En los negocios aseguran que el trabajo llegó a caer hasta un 70% desde que se produjo la mudanza de la estación de micros a la ferroautomotora. Y piden que las obras del nuevo centro comercial y cultural comiencen con urgencia.
El estado del tradicional edificio desvela a los comerciantes: desde que la estación de micros se mudó a la ferroautomotora, las ventas llegaron a derrumbarse hasta un 70%. Y los vecinos tampoco paran de quejarse: según ellos, el barrio nunca estuvo "tan mal" ni tan "venido abajo".
Para ellos, los problemas terminarán cuando comiencen las obras del centro comercial y cultural que le volverá a dar vida al barrio. Por eso reclaman que los trabajos comiencen lo antes posible para que la zona "vuelva a ser lo que fue".
Hugo Gnoni es dueño de una marroquinería. Desde 1969 vive y trabaja en el barrio de la antigua terminal. Jura que nunca lo vio tan mal. "Esto es deprimente para cualquiera que lo ve y para nosotros. Tenemos frío térmico y frío en las cajas. Desde que la estación de micros se fue, la ventas llegaron a bajar hasta un 70%", cuenta durante una recorrida que LA CAPITAL realizó por la zona. Y, enseguida, agrega: "Muchos locales han cerrado y yo sólo puedo mantenerme porque soy propietario. Mis vecinos no trabajan nada. Los hoteles casi no abrieron en verano. El barrio está muerto totalmente".
Ante esta realidad, Gnoni pide que las obras comiencen lo antes posible. "Nos dicen que este va a ser el nuevo centro de Mar del Plata porque se va a unir con Güemes. Nosotros tenemos confianza pero queremos ver que empiecen las obras", explica.
La ansiedad por el comienzo de las obras es similar en todos los comerciantes de la zona. Jorge Guglielmeti es dueño de un lavadero y hace treinta años que es propietario de su local. "Desde que cerró la terminal acá cambió la cosa. Desde ese momento cayó muchísimo el trabajo, hasta un 50%. Y eso que en los últimos años ya cerraron tres lavanderías porque no había clientes para todos", le cuenta a LA CAPITAL. Y agrega: "Es triste ver cómo cierran los comercios y no me alegra aunque sean competencia".
Guglielmeti también espera que esté terminado el nuevo centro comercial y cultural para que su realidad y la de la zona cambie. "El barrio está muy caído y se vino abajo".
Ahora cierran los hoteles en invierno y toda la parte comercial está muy afectada. Por eso queremos que empiece la obra en tiempo y forma para que todo se revalorice y sea un paseo comercial importante", se esperanza.
A pocos metros del lavadero de Guglielmeti, María Sivero prepara un café en un tradicional bar ubicado frente a la vieja terminal por la calle Alberti. Hace más de seis años que trabaja en la zona. "Acá bajó la venta y cada vez están cerrando más comercios y hoteles. Los locales son menos porque el cierre de la terminal nos afectó a todos. Las ventas llegaron a caer hasta la mitad", le explica a LA CAPITAL y pide por el inicio de las obras. "Esperemos que empiecen lo antes posible porque el barrio cambió muchísimo en todo sentido. Pasa menos gente y ahora parece que no hay nadie. Espero por nuestro futuro que esto vuelva a abrirse pronto", dice.
Por una realidad mejor también pide Miguel Tripodi, que alquila un local donde funciona su polirrubro. "Es lamentable el estado. Nosotros arrancamos cuando ya estaba cerrada pero mi sobrina tiene un negocio en esta zona y me cuenta cómo han caído las ventas. Es una lástima que semejante estructura esté así", opina.
La voz de los vecinos
La misma preocupación que los comerciantes tienen los vecinos. Por eso piden que empiecen las obras. "El estado de la terminal es deplorable, no pasa gente. Han prometido que iban a empezar las obras y todavía no lo hicieron. Hace más de veinte años que vivo en este barrio y jamás lo vi en estas condiciones. Ni siquiera con las inundaciones", le cuenta a LA CAPITAL Raúl Grarguir. Y dice: "El barrio está oscuro, feo y cada vez hay menos negocios. Todo se vino abajo. Yo lo único que pido es que hagan lo que quieran pero que las obras empiecen lo antes posible. Que se vea movimiento".
Lo mismo piensa Sergio, que pide no dar su apellido, pero opina. "Me gustaría que se solucione todo pronto y que empiecen a tirar todo abajo y a trabajar. Hay suciedad, mugre y todo eso. El barrio ha cambiado mucho desde que se fue la terminal por eso esperamos que todo esto cambie", afirmó.
El pedido no es sólo de los vecinos más antiguos. Martín tiene 25 años. Mientras toma un café en un bar de la zona, también reclama por el comienzo de las obras. "Esperamos que arranquen pronto porque el barrio está cada vez peor y con esto levantaría mucho. Esperemos que se cumplan las promesas y ya empiecen con los trabajos el mes que viene", se ilusiona.
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