La sorpresiva cantidad de formoseños que el pasado 8-N marchó hacia la Casa de Gobierno, dejó una lista de temas para atender, que esta semana se ejemplificaron con situaciones de la vida cotidiana.
Entre los reclamos de la semana anterior a la pasada, dos palabras se destacaron por sobre las demás entre los carteles: seguridad y mejora salarial, dos puntos sensibles al termómetro que marca “la calle”, y no son los medios de comunicación como algunos funcionarios del gobierno, quieren poner como agenda de preocupación (el 7D), o como “los enemigos”, de los sufridos mortales que habitan, esta olvidada parte de la Argentina.
(In)Seguridad
Que la inseguridad dejó de ser una “sensación” en Formosa ya la cuentan varias víctimas de robos y asaltos, quienes día a día suman para las estadísticas.
Según datos oficiales, por mes se toman en las distintas comisarías un promedio de 15 denuncias por robo en la vía pública, donde los “motochorros” ya se incorporaron a la jerga popular para identificar la modalidad de robo más habitual en las calles, pero no la única ni muchos menos. Las mismas fuentes que confirman estas cifras, advierten –sin embargo- que sólo uno de cada tres casos se denuncian, por lo que la cantidad real de hechos se multiplican en el mes.
Aunque aún no se llegan a situaciones límites como nos muestran cada minuto los canales porteños, algunos hábitos cambiaron en las familias y los barrios de Formosa.
Mientras tanto, a más de ocho meses de haber sido anunciado por el gobernador, el plan de seguridad que contemplaba la instalación de 80 cámaras de vigilancia en puntos clave de la ciudad, es una incógnita al no poder ubicar la fase en la cual se está para que entren en funcionamiento “total”, no parcial como hasta ahora.
A principio de julio, una comitiva integrada por cuatro funcionarios formoseños viajaron a Misiones para interiorizarse sobre el funcionamiento del centro integral de operaciones policiales de esa provincia (911 y el sistema de cámaras de seguridad). Uno de los cuatro viajantes fue señalado en su momento como el responsable de la Secretaría de Seguridad, aunque a casi cinco meses tampoco hay especificaciones sobre el plan pensado desde el gobierno para contrarrestar el delito. Es una aventura intentar hablar con algún funcionario del tema que preocupa. Éstos prefieren el silencio, antes que pedir “permiso”, total el sueldo está asegurado, y cuando menos exposición hay, mayor es la carrera en el “conchabo” público. La sociedad desconfía, que es muy poco lo que hacen por ella los funcionarios públicos y los políticos.
Gentes susceptibles
La constante pérdida de poder adquisitivo también ocupa el podio entre las preocupaciones que tienen los formoseños en el día a día.
Durante esta semana “explotó” en la web y en los medios nacionales un video producido por el Canal 7 y publicado en la página de El Comercial, donde una vecina de Formosa agrede a un inspector municipal luego de que éste le hiciera una multa por utilizar el auricular mientras manejaba su moto.
Lo que pasaría de una simple anécdota en lo superficial donde se exterioriza una actitud de agresividad aún cuando la situación no lo ameritaba, con los ánimos más calmados por el paso del tiempo la principal protagonista trató de explicar su reacción a un estado de “nerviosismo” permanente por la salud de su hija y “la cuestión económica del momento”.
“El bombardeo de noticias agresivas que nos traen los medios inclusive entre quienes nos gobiernan y deben ser los garantes de la paz, conjuntamente con la preocupación económica que desequilibra en distintos grados a una persona, forman un cóctel peligroso en cada individuo y en la sociedad”, explica un profesional consultado por este medio.
Aunque la palabra inflación no está incorporada en el discurso de los que deben guiar los destinos de la provincia o el país, quienes a diario deben visitar kioscos o supermercados para “llenar la olla”, ven desvanecer sus posibilidades de incorporar los mismos productos con la misma plata sólo en cuestión de semanas.
Incluso el oficialista INDEC, justificó la delicada situación económica por la que atraviesan miles de formoseños: según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo 1 de cada 4 formoseños tiene sus necesidades básicas insatisfechas (NBI). Significa que más de 132. 000 habitantes de esta provincia “viven hacinados, en viviendas precarias, sin baños y con personas que dependen de un solo trabajador que ponga los alimentos sobre la mesa, 27.683 familias formoseñas subsisten con algunas de estas condiciones, atrapados en la pobreza estructural”.
Estos datos que se publicaron días atrás y que se apoyan en el último Censo Nacional del 2010, ponen a Formosa en el primer lugar entre las provincias con mayores necesidades básicas insatisfechas.
Maldita inflación
Ante este panorama, los empleados del Poder Judicial perfumaron el aire con un manto de esperanza a los flacos bolsillos de los estatales al acordar un aumento salarial tras un mes de conflicto que incluyó cese de actividades anticipadas en varios días. Con el sueldo de enero, los judiciales cobrarán alrededor de un 6% más por sobre el valor actual y con la posibilidad de rediscutir el acuerdo durante el primer mes de 2013 para acercarse aún más al 15% solicitado desde el inicio de la protesta.
Pese a esta situación puntual, los agentes del Estado no tienen argumento para ilusionarse con una recomposición salarial antes de marzo o abril del año próximo, ya que desde el tercer piso del edificio de la calle Belgrano son precisos cuando afirman que “no hay dinero suficiente para aumentar a todos los haberes y hacerlo en forma parcial sería una irresponsabilidad”.
Sin embargo, el mismo funcionario asiente que “no es descabellado” que para fin de año se reedite el habitual “Plus Navideño”, luego de su ausencia en los bolsillos en las Fiestas pasadas. Por bajo admite, que “primero tenemos como se definen a nivel nacional la embestida de los gremios por un “plus”, para amortiguar el impacto inflacionario o los recortes por impuestos a la ganancias.
La presidenta, ya dio el paso inicial, anunció que no van a descontar este último impuesto en el medio aguinaldo a pagar, una suma considerable, pero sólo para los que ganan más de 7 mil pesos.
En nuestra provincia, son muy pocos los que se beneficiarían, algunos docentes, parte del cuerpo jerárquicos de los agentes de seguridad y eso sí: una buena cantidad de funcionarios.
Un técnico de Economía admitió que estudian dos posibilidades: “La primera es que se otorgue un plus de monto firme como otros años. La otra es una idea que vino de arriba y consiste en el pago de un doble aguinaldo por única vez”. Esto no suena “bien” asegura nuestro interlocutor, “es como si estuviéramos viviendo en la abundancia, cuando es todo lo contrario”.
La falta de un trabajo digno y seguro, en Formosa, solo se concibe ingresando en la administración pública. El sector privado, sigue cerrado a crear nuevos puestos. La única opción de los jóvenes, es buscar “changas” o como algunos están admitiendo, trabajar de “remisero” o agarrar la pala o el balde de albañil.
En algunos barrios ya se ven “fotos” similares a la del 2001; familias que ofrecen pollos, asados, improvisan algunos negocios o proporcionan servicios, para remediar parte del poder de compra que le quita la inflación y llegar a fin de mes con el estómago sin hacer “ruidos”.
¿Dan los números para pensar en algunas de las dos posibilidades? Quienes tienen acceso a información confidencial aseguran que se tomaron los recaudos necesarios durante el año como para que se pueda realizar “el regalito”.
La primera opción suena como más probable por la uniformidad y equidad; pero la segunda causaría un impacto mediático mayor y sería un caso único en el país por estos tiempos, lo que ilusiona a los “caciques”. “Vale recordar que la presidenta Cristina, puso como ejemplo de “buena administración” al gobierno del barbado lagunense. No es poca cosa en una época de “vacas flacas”.
El hecho que desde el gobierno se analice esta contingencia, es un síntoma que el ruído de las cacerolas se escuchó en el Quinto Piso.
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