En medio de tanto clima festivo motivado por el carnaval, entre nubes de talco y ramos de albahaca, hay un sector de la economía local que tiene motivos para no subirse al carro de la desenfrenada celebración. Se hace referencia puntual al comercio, un sector neurálgico de la estructura económica jujeña, básico para las políticas de desarrollo armónico e integral que todos anhelamos.
Solo el comercio tiene más de 1.003 millones de empleados registrados (según datos oficiales), cifra que representa aproximadamente el 15% del total de empleados en Argentina.
No obstante la severa crisis económica mundial que azotó todas las estructuras económicas, productivas e industriales, el sector comercial no generó desocupación masiva.
Asimismo, la actividad comercial es la principal contribuyente, dato no menor que necesariamente debe ser tenida en cuenta a la hora de establecer las pautas fiscales, de modo que la carga sea equitativa para todos los actores de la economía, ya que el comercio es blanco frecuente de los aumentos de impuestos, tasas y contribuciones.
Desde ya, y como se planteara en anteriores análisis de Pregón, esto se produce en un marco de elevada presión tributaria general a nivel país. De allí se considera imperioso un nuevo rumbo en la política fiscal, hacia un norte que propicie el crecimiento económico y el desarrollo social.
Especialistas en la materia aseguran, respecto de la estructura impositiva, que es menester establecer un nivel de alícuotas de todos los impuestos que sea competitivo con el resto del mundo. En consecuencia, hacen votos por la redefinición integral de la política tributaria que involucre a la nación, las provincias y los municipios, partiendo de un nuevo esquema de coparticipación federal.
Es tiempo entonces de un profundo debate, diálogo y consenso, algo que (por lo mostrado hasta el momento) el gobierno nacional no está dispuesto a dar y que la oposición fragmentada (también por lo mostrado hasta el momento) no está en condiciones de afrontar. En cambio el criterio siempre amplio del Ejecutivo jujeño y la capacidad de entendimiento que evidencian los legisladores locales, permiten pensar que algún progreso se puede lograr en el orden provincial, como un punto de partida de un proceso de crecimiento sostenido en el campo económico y social que propenda a la mejora de la calidad de vida de la familia jujeña.
En una vuelta de página y volviendo al plano nacional, hay que advertir (una vez más) que la carga que se ejerce desde el Estado sobre las espaldas de los diversos actores del comercio, mediante el cobro de impuestos y tasas, se convirtió en una cuestión que poco a poco está ganando más relevancia, erigiéndose en uno de los temas que mayor controversia y polémica despierta en la agenda política.
Bajo ningún punto de vista se pretende desde estas líneas propiciar alguna ventaja a favor del comercio en detrimento de otros sectores de la economía, sino que se advierte la necesidad cada vez más evidente de replantear la carga, no solo por lo que se impone al comercio y a los consumidores, sino por las distorsiones que representan algunos tributos y la heterogeneidad con que se aplican a lo largo y ancho de la geografía argentina.
Tal vez cuando las nubes de talco y el aroma a albahaca se disipen y el diablo del carnaval sea enterrado hasta el año próximo, algún funcionario o algún representante del pueblo en el parlamento pueda ver con más claridad la realidad y se atreva a motorizar un cambio de rumbo.
Remarcan vigencia de
la Ley Provincial 5597
Dada la inminencia de las festividades carnestolendas en todo el territorio provincial y particularmente en la Quebrada, se mantiene la vigencia de la Ley 5597 que establece el tope horario de las 04.00 para las celebraciones nocturnas.
Mientras no ocurra una modificación por imperio de otra norma sancionada por la Cámara de Diputados, la misma se mantiene.
‘No hay otra opción’, opinó el presidente del Concejo Deliberante de San Salvador de Jujuy, Juan Carlos Abud Robles, quien por otra parte sostuvo que hasta el momento no hubo petición alguna de los empresarios de boliches locales para que ello ocurra.
Al mismo tiempo, consideró que los municipios no se pueden subvertir a un orden legal constitucional, tratando de imponer ordenanzas sobre las leyes.
El titular del Deliberante Capitalino consideró en torno al tema, que si bien el mismo es ‘ajeno a la ciudad’ por el pedido de las comparsas norteñas, sostuvo ‘hay una ley provincial y debe ser la Legislatura la que se expida al respecto. En mi opinión particular, diría que habría que ver la posibilidad de extenderla, pero mientras esté vigente la ley, hay que respetarla y aplicar lo que se viene haciendo hasta ahora’.
Indicó seguidamente en relación al desafío de algunas comunas de aplicar sus propias disposiciones ateniendo el argumento de las autonomías municipales, que ‘cada comuna debe hacerse responsable de las decisiones que se toman. Pero en realidad, el problema de la inseguridad, la falta de respeto a las normas de convivencia, la alta tasa de siniestralidad en accidentes de tránsito, han llevado a tomar esta decisión’.
‘Creo que hay que hacer cumplir la ley, resistir la tentación, porque esto hará que se genere conciencia en la sociedad. Si se hace debe hacerse de manera responsable’, añadió.
Dado las opiniones contrapuestas entre el Poder Ejecutivo y algunos legisladores que sostienen que el Gobierno podría adoptar decisiones que sean alternativas a la imposibilidad de que haya una sesión extraordinaria, Robles dijo que ‘las mejores decisiones son la que se toman con una base de análisis en un tiempo prudencial, por ejemplo en el término de seis meses. No podemos andar cambiando a cada rato una legislación. Después de seis meses podemos hacer una evaluación, en épocas que nos convienen y en épocas que no nos convienen’.
El edil expresó que en la actualidad se observa, ‘menos consumo de alcohol, menos actividad nocturna, creo que se va produciendo un cambio de hábito. Esto es un problema de adaptación, es un problema que no cambia de un día el otro. Si hemos llegado a este resultado después de mucho tiempo, porque esto se ha dado en diez años, no pretendamos que vaya a cambiar de un día para el otro’.
‘Hay que ir viendo cómo evoluciona y se logra el objetivo que es disminuir la inseguridad y la cantidad de accidentes que había en Jujuy. Creo que acá ha disminuido. Entonces hay que hacer una evaluación después de los seis meses y ver si se puede corregir para mejorar la situación’.
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