Comentario Político Semanal

Graciela De La Rosa (PJ), José Mayans (PJ) y Luis Naidenoff (UCR) representan a Formosa en la Cámara Alta. Inés Lotto (PJ), Luis Basterra (PJ), Carlos Donkin (PJ), Díaz Roig (PJ) y Ricardo Buryaile (UCR) lo hacen en Diputados.
Ahora deberán revalidar con acciones concretas las expectativas que se generó en la opinión pública al trascender sus gruesos ingresos mensuales.Graciela De La Rosa (PJ), José Mayans (PJ) y Luis Naidenoff (UCR) representan a Formosa en la Cámara Alta. Inés Lotto (PJ), Luis Basterra (PJ), Carlos Donkin (PJ), Díaz Roig (PJ) y Ricardo Buryaile (UCR) lo hacen en Diputados. Ahora deberán revalidar con acciones concretas las expectativas que se generó en la opinión pública al trascender sus gruesos ingresos mensuales.

Semana difícil para los legisladores de todo el país en general y los formoseños en particular, ya que tuvieron que hablar de algo sagrado y hasta hace poco tiempo totalmente desconocido para el grueso de la sociedad: el salario que cobran por ocupar sus bancas en representación de las provincias.

La noticia que rápidamente cubrieron casi todos los medios, se destapó por la publicación del diario La Nación, sobre el aumento del 100% que habrían logrado acordar los diputados y senadores con el vicepresidente Amado Boudou (también Presidente Provisional del Senado), justo en un momento donde varios gremios pelean por un 30% de mejora salarial, intentando perforar el techo impuesto desde el mismo gobierno nacional de un máximo de 18%.

Así, sin necesidad de pelear y discutir en paritarias, hacer protesta ni cortar calles, los presidentes de las cámaras Baja y Alta, Julián Domínguez y Amado Boudou, respectivamente, efectivizaron un anuncio que habían hecho a los legisladores a fines del año pasado.

La noticia cayó como un baldazo de agua fría en la opinión pública y los legisladores reaccionaron de diferentes maneras a medida que la novedad iba destramando ingresos que jamás antes se habían podido confirmar y de los cuales los representantes de las provincias en el Congreso habían logrado mantener en el mayor de los secretos.

En Formosa la novedad agarró desprevenido a nuestros representantes, quienes como primera reacción atinaron a apagar los teléfonos para luego a los pocos días mostrarse “sorprendidos” con el acuerdo, justo en un momento donde por las vacaciones la mayoría estaban en Formosa. Hablar de sueldos altos en nuestra provincia es un privilegio de un grupo muy reducido de dependientes de la administración pública.

Los gremialistas también quedaron descolocados.

Los oficialistas, porque admitían que un incremento del 25% sería un buen número teniendo en cuenta la situación de las cuentas provinciales en un año complicado económicamente hablando según las palabras de los principales funcionarios provinciales.

“¿Y ahora de qué nos disfrazamos? ¿Cómo les explicamos a nuestros afiliados que un 25% es un buen acuerdo porque cubre la inflación desde el último incremento cuando allá (en Buenos Aires) se aumentan el doble? La verdad nos deja en la lona y no es prudente que hablemos en público”, se excusó uno de los más acérrimos defensores del Modelo Formoseño para no acceder a una nota para hacer referencia a un sector de los empleados públicos provinciales.

A los gremios opositores también la brújula se les disparó el norte, porque hasta los reclamos más utópicos se quedaron cortos si se mira para el Congreso de la Nación. “Ahora solo queda esperar para ver las repercusiones de este incremento abusivo por parte de los legisladores y de ahí seguramente nos moveremos, pero esto que siempre fue un secreto a voces fue confirmado por todos los que hablamos y tenemos que rogar que esto les sensibilice el bolsillo a los que deciden los incrementos para nuestros empleados públicos”, dijo un sindicalista que se caracteriza por su histórico posicionamiento en la vereda “del frente”.

“Chocante”

Ante el hecho consumado y después de ver la reacción de sus pares en otras provincias, algunos de los representantes formoseños en el Congreso de la Nación tomaron valor y salieron tímidamente a hablar sobre el tema que más les incomoda.

Mientras el diputado nacional oficialista Carlos Donkin le dijo a este medio que era “chocante” hablar de esas cifras tan astronómicas, Díaz Roig calificó de “justo” el incremento por los gastos que deben afrontar en su tarea diaria. Desde la oposición, sólo el diputado Ricardo Buryaile atendió el teléfono y sostuvo que el incremento “debió ser gradual”.

Para tener idea, antes del aumentazo, cada legislador cobraba al mes unos $ 20.000 pesos en promedio a lo que se suman ítems por desarraigo y pasajes aéreos y terrestres de Capital Federal a las provincias que pueden ser canjeados por efectivo en caso de no ser utilizados. No es menos cierto que este dinero es utilizado por los legisladores para su viaje en algún medio alternativo terrestre o aéreo.

Este mes la dieta de los legisladores se disparó a unos 35.000 pesos logrando equiparar lo que constituía un “atraso salarial” que sufrían respecto de funcionarios nacionales y empleados legislativos de jerarquía, según se justificó en la medida.

El desarraigo les significaba un ingreso extra de aproximadamente $5.000, mientras que por canje de pasajes se sumaban en promedio unos $10.000 en efectivos, ya que nadie utiliza los 20 pasajes en avión y los 20 vía terrestre que les son asignados en forma mensual.

Otro ingreso que tienen nuestros representantes es el de un mosto por encima de los 10 mil pesos para ser distribuidos en subsidios, aunque pocos figuran en los datos que se aporta desde la página web del Congreso por lo que no hay certezas de qué hacen nuestros representantes con ese dinero.

A este beneficio, los legisladores le suman los ingresos por ser miembro a las distintas Comisiones dentro de las dos Cámaras, lo que constituye otro plus para los que deben velar por los intereses de la provincia.

La indignación manifiesta en Formosa fue que la noticia se conoció apenas 48 horas de que el prestigioso medio especializado Semanario Parlamentario publicara la poca labor que tuvieron los legisladores en general y dentro de la nómina de los más improductivos figuraban dos formoseños: Carlos Donkin y Rafael López, quien obtenía por segundo año consecutivo el triste récord de no presentar ni un solo proyecto de Ley de su autoría.

Apertura

La conmoción y el impacto mediático del salariazo en el Congreso tapó en los medios un hecho sin precedente en la historia reciente de Formosa: después de mucho tiempo, desde el oficialismo se convocó formalmente a los dirigentes gremiales opositores a plantear sus demandas, materializando de esta forma un viejo reclamo sindical que confirmó el viraje del gobierno hacia una apertura dialoguista tantas veces dicha pero nunca hecha. Hasta hoy.

La iniciativa la tomó el Ministerio de Educación y Cultura, quien convocó a sendas reuniones a los gremios Voz Docente y Autoconvocados (en forma separada) para que expongan las inquietudes en el marco del próximo inicio del Ciclo Lectivo 2012 y a poco de haber tomado el mando el Dr. Alberto Zorrilla, un hombre de confianza del Gobernador Gildo Insfrán.

La convocatoria tomó por sorpresa a los dirigentes opositores, quienes al salir del encuentro calificaron de “satisfactorio” el diálogo, abriendo la posibilidad de un próximo encuentro para analizar las demandas expuestas en los documentos con los que visitaron la sala de situación.

Aunque saben que sus charlas no impactarán en mínimo en un tentativo anuncio sobre el incremento salarial porque en Formosa aún no existe la discusión paritaria y se ajustan al acuerdo que hasta ayer no llegó de Buenos Aires, destacan este nuevo inicio de etapa donde el diálogo puede llevar a un principio de solución de los problemas crónicos que abundan en un sector muy sensible y que llegó al punto de tornarse incontrolable por la gestión anterior.

El mensaje de Insfrán apenas confirmado su rotundo triunfo en Octubre sobre que intentarían “convencer al 20 por ciento que no nos votó para que construyamos la provincia que soñamos” parece encaminarse en los hechos. Habrá que ver si esta acción no se diluye en el tiempo.

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