada calcinada el 31 de agosto de 2006, dentro de un Renault 12 a medio incendiar para borrar pruebas, en cercanías de La Punta. El único imputado por el hecho es Rubén Lucero (38), cuñado de la víctima. Hoy comenzará el juicio oral y público, después de varios intentos fallidos.
Este caso, es uno de los que se podría colocar sin temor dentro de la lista de los casos difíciles, puesto que hubo, en la instrucción judicial, puntos muy oscuros que nunca fueron aclarados.

Por ejemplo, Lucero denunció apremios ilegales para lograr que confesara su supuesta autoría y que le habrían plantado pruebas, pero en ningún momento -en ese entonces- la fiscal de la causa, Elizabeth Giménez se preocupó por investigar la veracidad o no de sus dichos (ver archivo), y se dedicó pura y exclusivamente a buscar elementos que lo involucraran. Entre los puntos oscuros, que si bien se dijo estar investigándolos en su momento, nunca salieron a la luz, es el hecho de que muchos de los que estuvieron ligados a la investigación sostuvieron que, si Lucero fue el autor, nunca pudo haberlo hecho él solo. Nunca se llamó a indagatoria a nadie más que a Lucero.

Por ejemplo, Karina Gregorazchuk, la juez que llevó adelante la investigación judicial, en cierto momento pidió información a las empresas de telefonía celular (ver archivo), sobre un total de 19 teléfonos móviles y en particular puso mucho énfasis en el del oficial de policía, perteneciente al Grupo de Tareas COAR -en aquel entonces- Alejandro David Báez. Si bien sobre este punto no hubo más datos públicos posteriores, no se descarta que salgan a la luz durante el juicio oral, y allí podría cambiar radicalmente la suerte de Báez.

También, por aquel entonces, se puso en tela de juicio unas improntas que Lucero tenía en su cuerpo, que los investigadores judiciales y policiales no dudaron en endilgarlos a una supuesta lucha con Molina, al intentar salvar su vida.

Sobre este tema, que también podría aclararse durante el desarrollo del juicio oral, habría dos informes médicos, uno realizado después de la muerte de Molina, pero antes de su detención; y un segundo realizado con posterioridad a su detención, en donde habría mucha diferencia en la cantidad de escoriaciones entre ambos. En el primero no hay más de tres, mientras que en el segundo la cantidad se multiplicó llamativamente

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