Comenzaron con la "extracción" de animales en la Reserva Parque Luro

Comenzaron con la "extracción" de animales en la Reserva Parque Luro
La población de ciervos de la reserva se estima en 2.000 individuos. Según lo planificado, en el término de tres o cuatro años, se bajaría esa cantidad a la mitad.

Si bien no lo informó oficialmente, la Subsecretaría de Ecología de la provincia ya arrancó con el cuestionado plan de bajar la población de ciervos y jabalíes de la Reserva Parque Luro, por considerarlas “especies exóticas”. En su lugar, de acuerdo a lo que sí se ha dicho de manera oficial, se van a introducir otras especies autóctonas que tienen problemas de conservación como maras, ñandúes, vizcachas y guanacos.

El proyecto, financiado económicamente por la Resolución 256 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, fue puesto en tela de juicio luego de que trascendiera que los ciervos que se extraigan se donarán a los cotos de caza de la provincia. Un proceso similar se encararía con el jabalí.

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Durante un recorrida que hizo un equipo periodístico de El Diario por iniciativa propia en Parque Luro, sin el acompañamiento de ninguna autorida, pudo comprobar que en las jaulas de encierro -que en algún momento estuvieron fuera de funcionamiento por su deterioro- comenzaron a poblarse de ciervos.

Las jaulas de “encierro” o de “manejo”, como se las conoce, tienen entre ocho y diez hectáreas (la reserva cuenta con un total de 7.600 hectáreas). De acuerdo a lo que explicó una fuente que conoce su funcionamiento, “allí se van apartando los machos de las hembras, los ciervos buenos o los machos que sí sirven como reproductores de los degenerados (los que tienen deficiencias genéticas, como por ejemplo las astas caídas) y se cumple con todo un proceso fácil de manejar para que los animales no se lastimen ni se escapen”.

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Las jaulas de encierro están ubicadas en el lateral norte y de manera perpendicular a la ruta nacional 35, pero a su vez corren en paralelo a la carretera hasta la zona de la laguna de la reserva. Durante la recorrida de este diario pudieron fotografiarse varias manadas de ciervos imposibles de verlas si no estuviesen en funcionamiento esas jaulas de encierro

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Otra prueba de que arrancó el operativo de extracción está cerca del casco de la reserva: una de las aguadas hechas para atraer ciervos a los ojos de los turistas parmanece cerrada y el charco sin una gota de agua. La población de ciervos de la reserva se estima en 2.000 individuos. Según lo planificado, en el término de tres o cuatro años, se bajaría esa cantidad a la mitad.

Ni bien trascendió la noticia en esta hoja, desde el Gobierno Provincial salieron a negar la extracción compulsiva de animales. Sin embargo, quedaron varios interrogantes dando vueltas: todavía no está claro quiénes trabajan en el proyecto, qué harán con los animales, quién controlará la salida de los mismos y cuál es la participación de los dueños de los cotos de caza.

En principio, los ciervos que se extraigan se donarían a los cotos de la provincia. Un proceso similar se encarará con el jabalí. Este diario intentó en varias oportunidades comunicarse con el secretario de Ecología, Darío Mariani, pero hasta ahora fue imposible obtener una respuesta sobre las dudas que genera la iniciativa.

Una voz

El único que habló públicamente fue el coordinador de Áreas Protegidas, Fabian Tirarelli. El funcionario dijo que el proyecto “forma parte de un plan mucho más amplio, desde hace tres años, con fondos en el marco de la Ley 26.331 (Ley de Bosques), que comprende restauración y recuperación integral del bosque de caldén”. Como dice la nota más arriba, en realidad estaría financiado económicamente por la Resolución 256 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, fue puesto en

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El funcionario explicó que “dentro de esa recuperación, estamos proyectando y llevando a cabo un reintroducción de especies nativas que son las que necesitan de nuestra ayuda para poder seguir viviendo en nuestro medio, muchas de las cuales tienen problemas de conservación, como el guanaco o la vizcacha, que es perseguida en todo el territorio, y para poder introducir animales nativos tenemos que controlar y bajar la carga, el número de las especies exóticas, que han sido las vedettes de la reserva desde que Pedro Luro creó el primer coto de caza”.

“En algún momento tenemos que empezar a poner en valor lo que realmente estamos prometidos a conservar y cuidar -argumentó-. Siempre digo que Parque Luro es como si te hubieran dado un gallinero con gallinas de raza para cuidar y adentro tiene un zorrino y una comadreja. La gente viene y le saca fotos, pero alguna vez tenemos que decir si le vamos a dar importancia a las gallinas, tenemos que ver qué hacemos con el zorrino y la comadreja, porque son medio incompatibles entre ellos”.

“En la medida en que con el bosque de caldén no había problemas, los animales nativos estaban relativamente bien, pero los tiempos están cambiando, el bosque de caldén a disminuido mucho -tanto en calidad como en cantidad- por las actividades del hombre, el avance de la frontera agrícola, la sobreexplotación o los incendios”, explicó.

“Es así como muchas de las especies emblemáticas de la provincia ya empiezan a ver disminuidas sus poblaciones de forma importante. Entonces empiezan a tomar importancia las áreas protegidas. Son áreas núcleos de conservación, pero que, a su vez, tienen un valor importante en el tema de brindar servicios ambientales para la comunidad”, añadió.

“Las áreas protegidas no son áreas cerradas para proteger lo que está adentro, intocables, sino que se crean para que la gente disfrute y pueda beneficiarse con la presencia de esas especies. Para que eso pueda suceder la condición indispensable es que haya alta biodiversidad nativa e interrelación con otras especies”, dijo.

La Comisión Asesora de Manejo de Fauna, sin conocimiento

El presidente de la Asociación Alihuen, Leandro Altolaguirre, manifestó -en una nota que le realizó este diario ni bien se conoció el proyecto- la conveniencia de bajar la carga de especies exóticas de la reserva para introducir otras autóctonas, además de proteger la vegetación natural de la región.

De todos modos, cuestionó la idea de donar los ciervos a los cotos y se mostró “sorprendido” por el plan del Gobierno porque hace un mes se reunió la Comisión Asesora del Manejo de Fauna, que integra Alihuen, y no mencionaron ese proyecto. Sí, dijo, se viene hablando de la problemática de los ciervos en los campos libres, ya que la caza de los mejores machos, a partir del turismo, ha disminuido la calidad de la población.

Respecto a la reserva, Altolaguirre dijo que “el problema es que terminó siendo una jaula, un coto, un criadero de ciervos con un alambrado que detiene a la fauna silvestre en lugar de una reserva con libre flujo de material cinegético, y eso generó un conflicto en el manejo”.

“Como es un campo cerrado, hay problemas de consanguinidad y se genera superpoblación. Eso provoca presión sobre la fauna y pastizales naturales, que es lo que se debería proteger en una reserva. Las reservas son islas de recursos naturales”, explicó.

En el parque, prosiguió, “la superpoblación degradó el bosque de caldenal y produjo un desplazamiento de especies naturales, produce una distorsión en el área protegida”. “El Parque Luro, originalmente, era un coto. Y se continúo igual con el manejo. Es un criadero de ciervos”, insistió.

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