Marcelo Elizondo disertó sobre la actividad que tuvo una baja interanual del cuatro por ciento y tiene menor proyección de crecimiento en 2012. Su idea es motivar a seguir produciendo y vendiendo, buscando alternativas de mercados que permitan sobrepasar las trabas oficiales.
Director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) y Director de la EIN (Escuela Internacional de Negocios), es miembro de la organización mundial IATTO (International Association of Trade Training Organisations) y fue por 8 años, desde 2002 y hasta febrero pasado, Director Ejecutivo de la Fundación ExportAr. Por su vinculación a través de la EIN con UCES, fue invitado a Rafaela a tratar "La situación actual del comercio exterior argentino".
Según su análisis y como cualquier escenario que se analice, la situación tiene dos caras. Reconociendo que "el comercio exterior en la Argentina no está bien", citó que "según los datos del INDEC, medidos en el mes de abril, comparado con el del año anterior, la actividad se redujo seis por ciento; y la tendencia de crecimiento del primer cuatrimestre es del cuatro por ciento, mientras que en 2011 las exportaciones habían crecido el 24 por ciento, así que estamos en un escenario de más debilidad o menos fortaleza". Sin embargo, plantea una mirada más proactiva sentenciando que "muchos países en la región, como Brasil, Chile, Perú, Colombia, están teniendo dinamismo económico y están generando oportunidades, inclusive en términos de inversiones extranjeras, con lo cual el dinamismo es mucho". Por lo tanto, dirigiéndose a los empresarios, "el escenario es complejo, el Gobierno está poniendo muchas restricciones al comercio, no hay demasiados incentivos para exportar más, pero hay oportunidades en el resto de la región y hay que aprovecharlas, desarrollando atributos para competir".
Elizondo no duda en asegurar que actualmente "Argentina no es tan competitiva como lo fue antes, por razones cambiarias. En 2003 y 2004 las exportaciones representaban el 24 por ciento del PBI; y el año pasado pasaron al 18 por ciento y en eso hay mucho de cambiario, hay una fuerza por el tipo de cambio que la hemos perdido". Es también alguna razón la que se encuentra en las condiciones internacionales económicas. Hay que tener en cuenta que "Argentina exporta el 17 por ciento del total de lo que vende el mundo a Europa y ese destino no está bien. Incluso mercados que no están mal, como Brasil o China, ya no crecen como hace algunos meses, con lo cual la tracción de la demanda no es tan intensa como las de antes".
Pero es sin dudas la traba exportadora interpuesta por el Gobierno la que complica más la situación. "El escenario es complejo, pero hay un sabor agridulce, donde aquel que tiene que salir a competir debe entender que los valores y virtudes que permitieron el éxito entre 2002 y 2004, que eran los de hacer escala o producir a costos bajos, que ya no sirven, ahora hay que empezar a competir con otros atributos. La generación de reputación, el marketing estratégico adecuado, el conocimiento incorporado a los factores de producción, llevan a desarrollar nuevos procesos".
Entonces el dolar juega su figura más fuerte, ya que "el Gobierno hace todo esto por razones cambiarias, porque necesita dólares". Teniendo en cuenta que en 2011 salieron del país 22 mil millones de dólares, por la "gran desconfianza del argentino medio, que quiere dólares para salir del peso, porque la inflación lo agobia, se intenta impedir eso a través de la restricción a las importaciones". Elizondo está convencido que "eso es un error". "El año pasado, la Argentina importó 74 mil millones de dólares, de los cuales el 20 por ciento fueron bienes de capital, máquinas y aparatos que se utilizan para la producción; el 25 por ciento fueron insumos, que son bienes intermedios que se utilizan para terminar productos; otro 20 por ciento fueron piezas y partes, para ensamblar y reparar; y más de un diez por ciento que es energía". Entonces, "si uno cuenta todo eso, tiene más del 80 por ciento de las importaciones que se usan para los procesos productivos en el país, con lo cual al limitarlas, se afecta a la producción nacional. El Gobierno lo hace por razones cambiarias, quiere garantizar un superávit comercial que le permita abundancia de dólares, pero no está viendo que está afectando el nivel de actividad".
Se reconoce que el freno al dinamismo económico se genera entre otras pautas, como la inflación, por la limitación de exportaciones.
La idea de no tener más acceso al mercado regular de dólares, para nadie, hace que el ilegal, a casi seis pesos sea el que rige la cotización habitual del dólar , con lo cual, "lo más probable es que la Argentina tenga que hacer un ajuste cambiario, que en los próximos meses se haga una adecuación del tipo de cambio que ha quedado desfazado, porque la inflación ha sido más alta que la cotización del dólar". En definitiva se precisa una devaluación, una medida que muchos sectores vienen pidiendo, incluso, desde el año anterior, por lo tanto hace falta un reconocimiento de la situación por parte del Ejecutivo.
RAFAELA, UNA MARCA
Pero tantas variables teóricas, a la hora de hacerse realidad en polos productivos como el que hay en Rafaela, generan inseguridades, que ya se han empezado a traducir en despidos para muchas empresas afectadas por un parate gradual pero concreto.
"Hay un plano en el que uno debe decir que en Rafaela hay muchas empresas que han desarrollado capacidad de competir y en este sentido, este lugar del país es una isla, porque en muchos otros lugares de la Argentina no se ha desarrollado tanta capacidad exportadora que hace que se pueda seguir vendiendo cuando el viento viene en contra y no a favor. En el segundo plano, las cuestiones que no dependen de nosotros como las decisiones del Gobierno, habrá que tomarlas como dadas y desarrollar capacidades e influir para que se desmantelen todas esas complicaciones. Un tercer plano es tratar de competir en el escenario tal como está, generar estrategias, mientras se da el cuarto plano que es el de esperar desarrollando tributos". Estas son las etapas que Elizondo plantea para capear el temporal económico nacional, si bien hay que trabajar en los cuatro planos a la vez, "el último es el más complejo". De hecho, "en Rafaela hay empresas que son muy internacionales, que tienen una reputación muy importante y una arquitectura con vínculos estables que les genera que los clientes tengan mucha confianza en ellas, más allá que el país no esté adecuado". Marcelo Elizondo toma el dato de los 80 a 90 mil millones de dólares por año de exportaciones, por lo tanto recomienda que "mientras tratamos de convivir con un escenario que no es el más adecuado, tratemos de ir generando valores, virtudes, atributos para avanzar a un escenario diferente".
En ese aspecto Rafaela suma su reputación, la marca de la ciudad que es un valor intangible que se suman a los valores tangibles como los productos, lo cual permite "seguir vendiendo aunque el negocio no sea tan bueno como fue, porque eso permite estar preparado para cuando vuelva a ser bueno".
Enfrentar las bajas de los ciclos con el sostenimiento productivo, con la búsqueda de más oportunidades es una situación que abarca a grandes empresas, pero también a pymes, teniendo en cuenta que esa menor escala se debe suplementar con conductas repetitivas, cumplimiento que la hagan confiable y previsible en el mercado, con una buena reputación, sabiendo que la mayor flexibilidad de cambio de estándares puede dar así una mayor y mejor competencia en el mercado, tanto nacional como internacional.
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