Comenzará produciendo sillas y pupitres para escuelas y camas para equipar viviendas del Iprodha. Trabajarán 10 empleados en una primera etapa. La apertura oficial fue ayer. La fábrica será operada por una cooperativa integrada por los propios trabajadores.
Según consideró el titular del IFAI, la puesta en marcha de la carpintería significa “una muy buena alternativa laboral, para los jóvenes y vecinos de Garuhapé-Mí, un poblado de 90 familias que estuvo a punto de desaparecer en 2007, cuando la justicia ordenó el remate de la empresa Garumí”. “Nosotros optamos por esto y sentimos un orgulloso inmenso”, expresó Alejandro Maceda, presidente de la cooperativa Nueva Esperanza, entidad que se conformó para operar la planta.
Consideró que “fue un gran desafío asumir el compromiso de reactivar la fábrica, pero hoy se hace realidad”. Además, comentó que “en estos momento no importa cuándo y cuánto cobremos, solo queremos sacar a flote la planta y luego veremos como arreglamos nuestros sueldos”. Para Cristian Suárez, uno de los operarios, se trata de “una gran oportunidad laboral y significa mucho para el pueblo”.
Buenas expectativas
Tras la apertura, Maciel destacó que “hubo inversión en infraestructura, pero el principal elemento que tenemos acá es el recurso humano”. Y observó que Garuhapé-Mí “es una comunidad pequeña ligada a la actividad de la madera, un barrio que creció en función a la empresa Garumí. Cuando cerró se había quedado sin su fuente laboral”.
Valoró la responsabilidad asumida por los jóvenes, quienes “son hijos de antiguos empleados de la empresa, que este año se capacitaron e hicieron un proceso interno de organización que hoy presentan a la comunidad”.
Explicó además que en los próximos días se intensificarán las jornadas de capacitación para entrar en la etapa producción diaria. Los mobiliarios confeccionados en la planta serán destinados para las escuelas. Aunque “la intención es crecer de menor a mayor y que más adelante puedan producir otros muebles”.
La carpintería, ubicada en el predio de la ex Garumí, había sido inaugurada en enero de 2008 con máquinas de última tecnología, pero hasta principios de este año estaba paralizada. En abril, el IFAI impulsó un programa de capacitación. En tanto los técnicos realizaron una adecuación del lugar y verificación técnica de las máquinas.

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