El anuncio de la colocación de video cámaras de vigilancia en el Poder Judicial, se hizo durante la feria, por lo que casi no tuvo repercusión. Ayer, en el día de la vuelta al trabajo, todos se encontraron con cámaras ya colocadas y otras en plena colocación. Y los ánimos de muchos empleados y funcionarios, están lejos del cartelito que señala “sonría, lo estamos filmando”.
Si bien guardan silencio sepulcral con la prensa, al parecer algunos funcionarios y magistrados no han callado ante amigos íntimos, a quienes les han comentado sus descontentos, y éstos nos lo transmitieron a nosotros.
“Esto es una locura”, dijo un profesional del derecho casi a los gritos por los pasillos que estaban ‘adornados’ con las camaritas. “Esto es vigilar a los magistrados y los magistrados son señores de sus Juzgados”, prosiguió. No pudo estar ausente la pregunta del millón: Si son dueños y señores ¿Entonces están de acuerdo con las cámaras, porque acá ningún funcionario cuestionó nada? A lo que recibimos como respuesta, con una sonrisa picaron en los labios: “¿Vos te creés que alguno va a ser capaz de saltar? ¡No! Se quedan calladitos”.
Más allá de los dialoguitos irónicos con los profesionales, éstos también están mostrando descontento, porque ya muchos alzan sus voces señalando que las camaritas instaladas en plenas Mesa de Entrada de cada Juzgado y Cámaras, “viola el secreto profesional con nuestros clientes”, dijeron tres abogados.
¿Y qué pasa con la prensa? ¿Esto no violará la reserva de la fuente? ¿Quién nos asegura que ante alguna versión que cualquier medio brinde a la comunidad, no van a revisar una por una las grabaciones para ver con quién habló cada periodista y así tener una idea de la fuente? ¿O vamos a tener que comenzar a trabajar como en las películas, sentados en un banco de la plaza o la Terminal, de espalda a nuestro informante, leyendo un diario y pasándonos papelitos por debajo de lo que estemos leyendo?
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