En contacto con “Moros en la Costa”, José Luis Castorina, secretario de Planeamiento Urbano, confirmó que ayer se firmó el convenio en el departamento Ejecutivo del partido de General Pueyrredon con las empresas que en los próximos 30 años van a tener la concesión del edificio de la vieja Terminal.
En este marco, Castorina explicó que ayer se reunieron con los empresarios, quienes tienen planificado comenzar a trabajar primero con el edificio histórico y simultáneamente también empezar con las tareas de refacción y construcción de la segunda manzana. “La idea es trabajar con las dos manzana a la vez porque esto acelera el plan de trabajo”, añadió.
El funcionario hizo hincapié en que primero que nada “hay que estudiar bien el edificio y ver en qué estado se encuentra, para poder establecer un orden de prioridades y ver qué atacamos primero, desde la instalación eléctrica hasta el estado de los sanitarios”. Con el diagnóstico en mano podrán comenzar a trabajar. “El edificio es de 1890, por lo que es importante esta primera etapa”, dijo.
Por último, mencionó que la restauración y refacción “son trabajos que uno no se sabe con qué se va a encontrar hasta que no se realiza la evaluación inicial”, al tiempo que añadió que “los años de la construcción y el desgaste que sufrió por el uso hacen que uno pueda encontrarse con sorpresas que tiene que reparar”.
Por su parte, el procurador municipal, Martín Colombo, se refirió al largo proceso legal que contuvo varias causas judiciales y que concluyó ayer con la firma del convenio, por lo que recordó que “el procedimiento de licitación comenzó en diciembre de 2009 y duró casi dos año y medio”.
Al respecto, manifiesto que “la próxima iniciativa privada en el partido de General Pueyrredon ya tiene el marco legal regulatorio dentro del partido, por lo que no debería haber sorpresas”.
El funcionario también explicó en un inicio se realizaron tres impugnaciones dirigidas contra la declaración de interés público de la iniciativa privada y que fueron recibida por el municipio pero finalmente desechadas. Posteriormente, se hizo una impugnación a título personal de algunos ex permisionarios del Gobierno Provincial, de la Dirección de Transportes, quienes tenían sus comercios funcionando dentro de la ex Terminal. Por último, el cuatro proceso judicial de importancia fue el que promovió una asociación de esos comerciantes, que aún está en trámite, pero que no tiene como objeto principal impugnar esos procesos administrativos de la adjudicación del contrato a favor del emprendimiento de la Terminal, sino que pretende reestablecer las relaciones de los permisionarios con la provincia.
Al ser una situación inédita de iniciativa privada, después de todos los procesos que se dieron con la vieja Terminal y al poder contar a partir de ahora con una herramienta legal para los próximas iniciativas, “sin lugar a dudas no se deberían repetir las mismas complicaciones en un futuro”.
Y añadió que en Argentina hay libros que tratan sobre estas iniciativas privadas, pero ninguno de ellos trata el supuesto que se vivió con el proceso de la vieja Terminal. “Había algunas menciones sobre situaciones como estas en libros de otros países, por lo que ha sido una resolución muy compleja tanto para los funcionarios implicados como para los empresarios”, explicó.

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