El comercio regular y el irregular se disputan las ventas durante todo el año. Está a la vista, todos los días, la magnitud y gravedad que registra en nuestra ciudad la venta ilegal, que permite la comercialización descontrolada, en algunos comercios y en la vía pública, de una importante cantidad de variado tipo de artículos de uso o consumo, como discos compactos, videos, ropa, juguetes, herramientas y toda clase de accesorios, pero también productos que tienen que ver con la salud de la población como anteojos y medicamentos, todos de procedencia irregular.
También existe la venta de autoestéreos, computadoras, compacs de música o películas, autopartes, celulares, fármacos y psicofármacos, bebidas alcohólicas, bicicletas, y muchos otros artículos cuyo origen no puede ser demostrado fehacientemente.
El ámbito fronterizo que contiene a la capital provincial ha venido permitiendo por años la proliferación en la vía pública de esta actividad informal, con una permisividad que constituye una clara señal de que las autoridades no logran consensuar medidas que vayan encauzando este tipo de actividad apartada de las normas vigentes.
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