Comentario político semanal

Corte de rutas: Un método de protesta que profundiza la crisis que se está sintiendo en todos los sectores. Es detestable, más aún, cuando intervienen intereses políticos que solo contribuye a alterar la “paz social”.
Los vaticinios económicos sobre un ajuste de pantalones –y bolsillos- comienzan a cumplirse en las arcas del estado provincial y cada vez son más los requisitos a cumplir para que se abran los grifos habituales que de a poco ven pasar su época dorada de cuando un simple llamado telefónico los activaba y tapaban baches, en algunos casos justificados, en otros, solamente “desprolijidades”.

Quienes pueden dar fe de la situación fueron los intendentes que vinieron a la capital en el transcurso de la semana a convencerse de que lo que les contaban sus pares que habían intentado llevar dinero fresco a sus comunas era real: Ahora “ ni siquiera nos prometen que van a evaluar alternativas.

Simplemente nos dicen que no hay plata y que busquemos nosotros la forma de arreglar las cuentas”, dijo un decepcionado intendente que debe lidiar por estos días con los reclamos de los empleados municipales y el clima que afectó la principal cosecha de la zona.

El rotundo “No” con el que se encontraron varios intendentes que vinieron a pedir financiamiento para tapar deudas y soñar con un pequeño aumento a los empleados (en ese orden de prioridades) que les de el respiro político que tanto necesitan produjo un quiebre en las relaciones internas que mantienen los caudillos de cada localidad. Y también con varios referentes dentro de la casa de Gobierno.

El vínculo entre los intendentes se resquebrajó por la “audacia” de algunos de dar un aumento “en total silencio” y romper una supuesta promesa entre la gran mayoría. “Habíamos acordado con todos los intendentes que nadie iba a dar un aumento en su municipio para que el gobierno nos ayude a todos en forma pareja, pero algunos se cortaron solos y nos dejaron en banda porque somos pocos los que hablamos de este tema con las autoridades y ahora quedamos descolocados”, expresaba con bronca uno de los jefes con más experiencia en el cargo municipal en su pequeña localidad del Oeste.

Despilfarro

Desde la otra vereda, uno de los “audaces” expresó en estricto “yo no fui”, que “cada uno administra su municipio como le parece. Sugiere, “Que se hayan acostumbrado que despilfarrar y no aprovechar las ayudas del gobierno (provincial), es un problema del que se tienen que hacer cargo los que están en los mismos sillones desde hace mucho tiempo y no supieron prever este tipo de situaciones”.

“Cada municipio tiene su alternativa, pero nadie quiere pagar los costos políticos y eso no es problema de los que ajustamos la lapicera y reorganizamos prioridades”, sugirió el intendente que pidió anonimato, en clara alusión y denunciando, de que la mayoría de los intendentes y presidentes de Comisiones de Fomento, pagan altos sueldos a sus parientes y amigos, olvidando y postergando al sufrido empleado municipal, que en algunos casos por sus servicios, cobra menos que un plan trabajar.

El panorama provocado por el cortocircuito se refleja con un hecho que en el fondo provoca un alivio en los hombres del ministerio de Economía, quienes debían lidiar con la furia de los hombres del interior: ya no se realizan las multitudinarias reuniones semanales entre los pares frente a la Casa de Gobierno para “presionar” a los funcionarios provinciales, algo que en un principio lograron mantener varias semanas y durante la mañana la calle Belgrano se convertía en un desfile de intendentes que la cruzaban para expresar los pesares de cada municipalidad o Comisión de Fomento.

Desde hace cuatro semanas que las reuniones cuentan con el grupo minúsculo de intendentes que desde el tercer piso los denominan “los indignados”, aunque la situación es diferente y ya nadie los llama a cruzar la calle. La crudeza de la realidad económica los desalentó a seguir reuniéndose en masa y asistencia perfecta como en las primeras veces cuando el duro golpe que les provocó la merma en recaudación durante febrero los unió ante el espanto de que el futuro se vuelva más negro aún.

Método que altera la “paz social”

Otro factor que provoca que los intendentes tengan solo visitas fugaces por terruño capitalino es la advertencia de los empleados municipales de generalizar la protesta que tímidamente comienza a expresarse en algunos puntos del interior.

Esta semana, el malhumor de los municipales se mezcló con los intereses políticos dentro del mismo peronismo y se expresó en salidas a la ruta para provocar el reclamo que menos gusta a las autoridades del quinto piso.

Así, un minúsculo grupo de empleados se juntaron a la vera de la Ruta Nacional 81 en Los Chiriguanos para expresar su repudio durante dos días, mientras que en la Ruta Nacional 11 un grupo más numeroso de empleados le mostraban hasta ayer su fastidio al intendente clorindense por la respuesta negativa al pedido de aumento en los salarios.

Dos similitudes en un mismo reclamo: la modalidad del corte de ruta como medida de protesta y el “fogoneo” por parte de dirigentes políticos que están incluidos dentro del “Modelo formoseño”, un caldo que el peronismo sabe cocinar con una chispa y provoca el ardor estomacal de las máximas autoridades que deben ocupar parte de su tiempo en calmar telefónicamente los ánimos para que la sangre no llegue al río.

Sofocado el inconveniente la semana pasada en General Güemes, esta semana varios ministros y diputados entrecruzaron llamadas con referentes de estas dos localidades para que los manifestantes salieran de la ruta y comprendan que “hoy más que nunca ese es el camino porque la solución no la tiene la provincia sino cada intendente”, dejó sentada la postura un diputado que en esto de intervenir en conflictos de municipios tiene larga experiencia.

También las internas

En la localidad del Oeste, el intendente Caldera culpó a “gente del ex intendente Víctor Vizgarra” de ser los provocadores de la salida a la ruta de no más de diez personas. En el norte provincial, desde varias oficinas municipales olieron el perfume del “mayanismo”(perdedor en las últimas elecciones), detrás de la movida: “Hay un grupo que reclama el aumento de salario que no me parece mal, pero todas las tardes están siendo asistidos por gente del senador que les llevan mercaderías para poder seguir cortando ruta y molestar a los viajantes, porque la solución la vamos a encontrar dialogando no así”, se quejaba uno de los laderos del intendente Celauro, quien ante la negativa de más financiamiento por parte de la provincia prepara un paquete de medidas para intentar generar más recursos genuinos. Es bueno recordar, que antes de fin de año, el Concejo Deliberante, con clara mayoría del sector a quien acusan hoy de prolongar el “corte” en la ruta 11, sin consulta previa con el actual Intendente, votó una ordenanza, dando un generoso aumento a los empleados municipales, sin decir de donde vendrá el dinero para que se haga efectivo. Un anticipo de lo que está sucediendo.

La decisión de generar recursos propios será la idea que se fomentará desde las oficinas gubernamentales, algo que los intendentes deberán entender y aplicar para no caer rehén de la ineficacia de no saber gobernar sin el dinero del “papá Estado”.

Los intendentes más veteranos (no en edad sino en funciones) saben que deben acatar la bajada de línea del gobierno sin chistar, porque en la época dorada gozaron de los beneficios que pensaron que jamás se iban a terminar. Por eso la decisión de varios de ellos de “fugarse” de las reuniones semanales frente a casa de gobierno y apostar a la austeridad.

Se acabó la época de dar “oxígeno” a muchos para tener manejo político local, porque hoy, ya ni migajas existen.

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