A 29 días de los comicios, Dilma Rousseff lidera las encuestas

A 29 días de los comicios, Dilma Rousseff lidera las encuestas
La campaña hacia las elecciones del 3 de octubre para elegir al sucesor del presidente Inácio Lula da Silva, ingresó ayer en su último mes con una ventaja casi decisiva en favor de la candidata oficialista sobre José Serra.
En apenas tres meses de campaña, en una disputa siempre polarizada entre las coaliciones que encabezan el oficialista Partido de los Trabajadores y el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña, Serra vio cómo su postulación dejaba el primer lugar para estar ahora en la lucha por forzar una segunda vuelta.

Según las últimas encuestas, la ex ministra de la Casa Civil duplica en intención de votos a Serra y se asegura un triunfo en primera vuelta, lo que la convertiría en la primera mujer en alcanzar el Palacio del Planalto.

Apenas el 25 de mayo, la consultora Datafolha mostraba por primera vez un empate técnico entre los entonces precandidatos.

La popularidad de Rousseff se cimentó en el respaldo que le otorgó el presidente Da Silva, quien no sólo impuso su nombre a la candidatura dentro del PT sino que salió a hacer campaña junto a ella por todo el país, transfiriéndole buena parte del 80 por ciento de popularidad con el que seguramente cerrará sus ocho años de mandato.

Semejante presencia de Lula da Silva llevó al candidato tucano, el ex gobernador de San Pablo, a dirigir sus acusaciones al primer mandatario por el escándalo de quiebre del secreto fiscal de su hija Verónica Serra y otros cuatro colaboradores del PSDB, en procura de contener su caída en los sondeos electorales.

Serra reveló en las últimas horas que en enero "alertó" a Lula sobre la presunta violación de los datos fiscales de su hija.

"Quisieron perjudicar a mi hija con espionaje para afectarme... Eso no es política, es suciedad", dijo Serra durante la propaganda electoral transmitida por cadena nacional de televisión en la que se confirma el tono más agresivo y acusatorio que tomó su campaña.

La esperanza tucana es repetir la experiencia de 2006 cuando Lula debió ir a segunda vuelta pese a la ventaja importante que tenía sobre el entonces candidato del PSDB Geraldo Alckim cuando surgió el escándalo de los "aloprados", por la supuesta compra de un dossier en contra de Serra.

A pesar del embate político, el jueves por la noche el ministro Aldir Passarinho, del Tribunal Superior Electoral determinó el archivo de la denuncia presentada por la coalición del presidenciable Serra contra su principal adversaria por abuso de poder político, consignaron los diarios Estado y Globo.

La demanda pedía la impugnación del registro de la candidatura de Dilma Rousseff, lo que por el momento fue rechazado por el ministro electoral y podrá elevarse al plenario de la Corte.

Para Passarinho no hay pruebas suficientes para dar seguimiento a la acción y que la misma no correspondería ser conducida por la Justicia Electoral.

"Los hechos narrados por la coalición guardan relación con conductas que, al menos en teoría, podrían configurar además de una falta disciplinaria una infracción penal comúm, y exigiría un esclarecimiento en sede propia", agregó.

En lo que los diarios brasileños calificaron como el blindaje a la candidatura de Dilma -que procura que la denuncia no alcance a Rousseff- el ministro de Hacienda Guido Mantega dijo que el episodio afectó a "muchas otros" y no sólo a personas ligadas a los partidos, en un intento por despolitizar el asunto.

El funcionario de Lula dijo que "eso está siendo investigado por una comisión con toda celeridad, en una poco común celeridad" de la secretaría de Recaudación Fiscal.

Pero para los analistas brasileños, lo más interesante del 3 de octubre se dará con las elecciones estaduales, donde oficialistas y opositores se disputan las gobernaciones y bancas en el Congreso.

Las últimas encuestas coinciden en que señalar que unos 15 estados están indefinidos y se perfilan para una segunda vuelta, tal como ocurre en Belo Horizonte, el segundo distrito electoral del país, donde se espera la mayor batalla por los votos entre el gobernador Antonio Anastasia (PSDB), sucesor de Aécio Neves, y el ex ministro Hélio Costa, del PT.

El mayor desafío para el PT es precisamente la gobernación de San Pablo, donde inició su carrera sindical el presidente Lula, donde el candidato opositor Alckim se está acercando a un triunfo en primera vuelta sobre el ex senador oficialista Aloizio Mercadante.

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