La reforma del Código Civil y Comercial comenzará a ser debatida en agosto en el Congreso, tema que se convertirá en un polo de fuerte atracción del Parlamento para el año 2012, por el impacto social que pueden tener los temas en la vida de los argentinos.
Los partidos de oposición mantienen hermetismo sobre las posiciones que alentarán en la comisión bicameral de 30 miembros que se reunirá por primera vez el 8 de agosto y tendrán un plazo máximo de noventa días para producir dictamen, de modo que los debates en ambas cámaras se produzcan antes del cierre del período ordinario de sesiones, el 30 de noviembre.
Las objeciones más importantes que se hicieron desde que la presidenta Cristina Kirchner anunció el envío al Congreso de la iniciativa corrieron por cuenta del Consejo Plurinacional Indígena, que advirtió que la propuesta oficial afectaba los derechos territoriales de las comunidades originarias. La organización que tiene apoyo de la oposición se mostró en estado de “alerta” porque la iniciativa “quiere regular el tema más sentido” de los indígenas como es “el derecho a la tierra, territorios y recursos naturales”.
Los puntos esenciales del proyecto proponen numerosos cambios en la concepción actual de instituciones enraizadas en la sociedad, como el matrimonio, la relación de padres e hijos adolescentes, la adopción, el divorcio, los derechos de los usuarios y legislaciones novedosas en materia de la fertilización asistida y gestación, entre otros puntos.

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