Gobernador Gildo Insfrán: Otra etapa que puede ser diferente. Gran expectativa por los cambios que el lagunense puede realizar en este quinto ciclo.Gobernador Gildo Insfrán: Otra etapa que puede ser diferente. Gran expectativa por los cambios que el lagunense puede realizar en este quinto ciclo.Después de más de dos meses sin aparecer en actos oficiales, Gildo Insfrán retomó la agenda pública, en la apertura del Ciclo Lectivo 2012 que se llevó a cabo en el Bº Villa Hermosa.
Este año no fue la excepción y celebró su cumpleaños recibiendo centenares de visitas en su despacho, lo que se convirtió en una de las escasas apariciones públicas.
El interrogante entre los dirigentes fue, que desde ese día, hasta el último martes, no habían podido hablar con el gobernador para saber su real estado de salud y ánimos.
Conocido el recelo y el hermetismo con el que el mandatario lagunense maneja sus cuestiones personales, todos los que estaban en la Escuela Provincial Nº 82 “Luis Gaspar Ruiz” respiraron aliviado cuando comprobaron que el estado de salud de Insfrán denotaba fortaleza, con los atenuantes propios de haber estado cumpliendo hasta hace unos días antes un estricto reposo pos-operatorio por su intervención de las glándulas tiroides.
Con el gesto del gobernador de no faltar a la clásica cita escolar para despejar alguna sospecha que pudiera haber provocado su ausencia (cosa que finalmente no pasó), los temores dieron paso a otro interrogante entre los funcionarios de primera y segunda línea: ¿Cuándo tendremos una guía para saber las señales que tenemos que emitir ante los distintos reclamos sectoriales?
Hasta ese momento, nadie –ni la oposición, que siempre se alinea con el (latiguillo más fácil) reclamo de mejoras salariales para los estatales- quiso pagar el costo político de ser tildado como “desubicado” al plantear en voz alta algún tipo de reclamo o demanda a un gobernante recién intervenido quirúrgicamente.
También en el seno del oficialismo, salvo su círculo íntimo, nadie se atrevió a preguntar por los detalles sobre el trabajo médico realizado en el sanatorio Trinidad Mitre del barrio porteño de Balvanera, por temor a recibir una reprimenda indeseada. Es bueno recordar que pese a la importancia de la intervención, la operación no había sido anunciada oficialmente y su inactividad oficial fue justificada, por “encontrarse su despacho en refacción”.
Momento de respuestas
Hasta la aparición de Insfrán, los ministros, subsecretarios, directores, interventores y hasta los gremialistas pudieron escudarse en la misma respuesta ante cada planteo de empleados o subordinado con urgencia de resolución de conflicto: “Hasta que no regrese el gobernador no podemos hacer nada”.
Esa frase, que se había convertido en el “hit del verano” dentro del gobierno, les sirvió a muchos funcionarios para ganar tiempo cuando ya todos empezaban a cansarse del clásico de Navidad: “dennos tiempo de acomodarnos en nuestras oficinas” que ya caía mal hasta a los ultra-oficialistas más recalcitrantes que encontraban evasivas de los hombres de primera línea ante el pedido de soluciones urgentes para devolver favores preelectorales.
“Antes de las elecciones te andan buscando para que los ayudes a juntar votos, pero no podemos esperar más tiempo para una simple respuesta porque nosotros asumimos compromisos antes de las elecciones y eso nuestra gente nos refriega a diario porque convivimos con ellos”, se quejaba un ex concejal capitalino que trabajó fuerte para la estructura de un diputado que tiene peso propio dentro del gobierno de Insfrán y es voz autorizada en el interior.
Con todos los jugadores en actividad y el “gran capitán” recuperado, resta ver si esta semana la alegría de todos por ver de nuevo al gobernador en actividad le da paso al nerviosismo o la tranquilidad de que los problemas urgentes comiencen a ser resueltos.
Barajar y dar de nuevo
Uno de los ministerios con mayores problemas de papeles y enredos políticos sintió el temblor de una orden que aceleró el ritmo de movimiento de todo el sector docente de la provincia.
“Desde ahora, cada uno va a volver a su lugar de origen y desde ahí vamos a empezar a reordenar los nombramientos y cumplimiento de funciones”, fue la orden clara que llegó a cada una de las Delegaciones Zonales que coordinan designaciones, ubican y sacan docentes de funciones, por lo menos hasta el año pasado, ‘a voluntad’.
Un ejemplo para graficar la “desprolijidad” (utilizando un término suave) que existen en varios puntos de la provincia se rescata del extremo oeste: un establecimiento de la modalidad aborigen perteneciente a la Delegación Zonal Matacos pagó en forma simultánea hasta hace por lo menos dos meses y durante más de cuatro años a seis docentes diferentes por el cargo de Director.
Más allá de algún amparo legal o administrativo, la lógica abandona el razonamiento cuando se plantea cuál es la necesidad de pagar por mes casi $50 mil por un cargo en un establecimiento al cual asisten poco más de cien alumnos y cuando de los seis docentes que perciben puntualmente su salario como Director, uno solo cumple efectivamente el rol por el que se le abona la nada despreciable suma que hace piso en los $8 mil (y supera los $10 mil si computa buena antigüedad) mientras que los demás no prestan servicio en ningún área de la administración pública y descansan apaciblemente en sus hogares.
Este ejemplo se repite en cada una de las Delegaciones Zonales, donde muchas veces los delegados están bajo el poder político de los caudillos departamentales. “Nosotros estamos atados de pies y manos al poder político” asegura un delegado que cumple función en el norte provincial que pidió extremo anonimato para conservar su actual tarea.
Con el marco de austeridad económica que pregonan desde la cúpula ejecutiva provincial por el difícil contexto nacional e internacional, el Dr. Alberto Zorrilla salió a la caza de esta realidad fácilmente comprobable para que “cada uno de los docentes esté donde tenga que estar: al frente de las aulas”, dijo alguien con peso específico propio dentro de la cartera educativa provincial.
Mensaje conciliador
Superado el impacto positivo de la aparición pública de Insfrán después de su operación, otro episodio político muy esperado en las últimas horas fue el mensaje que el lagunense iba a dar en la Legislatura provincial el jueves 1 de marzo para dar inicio a las Sesiones Ordinarias del año.
Todos escucharon el discurso con diferentes expectativas: los diputados para saber hacia donde orientarán su labor legislativa después de un año 2011 donde la prioridad la tuvo la campaña electoral, lo que les permitió agregar más liviandad a su poca fructífera labor con sesiones olvidables en las que tardaron más tiempo en saludarse que en debatir proyectos. Los agentes estatales se entusiasmaron con un anuncio que les permita “por lo menos empatar” la inflación que los precios en las góndolas de productos básicos les arroja día a día. Sin escuchar la noticia esperada, muchos resumieron su sensación de infortunio.
Los gremialistas sabían que los anuncios que hubieran logrado calmar a la masa de asalariados se iban a hacer esperar, por lo que ninguno atendió sus teléfonos antes ni después ante la requisitoria periodística. “No hay nada para decir”, parece que fue el mensaje unívoco.
Políticamente, como pocas veces antes, el discurso de Insfrán se mostró poco crítico a los quehaceres de la oposición y aprovechó para seducirlos tímidamente después del pedido del bloque radical para que articulen trabajos conjuntos en pos de la “institucionalidad”.
“El vuelo corto de las discusiones de coyuntura debe ser desplazado por el consenso sobre los objetivos centrales que conciernen a todos los formoseños, más allá de cualquier sectarismo”, fue la parte más sustanciosa que recuperó el arco opositor que sin embargo no dudó en calificar de “vacío” el contenido del discurso en general.
Aunque muchos esperan que las palabras sean sucedidas por hechos concretos, lo cierto es que con la aparición del jefe del ejecutivo provincial, todo volvió a los carriles normales.
El tiempo dirá si las palabras y las especulaciones fueron una puesta en escena o realmente se trata de una madurez política sobre ciertos temas por parte del hombre que maneja hace 16 años la provincia con amplio respaldo social y electoral.


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