Comentario Político Semanal

Comentario Político Semanal
Las acciones a nivel nacional, de alterar la paz social, ya están instaladas en Formosa. La tolerancia hacia los “ pioneros”, los gremios mercantiles y camioneros, ya son imitados por otros gremialistas.
La búsqueda de réditos corporativos y político a través de la confrontación, es un hábito del que no se vuelveAlterar la paz social

Postergados los cambios que ya están definidos dentro del equipo de gobierno del mandatario lagunense, la mira de los hombres que frecuentan el Quinto Piso estuvo puesta en la marcha convocada por la CTA y la CGT para el miércoles por la noche y organizada en la capital provincial por gremios y sindicatos que no comulgan con el “Modelo” provincial.

Aunque en su momento mantuvieron un “silencio de radio” sobre la “razonable” movilización del denominado 8-N, donde cientos de formoseños salieron a las calles a reclamar seguridad, empleo y salarios dignos, la cúpula del poder no fue ajena a esta nueva movilización y desde los niveles menos jerárquicos se organizaron para “desactivar” cualquier tipo de intento de voluntad por parte de los agentes públicos de marchar hacia el edificio de la calle Belgrano.

Así, los directores de diversos organismos fueron los encargados de “sugerir” a sus empleados la “no conveniencia” de exponerse a ser reconocidos durante la marcha. Esta situación se vivió en varios centros de salud, hospitales y principalmente en el ámbito docente o profesionales de la educación.

A juzgar por los resultados, la movida hizo efecto porque cerca de las 21 del miércoles, no se contabilizaban más de 200 personas que le reclamaban a Insfrán una serie de medidas, entre las que se destacaba “un plus de $4.000” para pasar una Navidad “más digna”.

Envalentonados por lo sucedido el 8-N, gremios, sindicatos y hasta una decena de militantes del partido opositor que participaron de esta nueva convocatoria, idealizaron con una multitudinaria presencia de formoseños frente al Quinto Piso, pero chocaron nuevamente con un panorama que no les es ajeno en los últimos años: su escaso poder para encausar los reclamos que en forma anónima se multiplican por miles pero cuando las circunstancias requieren de acción y movilización, las “causas comunes” naufragan en un mar de desilusiones.

Si el 8-N provocó preocupación en los máximos responsables de llevar adelante políticamente la provincia, el 19-D les devolvió la tranquilidad de que aquel cacerolazo será solo un mal recuerdo rápidamente digerido.

En ese contexto, los dirigentes gremiales y políticos, deberán modificar internamente qué camino tomar para conquistar el mal humor que existe en la sociedad. Quizás el año entrante, con las elecciones legislativas programadas, quiebre la monotonía ciudadana, hoy más preocupada por la inflación, la seguridad y por llegar a fin de mes sin preocupaciones.

Vandalismo

De repente, Formosa volvió a vivir durante la madrugada del jueves episodios de violencia que trasladan a otros años, donde los intereses gremiales y políticos protagonizaban escenas dignas de una película de bandoleros y mafiosos.

El predio de la empresa Ciudad de Formosa fue el escenario de apasionados enfrentamientos entre facciones que con la excusa de dos despidos, aprovecharon para “medir fuerzas” mirando al poder acéfalo en la UTA mediante palos, cascotes y hasta tiros que podrían haber agravado la situación.

Un problema que podría haber sido potestad de la monopólica empresa prestataria del servicio de transporte urbano de pasajeros, derivó en un caos que dejó la ciudad sin transporte urbano, durante 8 horas y a miles de pasajeros varados, sin poder movilizarse en una fecha clave por el cobro de haberes y a pocos días de las fiestas de fin de año.

No hubiera dejado de ser un problema (grave) dentro de una empresa privada, si no hubiese sido por la particularidad de que un concejal del oficialismo acompañó y sumó gente a uno de los grupos que disputaban poder a los tiros.

Fabián Rodríguez, de él se trata, admitió a este medio que acompañó y se solidarizó con el grupo de empleados que dejó sin servicio a sus propios representados, poniendo en evidencia que la acción de muchos políticos está atada a los intereses personales por sobre los de los ciudadanos.

Ante un hecho similar de corte de ruta, los mismos oficialistas promovieron una investigación dentro del Honorable Concejo Deliberante capitalino con denuncia penal incluida por la presencia del radical Fabián Olivera, acusándolo de “agitador” de los hechos y alterar la “paz social”.

Es difícil conocer si en el bloque de Concejales oficialistas, se promoverá la misma determinación ante un suceso que incluyó hasta disparos de arma de fuego que podría haber terminado con víctimas fatales. Es probable que la vara con que se mide estas acciones, solo se reconozca a aquellos que actúan sin depender del poder de turno, o a quienes militen en la oposición.

Comentá la nota