En medio del descrédito generalizado, la Organización de Estados Americanos (OEA) inició anoche en Cochabamba, Bolivia, su 42 Asamblea General, caracterizada por notables ausencias, incluida la de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y buena parte de otros cancilleres de la región.
En la lista de asistentes confirmados hay viceministros, subsecretarios y hasta diplomáticos de menor rango, aunque para equilibrarlo el presidente anfitrión, Evo Morales, invitó a último momento a su par ecuatoriano Rafael Correa, que aceptó de inmediato.
Delegados de 34 países, toda la región menos Cuba, que no es miembro de la OEA, analizarán hasta mañana una propuesta boliviana sobre “seguridad alimentaria con soberanía”, un concepto al que todos adhieren, pero asignándole diferentes significados, lo que complica las discusiones.
“Tenemos diferencias con algunos países como Estados Unidos, pero veremos”, dijo Morales. Washington y otras delegaciones tampoco acompañarán la campaña boliviana para que la comunidad internacional reconozca el masticado de la coca como un hecho cultural, un punto que Bolivia busca incluir en el acta de declaración final. <



Comentá la nota