Armando “Papacito” Cabrera: Por su incondicional lealtad hacia el lagunense, y en contra de las mayorías de los funcionarios que quisieron disimular el mensaje periodístico, no oculto en sostener, que la “difamación” se produjo en contra de las máximas autoridades del gobierno.
Aunque el discurso unificado en público y privado fue hablar “en nombre del pueblo formoseño lastimado”, cada uno de los integrantes de la cúpula de gobierno sabe que las graves acusaciones de corrupción e ineptitud -varias de ellas con datos inexactos por parte del periodista de “la Corpo”- sólo recayeron sobre los que tienen la responsabilidad de administrar la cosa pública.
Los ciudadanos formoseños no se movilizaron masivamente para manifestarse en contra del programa televisivo de Canal 13, y a juzgar por las repercusiones en las redes sociales muchos hasta se mostraron en total acuerdo con la realidad que se describió de la provincia. Lo contrario sucedió con los dirigentes de primera línea del oficialismo, quienes literalmente “se pasearon” por todos los medios periodísticos locales para defender “a los formoseños”, pero ningunos se atrevieron a enfrentar a cámara y micrófonos de medios y programas nacionales.
La reacción en masa fue la consecuencia del dolor provocado por el golpe certero del periodista porteño a toda la clase dirigente en general. El informe presentado en Canal 13 de Capital Federal el domingo por la noche fue lo más visto en su franja horaria en todo el país, y aún hoy perduran en algunos medios extraprovinciales notas periodísticas referidas al programa referido (sin ir más lejos, hasta el ex ministro de Educación Daniel Filmus emitió el viernes un comunicado de prensa desde la Agencia oficial Télam). La productora del programa “Periodismo para Todos”, se sinceró, que el material periodístico acumulado y no publicado, amerita y no descartan, otra incursión en nuestra provincia, pero en vivo, similar a lo que se realizó en la Rioja.
Lo vieron millones de personas y también los principales funcionarios nacionales K, que se dividen en partes iguales las simpatías y rechazo hacia el gobierno local: los kirchneristas-peronistas con Julio de Vido a la cabeza le reconocen lealtad y disciplinamiento al lagunense; mientras que el ala progresista del gobierno “nacional y popular” no le perdona su política hacia el sector aborigen.
Pescar en la pecera
Después de varios meses “frizado” por la Presidente Cristina Fernández por los sucesos de La Primavera que llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos en EEUU, el quíntuple mandatario sabe que en Buenos Aires no la tiene todas consigo y eso le provocó el enfurecimiento hacia varios de sus subordinados por haber “filtrado información de primera mano” al equipo de periodistas que mandó Jorge Lanata antes de su desembarco personal.
Cuando hace un mes en el discurso de su gira por la zona del Centro-Norte el lagunense pidió a sus dirigentes que “no miren al compañero de al lado, sino al frente porque ahí están sus enemigos”, sabía que las peleas intestinas dentro del propio equipo de gobierno estaban provocando fisuras que podrían ser imposibles de reparar más adelante.
El antecedente inmediato de las elecciones legislativas del 2009 se les vino a la cabeza a varios de los estrategas del gildismo, cuando una incipiente campaña dentro del mismo oficialismo para “tapar” a Juancho Díaz Roig le abrió la puerta al agroganadero Ricardo Buryaile para entrar por la puerta grande a la política y asestarle un golpe impensado al fuerte peronismo provincial.
Hasta a un estratega meticuloso como Insfrán lo sorprendió la difusión de documentación sobre costos de obras y facturas que detallaban gastos por compras menores. Supo desde ese mismo momento que esos papeles que se guardan bajo varias llaves sólo podría salir de la Casa de Gobierno con la venia de “alguien de peso” para llegar a las manos de los periodistas del “grupo Clarín”.
“Si haces un repaso, los daños fueron dirigidos hacia el centro del poder” “Esas facturas ya estaban liquidadas y tuvieron que salir del Ministerio de Economía, que está en la vereda del frente de varios ministerios afectados”, fue la singular interpretación de la situación de un diputado que responde a uno de los referentes señalado como “los perjudicados”.
Este ambiente evidenció que la interna dentro del gobierno es más cruel de lo que muchos imaginan y sólo la presencia de Insfrán los contiene agazapados esperando el momento en que el Director Técnico “cuelgue” el buzo para voltear “a quien haga falta”. “Todos sabemos que más tenemos que cuidarnos de nuestros propios compañeros que de la oposición”, reflexionó el mismo legislador.
El malestar del máximo referente político de la provincia lo confirmó uno de los 37 intendentes que fueron convocados (no se autoconvocaron como sostuvieron los medios afines al gobierno) por el ministro de mayor peso político para mostrarle el respaldo a la gestión del gobernador. Uno de los jefes comunales dejó bien explicado el tenor de la reunión: “Nos metió a todos en la misma bolsa y pagamos los platos rotos de los de arriba, que no miden consecuencia a la hora de pelearse. Nosotros no tenemos manejo de información pero (Insfrán) nos dijo que no iba a tolerar que las internas afecten el proyecto. Fue una reunión tensa y no estaba de buen humor el Jefe”.
Descrédito
Gildo repartió retos por doquier desde la misma hora de la emisión del programa y más de un político de peso le esquivó a la idea de un ministro de “juntarse a mirar el programa” -como si se tratara de un partido de fútbol- llegando incluso a excusarse con la siempre bien remunerada enfermedad de un familiar. El teléfono rojo sonó en pocos bolsillos, los necesarios como para que transmitan el latiguillo a repetir el día siguiente, cuando en todos lados (hogares, comercios, veredas) las repercusiones eran el tema del día y los oyentes de radio estarían ávidos de escuchar las explicaciones de los más implicados, muchas de las cuales jamás llegaron.
Fueron los habituales voceros los que encabezaron el derrotero mediático para “lavar el honor de los formoseños”, y quienes también se sintieron tocados y desacreditados cuando el Presidente Provisional de la Legislatura, Armando Cabrera, admitió que el afectado había sido el gobernador y no el pueblo de Formosa. “Difamaron a nuestro abanderado que es el gobernador. Y nosotros vamos a hacer como la Iglesia Católica. ¡Ofendan al Papa y hasta el último curita de la capilla más chica les va a recordar porqué el Papa es Santo. Y nosotros vamos a recordarles todos los días del año porqué es Santo Gildo y porqué es Santa Cristina: Porque son peronistas!”, fue la frase que quedará en los anales de las sesiones en la Legislatura.
El fervor del discurso de Cabrera desnudó lo que todos sus pares piensan y que no lo admiten en público: los agraviados fueron solamente los políticos, que quedaron nuevamente en el ojo de la tormenta mediática y fue la comidilla de todos los sectores, económicos y sociales de Formosa.
El “Tifón” Lanata se retira de a poco en la agenda mediática. Ahora viene la etapa de evaluar costos y allí son varios los que quedaron “a la intemperie”. ¿Insfrán los cobijará o los dejará librados a su suerte?






Comentá la nota