La primera jornada del juicio oral y público -donde está imputado por el delito de "lesiones leves" el diputado nacional, Roberto Robledo- entregó testimonios ambiguos por parte de algunos testigos, y una confusa declaración de la víctima, Soledad Barria.
La primera audiencia del juicio se inició pasada las 9 de la mañana. Roberto Robledo llegó a tribunales franqueado por sus abogados defensores, Norberto Paesani y Emir Konkurat. Mientras que el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal, Héctor Aberásturi. Si bien el delito que se juzga es menor, el expediente tomó volumen jurídico por estar imputado un diputado. Por eso se conformó un tribunal colegiado que está integrado por los jueces, Florentino Rubio, Carlos Federico Pellegrino y Luis Abraham como magistrado subrogante del juez Alfredo Alonso.
Los primeros en testificar fueron los policías de la Comisaría Segunda, que tomaron la denuncia realizada por Barria el 3 de abril de 2011. El comisario Mauro Bertone y el oficial subinspector, Rodríguez Gómez Arias, explicaron cómo se confeccionó el acta de la denuncia y las formalidades que requiere ese acto legal. El fiscal pidió que se explayen sobre lo acontecido ese día mientras que la defensa pidió saber en qué momento Barria llegó a la sede policial y cuándo la víctima se hizo revisar por un médico.
Gómez Arias, que fue el policía que tomó la denuncia dijo que la joven había llegado "alterada" a la comisaría. "No le vi lesiones, sí tenía una marca colorada como de una cachetada en el rostro", dijo el oficial. Mencionó que no vio sangre en Barria y dudó sobre el momento en que la mujer fue a solicitar el certificado médico. El siguiente testigo de la fiscalía fue una agente de la División Criminalística, que explicó el lugar del hecho y tomó fotografías del celular de la víctima, en cuya pantalla se podía observar un mensaje de texto de Robledo para acordar un encuentro con Barria.
"Día de la verdad".
Tras esos testimonios ingresó Barria. La joven declaró por casi 45 minutos y aseguró que había renunciado a ser querellante por las presiones que había recibido. Ubicada en el pupitre frente a los jueces, la víctima dijo: "hoy es el día de la verdad". Y comenzó hablar. Sobre el episodio que se juzga, afirmó que el 3 de abril se encontró con Robledo en la "diagonal cerca de Vialidad Nacional" donde habitualmente se veían. Esos encuentros estaban relacionados al pago de las mensualidad que recibe Barria por su hija, y cuya paternidad atribuye a Robledo, cuestión por la cual existe un juicio por filiación.
"Llegué con mi auto (un Ford Ka gris) y me estacioné delante de su auto, un Bora celeste. Me acerqué y tenía el vidrio cerrado. Me paré al lado del auto y logré ver que estaba escribiendo el recibo. Pude leer que la suma era menor a lo que habíamos arreglado. Abrió el vidrio y le dije que no iba a firmar el recibo", dijo Barria. Luego aseguró que Robledo le respondió: "vos me debes una" y le pegó una trompada en la cara.
Tras el incidente, la joven explicó que se dirigió en su automóvil hacia la estación de servicio Shell, lugar al que llegó "llorando y con sangre en la nariz". Desde allí llamó a su abogado, Armando Agüero, para narrar lo que había pasado. La joven se explayó luego en cuestiones ligadas a la relación que había mantenido con Robledo y a su hija. Por momentos cayó en contradicciones y su relató se volvía errante. En un momento, el presidente del tribunal, Florentino Rubio, advirtió que las cuestiones que se querían dilucidar pertenecían más a "un Juzgado de Familia", que al episodio que allí se debía discutir. La defensa de Robledo aprovechó las fisuras en el relato de la víctima. El abogado Paesani leyó la denuncia original de Barria realizada en la Comisaría donde la joven dijo que el día del hecho Robledo "se bajó del auto tranquilo" y que allí discutieron y luego le pegó.
Encuentros.
Esa declaración se contrapuso con las manifestaciones de ayer, cuando Barria dijo que Robledo le pegó "desde adentro del vehículo". Además, no pudo identificar si esa agresión fue realizada con la mano derecha o con la izquierda. El testimonio reveló, además, que existen contradicciones sobre en qué momento la joven acudió a la Clínica Argentina a solicitar atención médica por el golpe en su cara.
La defensa insistió y Barria dijo que sostenía lo que contaba en el debate. Luego, la declaración puso de manifiesto otras cuestiones. Paesani hizo referencia al pedido de restricción que interpuso el abogado de la víctima luego del hecho denunciado, por el cual Robledo no podía acercarse a la mujer. Barria dijo que ella había solicitado esa restricción "porque le tenía pánico".
Pero tras aquella resolución judicial quedó establecido en la audiencia, que Barría había concurrido al Congreso Nacional dos veces para ver a Robledo en su despacho. Además, se encontraron una vez en la localidad bonaerense de González Moreno y otra vez en Santa Rosa. "Nunca fui sola, siempre fui con amigas", dijo Barria.
Médicos y certificados.
Tras el testimonio de Barria, declaró una de sus amigas, que se refirió a cuestiones personales y privadas de la pareja. Luego testificó el playero de la estación de servicio Shell, Eduardo López, adonde acudió la joven tras el incidente. El trabajador dijo que era amigo de Barria y que cuando llegó le pidió que le compre una tarjeta de teléfono. Afirmó que vio a la mujer "llorando" y "con sangre en la nariz" y que Barria le dijo: "Roberto me pegó". Allí la defensa insistió en el detalle de la sangre, que el playero mencionó en la declaración en fiscalía y en la audiencia ante la pregunta de Aberásturi, pero obvió mencionar cuando re preguntó la defensa.
El médico, Marcos Miguel, que atendió a Barría en la Clínica Argentina explicó que revisó a la mujer, pero que no encontró sangrado, ni lastimaduras. Pero aclaró que Barría sentía mucho dolor y que le recetó un desinflamatorio. El último testigo fue Rubén Bocchio, médico forense que atendió a Soledad Barría el lunes 4 de abril a las 17.30 por pedido del fiscal. El profesional certificó "lesiones leves" consistentes en un "edema" e "inflamación de tejidos", provocados por un "elemento romo".
En una pantalla gigante se expusieron fotografías donde se veía la cara de Barria, que presentaba la inflamación del pómulo izquierdo y lateral del mismo lado de la nariz. El profesional admitió que pudo existir algún sangrado en los primeros minutos, que luego no fuera detectado por los médicos que revisaron a la víctima. El juicio continúa hoy a las 9 de la mañana, con los testigos propuestos por la defensa.


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