La Fundación Cachipum y la Secretaría de Turismo pusieron a disposición unas 500 plantas, las cuales fueron ubicadas en el Rosedal por familias que además le dieron un nombre cada ejemplar.
Cientos de familias locales contribuyeron con el trabajo y algunos de los participantes incluso se animaron a dejar inscripto su nombre junto al ejemplar, de manera de afianzar su vínculo con el espacio verde.
Después, cuando funcionarios del Gobierno y los mendocinos convocados concluyeron con el trabajo en la tierra, hubo un recital de música. Allí, repartieron 30.000 remeras y algodones de azúcar entre las personas que asistieron.
El puntapié inicial para renovar el diseño floral del concurrido sector lo dio la Fundación Cachipum, que consiguió $60.000 del sector privado, necesarios para la adquisición de este tipo de arbustos. Contó con el apoyo de la Secretaría de Turismo, desde donde afirmaron que esta iniciativa es sólo una parte del plan de mejoras que se quieren hacer en el principal pulmón verde de la provincia (ver aparte).
La organización es la misma que en marzo realizó el recital de rock bajo el lema “Mendoza sin droga”, en la rotonda Monseñor Orzali, que convocó a 6.000 jóvenes.
“Venimos trabajando desde hace mucho tiempo con tres grupos de riesgo: chicos en condiciones de vulnerabilidad, discapacitados y ancianos desatendidos. Sin embargo, cuando las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación tomaron conocimiento de nuestro trabajo, nos pidieron que lo extendiéramos al resto de la sociedad. Por eso, ahora apostamos a la revalorización del Parque”, explicó Marcelo Jury, presidente de la entidad que nuclea a empresarios con interés de llevar a la práctica la responsabilidad social que les compete.
“Es importante recuperar un lugar que forma parte del día a día de nuestros habitantes y necesita mejoras de manera urgente”, dijo el secretario de Turismo, Luis Böhm.
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