Comentario político semanal

Insfrán y Julio De Vido: Una dupla que benefició a Formosa. Falta la construcción del gasoducto del NEA, y otras obras de infraestructuras, para alejar la pobreza de la provincia. Quizás estos cuatro años, se haga realidad, lo que tantas veces se realizó mediáticamente Que siga Gildo
Hace exactamente siete días, el gobernador formoseño Gildo Insfrán recibió el espaldarazo que en su más profundo interior lo desvelaba tanto como lo deseaba: más de 75% de los formoseños que concurrieron a votar aprobaron la gestión del lagunense y le dieron un aval de cuatro años más para que maneje con cintura política y mano de hierro la provincia, como desde hace 16 años.

Montado en una administración que privilegia el pago a los estatales en tiempo y forma, y en la obra pública-que significó en los días previos a la veda electoral una catarata de inauguraciones-, Insfrán logró recapturar parte del electorado que hace dos años había perdido con la aparición en la UCR, del ahora diputado Ricardo Buryaile.

Detrás de su figura, Gildo, encolumnó a todo el arco peronista (a excepción de los denominados “Disidentes” que respondieron a la figura de Vicente Joga), demostrando una vez más que es “Él” quien arrastra los votos en Formosa y dar así una señal externa y, con mayor precisión, internamente del gobierno y el partido justicialista. Además, por los porcentajes, obviamente hubieron independientes y simpatizantes del Partido de Alem, que prefirieron lo conocido antes de cualquier otra oferta electoral.

Los próximos cuatro años

Nada indica que el gran ganador formoseño del domingo pasado vaya a realizar algún cambio que genere dudas con respecto a la marcha que tiene la provincia desde hace varios años.

La excelente relación con los hombres claves del gobierno nacional le permite seguir apostando a la obra pública como el motor de gobernabilidad, premiando a los intendentes más disciplinados con obras públicas que provienen de las aún cargadas alforjas nacionales. Sin ir más lejos, un “pingüino de primera hora” como Julio De Vido viene a Formosa con una asiduidad asombrosa para el rango y poder que representa en el gobierno nacional.

- Si alguien piensa en grandes cambios en el gabinete, se equivoca. Más allá de que entre los hombres de primera línea existan funcionarios calificados hasta por sus pares como “inútiles”, no habrá cirugía mayor. No son pocos los que piden la cabeza del Ministro de Gobierno por su mal manejo en temas delicadísimos como lo fue el caso “La Primavera”, que tuvo eco en la forma de votar de los originarios, pero nada indica que Insfrán le retire la confianza a Jorge González.

La única duda se genera en el Ministerio de Economía, donde la titular de la cartera fue electa como Diputada Nacional y habrá que ver si asume esa función o continúa a paso firme en uno de los ministerios más prolijo del gobierno.

- En el Congreso Justicialista donde designaron a los candidatos quedó claro que –aún tragando saliva por algunos nombres- la estrategia del lagunense fue “Equipo que gana no se toca” y así todo siguió igual en la cúspide del poder: primero Insfrán, segundo Bogado y tercero “Papacito” Cabrera. Tampoco habrá nuevos miembros en la “mesa chica” donde se toman las decisiones y cada uno de los actuales seguirá conservando su lugar.

Pescar en la pecera

“Con este resultado, quedó demostrado que hay Gildo para rato. Vamos a tener que esperar varios años más para pensar en el sucesor y aspirar al recambio generacional. Hay que escuchar al pueblo y si recibió ese aval debe ser por algo”, comentó un Sub-35 que espera en la gatera de largada que se abra el momento de los jóvenes para pelear en serio por el máximo cargo ejecutivo provincial.

Más allá de que liderazgo de Insfrán no se discute, de ahí para abajo la disputa por espacios de poder es tan cruel como increíble, al punto de desoír el pedido público del gobernador de que “no miren al compañero de al lado a ver qué hace, sino al rival del frente”.

Esta semana quedó claro que, político al fin, una vez consolidado y reforzado el poder en la provincia Insfrán miró hacia otro lado a la hora de las peleas internas que aún hasta anoche se disputaban en el seno de cada localidad y en capital mismo, donde el cambio de los cómputos a favor de un concejal “no tan del palo” a última hora y en el recuento, provocó una situación áspera hasta rozar el escándalo.

Un peronista que mira la pelea del voto a voto entre dos concejales capitalinos desde afuera hizo el siguiente comentario: “Hace dos meses, el nuevo concejal (por Fabián Rodríguez) adhería su candidatura a Duhalde y despotricaba contra Cristina (Fernández de Kirchner) y para seducirlo le dieron no sólo la posibilidad de tener cinco listas espejos, sino que le dieron un nombre emblema como Compromiso K, por el que muchos militantes habíamos peleados porque nos toca en la fibra más profunda el nombre por el significado. Y encima ahora lo “acostaron” a Juancho (Díaz Roig) en el recuento para seguir dividiendo. No hay que dejar de deslumbrarse que como estrategas, los del quinto piso son fabulosos”, relataba mientras daba cuenta que él también cayó en la volteada de “bendiciones”.

La vereda del frente

En la UCR, se tomó la derrota como una costumbre. La actual conducción partidaria, previendo el desenlace de las elecciones, aseguró parte del “botín” electoral: 1 senador, 3 diputados provinciales sobre 15 y 4 concejales sobre casi un centenar en disputa. Volvió a perder la diputación nacional que había recuperado en la elección del 2009. Magra cosecha para los actuales competidores ucerreistas.

Pero a ser objetivos, tampoco le cabría mayor responsabilidad que las que poseen, teniendo en cuenta el desempeño que a nivel nacional tuvo la fórmula presidencial.

Por la carencia de liderazgo dentro del partido, seguidores de Ricardo Buryaile, aseguran que en breve seguirán los pasos de Javier González Fraga, ex compañero de fórmula de Alfonsín, que en un acto público, firmó su ficha de afiliación.

El diputado agroganadero, ya ha decidido a seguir actuando en política, está dispuesto a abandonar su condición de extrapartidario, situación que lo alejó en las decisiones finales para ser candidato de la UCR. También pesa en esa decisión, la carencia actual de liderazgo que conduzca a la oposición con expectativas de ser alguna vez gobierno.

Señal de humo

Pese al rotundo triunfo del barbado lagunense en todos los puntos de la provincia, un dato salta a la vista: en varias comunidades aborígenes que no suman en la general pero mandan mensajes directo a la cabeza, Insfrán sufrió duros reveses que hace pensar que hubo una consideración general por parte de los “hermanos” en mostrar insatisfacción con el manejo por parte de los hombres designados en las cuestiones más delicadas.

Pese a la negación de varios miembros del gobierno, los números definitivos de los comicios dan cuenta que hubo un voto castigo hacia el gobierno más que un apoyo a la candidatura de Francisco Nazar. Aunque en números no representa incidencia alguna, el arquitecto electoral del Quinto Piso “le refregó los resultados a los encargados del manejo político de las comunidades aborígenes y los gritos se escucharon hasta María Cristina”, comentó un concurrente al piso del poder de la calle Belgrano que hace dos meses había advertido de esta posibilidad, sin que el ministerio ni la subsecretaría de Gobierno tomaran en cuenta las advertencias.

Sin dudas, una de las tareas a realizar de cara a las próximas elecciones será la de atender el reclamo aborigen para no pagar el costo político que si bien no cambia el panorama, figura como una mancha de salsa en la camisa blanca de las elecciones.

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