El Comercio Justo se afianza en San Juan

San Juan.- Diez empresas exportadoras podrían comenzar a exportar bajo las normas del Comercio Justo. Desde la Fundación Fortalecer, explicaron cuáles son las características de esta red y los beneficios.

El Comercio Justo (CJ) es una forma alternativa de comercio promovida por varias organizaciones no gubernamentales, por la Organización de las Naciones Unidas y por movimientos sociales y políticos que promueven una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores.

Esta forma de comercio es relativamente nueva y en San Juan, solamente una entidad, Fecoagro, se maneja bajo las normas de CJ en el mercado interno. El logro lo consiguió en octubre del año pasado, cuando fue reconocida como Emprendimiento Justo Reconocido por la Fundación Fortalecer - Federación Agraria Argentina, en lo que significó también todo un avance para el movimiento cooperativo argentino.

Sin embargo, Santiago Del Torchio, titular de la fundación, que trabaja en la promoción e incentivo de esta práctica de comercio señaló que en la provincia ya se trabaja en un proyecto para que 10 empresas exportadoras locales puedan ser incluidas y logren certificar sus productos bajo la modalidad de CJ, a través de una certificadora internacional.

Estas 10 empresas, cuyos nombres todavía no fueron confirmados, pertenecen al rubro vitivinícola y comercializarían uva en fresco, vino y pasas de uva.

Del Torchio, precisó que a nivel nacional hay alrededor de 20 bodegas que certifican CJ y pero la mayoría se encuentra en Mendoza, con lo cual el proyecto sería un gran avance para la provincia.

En cuanto a Fecoagro, Del Torchio confirmó que la entidad, que ya consiguió la certificación en más de 50 líneas de productos agroindustriales, esperan certificar también la miel bajo la normativa internacional este año. Esto implicaría la posibilidad de vender al mercado exterior miel sanjuanina.

“La idea es que una vez que logre la certificación e inicie la comercialización del producto junto con otras cooperativas certificadas”, explicó Santiago Del Torchio.

Vale tener en cuenta que los volúmenes que se manejan en el mercado de CJ no son grandes o de tipo mayorista. Pero es importante el hecho de lo que significa para los productores.

“En realidad, hay tres componentes: uno comercial, que es un beneficio directo al productor y al trabajador agropecuario; uno social, donde a través de esta práctica se elimina todo tipo de explotación laboral; y un beneficio medioambiental ya que la práctica le exige al productor que trabaje bajo una normativa de calidad que avale que el producto cumple con todos los standares de cuidado del medioambiente”, dijo Del Torchio.

Asimismo, la práctica de este tipo de comercialización tiene otros beneficios, como el pago de una prima por parte del importador, del 15% del valor del producto, que será destinada para que los productores o trabajadores de una agroindustria la utilicen para una situación adversa.

Además, la red de CJ asegura un precio mínimo para el producto de cada país. Esto le permite a los productores conocer cuál sería la rentabilidad mínima que obtendrían con la venta de su producción en el mercado consumidor.

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