Los que ostentan el poder, sin importar el signo político al que pertenezcan, tienen una afición a modificar las leyes que podrían alterar el status quo que gozan a través del voto ciudadano y democrático.
Fueron Floro Bogado y Vicente Joga, quienes cambiaron las normas electorales y avalaron la Ley de Lemas como mecanismo para que en aquel entonces su partido, el PJ, pueda extender su permanencia en la casa de Fotheringhan. Aprovecharon la complicidad de algunos diputados radicales y de la mayoría de legisladores del justicialismo más algunos del desarrollismo para imponer un régimen que aseguró la continuidad en el poder.
La criatura llamada Ley de Lemas fue “importada” a Formosa, del Uruguay hace veinticuatros años, cuando la aplicación de las leyes electorales que estaban vigentes no le aseguraba al entonces oficialismo, un triunfo en las urnas. Este atajo, es propio de los seguidores del “general”. Es una forma de engañar a los electores, que creyendo que vota a su preferido, termina indirectamente eligiendo a quién no quiere. Se aplicó antes en varias provincias, pero ahora sólo sigue vigente en Santa Cruz, Misiones y en nuestra jurisdicción. El “piso” de votos válidos, también fue otra estrategia para anular a aquellos que buscaban separarse de la “lista oficial” en busca de una concejalía o una diputación.
Hoy, el hijo político y alumno de Joga, Gildo Insfrán, supera al maestro y se ha convertido en “Profesor”, cambiando en medio de un proceso electoral en marcha, las reglas del juego democrático.
No hay que olvidar, que además de la actual estrategia electoral, cuando la reelección del lagunense en el año l999 peligraba, un juez inferior, simpatizante con su causa, hizo esposar a un ministro del Superior Tribunal para alojarlo en el cuartel de los Bomberos, y así conseguir mayoría, para que la justicia avale el controvertido artículo 129 de la Constitución Provincial. Un desatino que forma parte de la corta historia de este periodo democrático.
Todo válido, actitudes que aún siendo cuestionables y repudiables, se aplican, en búsqueda el quinto mandato.
Meterse en el “barro”
Al sacerdote Francisco Nazar quien recién llega a la política le sorprendió la medida sancionada por la Legislatura. En un trámite express y sin la menor consulta, análisis y debate el gildismo aplicó el número, 21 brazos se levantaron y se cambiaron las normas.
"Nunca creí que lo hicieran" se le escuchó decir al religioso, creído que entraba a jugar en un campo de rosas y de gente con principios y moral. Acostumbrado a moverse en ámbitos donde el respeto a la letra de la Biblia es norma, ahora sabe que no se encuentra en un ambiente de gente con su misma formación y principios.
El caso de Ricardo Buryaile es distinto, proviene de un ámbito de la dirigencia ruralista donde si bien se eligen democráticamente, los roles de sus dirigentes es menor a lo que es una gobernación. El hoy diputado nacional prefirió hacer una lectura política del cambio de normas y apuntó a algo que en el gildismo temen, saberse perdedores.
Lista “sabanas”
Desde el gildismo se insiste que la adhesión de la gente hacia Insfrán ronda el 70 % en sus sondeos, pero no dicen que cuando detrás de la figura del gobernador se pongan los nombres de Mayans, De la Rosa, Idoyaga, entre otros, esa imagen cae estepritosamente.
La sumatoria de adhesiones que les permitía la Ley de Lemas al Frente Amplio era la principal arma electoral que la oposición al gildismo estaba por usar para que la suma de votos contra los únicos de Insfrán se imponga en el recuento final.
Pero entre el trío sabían que lo ocurrido podía pasar, en especial Joga y Buryaile lo intuían. Por eso fueron los impulsores de mecanismos de consensos internos para ahora reformular la acción política ante un nuevo escenario legal con el que tendrán que jugar.
“Miente que algo quedará”
La oposición siempre pidió la derogación de la Ley de Lemas, no la modificación a medida del gobernador, como salió en la Legislatura. Mentir también es decir una verdad a medias y son los hoy voceros del gildismo que escudados en esa actitud buscan justificar el jugar con las leyes electorales y mienten descaradamente.
En el Poder Ejecutivo se quisieron despegar del engendro sancionado diciendo que fue una decisión de los diputados y no del gobernador y sus ministros. Pero ninguno de los que habitan la Casa de Gobierno, se mostró sorprendido o enojado por lo impulsado por el ignoto e intrascendente diputado Sánchez.
Lo cierto y concreto es que se juega con las leyes, se cambian letras de la Constitución y si no se puede hacerlo se forjan interpretaciones antojadizas de los artículos de la Carta Magna.
Hoy el ciudadano formoseño busca en su clase dirigente a aquellos que les permita mejorar sus condiciones de vida, les asegure un trabajo digno y un horizonte posible para el desarrollo personal y familiar.
No importará que normas se apliquen a las leyes para elegir a nuestro gobernador y vice. Cada uno sabrá adecuarse -como ya lo está haciendo el Frente Amplio- para llegar con sus mejores hombres y propuestas y así someterse al elector.
Porque será el ciudadano en el aislamiento de un cuarto oscuro quien decidirá quién gobernará los próximos cuatros años Formosa. Ni en el gildismo como así tampoco los opositores deben temer la voluntad popular, será el formoseño que vote quién definirá el futuro de Formosa, no una ley electoral maleable y antojadiza.
No todo está perdido
La actitud de la Cámara Primera en lo Criminal, a través del Juez Rubén Castillo Giraudo, asegura que el desatino sólo existe, porque en la justicia hay ahora, una infecunda minoría, que responde a los pedidos políticos.
La revocación de la medida cautelar dictada, bajo presión, por la jueza Viviana Taboada, afirma que la libertad de expresión, está custodiada por los jueces íntegros, que vivifican a que el precepto constitucional del artículo 14 de la Constitución Nacional, en Formosa, sigue vigente. Condición inexcusable para fortalecer la democracia.





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