Comentario Político Semanal

Comentario Político Semanal
La Legislatura Provincial, vive una siesta prolongada. La mayoría del oficialismo no permite discutir ningún proyecto, que beneficie a la sociedad. También, no menos cierto, que la sociedad, tampoco reclama. Una cualidad del “ser formoseño”.
Dos lugares donde el oficialismo se mueve como pez en el agua provocaron esta semana los cimbronazos políticos que sacaron del dulce reposo a muchos de los funcionarios, que como si fueran prisioneros de una cárcel cuentan los días que le restan a este año, para abocarse a organizar sus largas vacaciones.

Uno de esos lugares fueron los tradicionales pasillos de Casa de Gobierno, donde el miércoles el clima se cortaba con un cuchillo ante el rumor que semana tras semana gana espacio entre los “compañeros”, sobre supuestos cambios en la composición del Gabinete de Insfrán, bajo el imaginario objetivo de “airear” sectores que efectivamente acumulan opiniones sociales negativas, por la imposibilidad manifiesta de brindar las soluciones que la colectividad le demanda.

Secretarios privados, choferes y hasta los habituales cebadores de tereré de los funcionarios de primera línea estaban “celosos” de charlar con cualquier persona que no sea “del palo”, ante el temor de transmitir la incertidumbre del futuro político de los que en este momento dependen solo del humor, de sus inmediatos. Los tiempos no son los mismos, cuando el viento a favor que antes existía, ahora se está convirtiendo apenas, en suaves brisas.

Ante la imposibilidad de acallar las quejas sociales que levantan la voz cada vez más fuerte en reclamo de mayor seguridad, mejor atención en los centros de salud y hospitales -entre otros-, lo que mayor fastidio provocó a los inquilinos del Quinto Piso fue la ineficacia manifiesta por parte de los responsables de evitar que nuevamente los aborígenes se expresaran en contra del gobierno mediante acusaciones de “abandono” mientras hacían pagar el costo de las supuestas promesas incumplidas a los miles de formoseños que diariamente se movilizan en las rutas que están dentro de la geografía provincial.

Nada fastidia más a los dirigentes que escuchar en las radios y leer, los comentarios de las víctimas de estos actos, quienes trasladan por partes iguales las responsabilidades, dejando una imagen de desinterés gubernamental por la situación de los formoseños afectados.

Los cortes totales al tránsito en dos rutas (la provincial 1 en Laishí y la nacional 81 frente a Pozo del Mortero) y la toma de una escuela en la periferia de Las Lomitas, “puso los pelos de punta” al “Jefe”, ante la imposibilidad de generar las puertas de diálogo que evitaran que la fotografía de los medios de prensa sean largas filas de vehículos varados con las consiguientes quejas de los afectados.

La respuesta de los principales responsables políticos del área haciendo referencia a que “se trata de un reclamo alentado por la oposición” (y que fueron repetidas como un latiguillo por los jefes comunales de las zonas afectada), fue interpretada por el lagunense y sus asesores como un acto de reflejo, para justificar la inacción de quienes deben realizar un trabajo previo “de campo” para tratar de apaciguar cada reclamo cuando toma estado público.

Quien nuevamente quedó desenmascarado ante esta situación por su “falta de cintura política”, fue el cada vez más enigmático Subsecretario de Gobierno. En ningún momento de los cortes de ruta, reclamo y toma de escuelas, Daniel Colcombet tomó la conducción de la situación, ni se puso al frente de los reclamantes en forma enérgica para encontrarle una solución a pedidos que no son nuevos y que su rol político indica como el señalado, para desactivar los futuros inconvenientes.

Fueron los intendentes los que salieron a dar presencia por el gobierno ante los manifestantes en los lugares de los hechos, mientras que en capital tuvo que ser el ministro de la cartera de Gobierno, Trabajo y Seguridad, Jorge González, quien salió a “instalar” en los medios la idea de una “conspiración de los radicales” pero con los sucesos ya acontecidos, corriendo detrás de los hechos.

Esa situación hizo que los pasillos del cuarto y quinto piso se convirtieran en un “hervidero” durante la semana y que la idea de cambios en el gabinete sonara más fuerte que las veces anteriores. Los pocos que se animaron a hablar en forma privadísima de la cuestión incluso aseguraron que el malestar del oriundo de Laguna Blanca ,se debe a que muchos ministerios están “paralizados” porque sus responsables se encuentran más abocados a cuestiones particulares fuera de su función antes que las responsabilidades delegadas.

Los informes que semanalmente descansan en las oficinas del “otro” hombre fuerte del gobierno, no traen buenas noticias con respecto a las intervenciones de los designados en alguna cartera ministerial y que quedaron en el objetivo a resolver por el barbado lagunense.

Si es gratis, también nosotros.!!

Por primera vez en mucho tiempo, la oposición pudo pegar primero y dejar en una situación incómoda a los referentes del peronismo, al presentar formalmente este jueves un proyecto sobre la gratuidad del boleto estudiantil en la ciudad y con los viajes de mediana y larga distancia, imitando la actitud del gobernador cordobés De La Sota que logró unificar opiniones de los partidos opositores ante un proyecto que beneficia a más de 200.000 usuarios del transporte público en la provincia mediterránea.

Tal como sucede con cada iniciativa del Bloque radical, los diputados enviaron a Comisión el proyecto siguiendo un paso formal que contempla la reglamentación del parlamento provincial pero que a la larga provoca el ya famoso “cajoneo” de los ‘atrevimientos’ opositores para no ceder espacio político en las iniciativas y haciendo valer su amplia mayoría en el recinto lograda mediante la consideración popular del voto cada dos años. Eso si, colgado del saco de Gildo Insfrán.

Envalentonado en el contexto de emoción por poder entregar módulos habitacionales a un centenar de familias de capital, cuando anteayer tomó el micrófono, el intendente Fernando De Vido no pudo abstraerse de la noticia que rebotó todo el viernes por los medios y fustigó al radicalismo al tratarlo de “demagógicos” por presentar un proyecto “inviable”, sentando su postura personal sobre la cuestión.

La reacción del intendente –premeditada o no- desnuda al mismo tiempo otra de las falencias que se transforman en críticas públicas por parte de la ciudadanía y que describe a la Legislatura como una escribanía del Poder Ejecutivo.

Como el juego del “Don Pirulero”, parece que cada cual atiende su juego, y en ese sentido la ciudadanía ve la reacción de sus representantes ante cada hecho con sonante preocupación que se traslada al humor social que en cuentagotas llega a los oídos del gobernador.

Son pocas las explicaciones despojadas de mero interés político y personal que se pueda dar cuando se describe que la sesión inmediata a la lluvia de denuncias realizadas por el periodista Jorge Lanata (con muchas inexactitudes en el medio), fue la más duradera porque cada uno de los diputados oficialistas, quiso expresar su repudio a la “ofensa del pueblo formoseño”, llegando a mantener el debate por más de cinco horas.

Ningún Legislador peronista, pareció sentirse lo suficientemente ofendido, sin embargo, cuando se puso en duda el destino del comprobado pago por casi $8 millones por parte del FONFIPRO a una consultora inexperta para que audite una reestructuración de deuda provincial y con fuertes vínculos con el entonces ministro de economía nacional y actual vicepresidente, Amado Boudou. La sesión posterior a la aparición mediática del hecho duró un suspiro, tal como la última (apenas 40 minutos reales) donde los radicales presentaron el proyecto que involucra a una parte importante de la sociedad y ni siquiera se habilitó un debate digno. A los parlamentarios, poco les importo que una provincia pobre como Formosa, pague varios millones de pesos, por un servicio que está en duda, que se haya realizado.

El dicho popular reza que a veces no es necesario solo serlo, sino parecerlo. Y en ese sentido caminan los diputados que pusieron de manifiesto nuevamente que sin estímulo del Quinto Piso no van a abandonar el letargo que tanto les place, porque les evita la fatiga de tener que trabajar para responder las demandas –algunas realmente mínimas- de sectores sociales.

Con más de 150 millones anuales de presupuesto y abultadas dietas mensuales, los legisladores, parecen olvidar que son “representantes del pueblo”.

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