Comentario Político Semanal: Desestabilización y olfato político

Gobernador Gildo Insfrán: Sus mensajes en el oeste, tienen varios destinatarios. Habrá que esperar quien “recoge los guantes”.Lugares diferentes, misma situación, mismos hechos y dichos.
La presencia del grueso de funcionarios en dos parajes del Centro-Oeste provincial durante el último viernes coincidió con una situación ocurrida un mes atrás. Los hechos recurrentes no son pocos ni irrelevantes.

Anteayer, el gobernador de la provincia estaba rodeado de sus funcionarios más leales y por quienes fueron los encargados de preparar que los detalles “no se salgan del carril normal” para recibir al quíntuplo mandatario provincial. Entre los espectadores había gran cantidad de aborígenes del paraje La Diosa.

Hace un mes, los mismos personajes rodeaban al lagunense y los espectadores -aquella vez- eran los pobladores de San Martín Dos, localidad a la que habían llegado también para inaugurar obras públicas.

Ante idéntico marco, Insfrán repitió el mismo mensaje del mes pasado para los presentes y -más aún- para los ausentes que no comulgan con el oficialismo. “No vengo a hacer un llamado apocalíptico sino, simplemente, un llamado de atención para que no nos sorprendan aquellos que están trabajando en la provincia disfrazados de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que, fundamentalmente, están tratando de soliviantar a las comunidades aborígenes con promesas y relatos falsos”, afirmó en San Martín Dos para repetir treinta días después en La Diosa: “Hay Organizaciones No Gubernamentales que aún actúan en la zona, y que pretenden persistir en intentos desestabilizadores, por lo que hay que estar alertas porque se avecinan maniobras que serán cada vez van a ser más virulentas”.

¿Qué hay detrás de los mensajes y las advertencias de Insfrán? Varias posibles respuestas políticas tratándose de un político de raza como el lagunense.

¿Acciones desestabilizadoras?

Hablar de acciones desestabilizadoras en una provincia como Formosa caracterizada como “comunidades organizadas y pacíficas” por los mismos funcionarios que abonan a la teoría conspirativa suena -por lo menos- contradictorio desde el punto de vista discursivo.

Los mismos dirigentes políticos que aplaudieron anteayer y aplauden cada palabra del mandatario fueron quienes, en época proselitistas, destacaron públicamente la capacidad de “los hermanos aborígenes para poder decidir por si mismos los destinos de sus acciones”.

El oportunismo quizás haya oficiado de mala guía para poner en evidencia la desvinculación entre el pensamiento y la palabra de quienes cambiaron su modo de ver algunas acciones de los aborígenes que levantaron la voz ante hechos que –con o sin razón- consideran injustos.

Las acciones y formas de protestas de los originarios formoseños no cambiaron durante décadas y tampoco lo hicieron ahora.

Incluso las metodologías aplicadas hoy por los aborígenes fueron ideadas y perfeccionadas por varios funcionarios que hoy ocupan cómodos sillones en la calle Belgrano pocos pisos abajo del “Jefe”, por lo que estos mismos funcionarios deberían tener el antídoto para poder desactivarlas y evitarle la preocupación al primer mandatario. Lo que cambió fue quizás el contexto y la funcionalidad de los reclamos que no son nuevos pero si quizás incómodos para quienes hoy soportan la actitud y son los responsables de buscar los métodos para desactivarlas.

No son menos conocidas y recordadas también las ‘complicidades’ por acción u omisión de varios funcionarios de segunda línea y miembros de la Legislatura, quienes en algún tiempo supieron hacer “la vista gorda” a las tomas pacíficas de los terrenos privados por los “criollos”,con el objetivo poco leal de que los ocupantes le realizaran mejoras y una vez logrado mejor cotización de los lotes, motorizar los reclamos de los propietarios para hacer negocios inmobiliarios donde todos receptaran una porción de la torta. Los millonarios juicios contra el Estado avalan lo descrito.

Lo mismo que advirtió en dos oportunidades el gobernador en menos de un mes ya se practica desde antes de que accediera él mismo al máximo cargo ejecutivo. ¿Qué cambió para que haya hecho la advertencia? En todo caso cambiaron los actores secundarios, pero los principales son los mismos del tiempo en el que el silencio oficial era el mensaje.

La sucesión

Otra lectura podría ser eminentemente política y estaría sujeta a reordenar la tropa que enfocó su teleobjetivo hacia el 2015 y puede ser perjudicial para transitar el camino hacia ese trascendental año donde el “Proyecto Nacional” debe lograr buscar un reemplazante de Cristina o modificar la Constitución para permitirle presentarse a un tercer mandato y el “Modelo Provincial” debe optar entre consagrar por sexta vez a su líder natural para conducir los destinos formoseños o aceptar -muchos a regañadientes- el sucesor que el lagunense impondrá ‘a dedo’. El sólo pensar que algo puede cambiar, a muchos altos funcionarios, aún en el caso que falta mucho para eso, le “ quita el sueño”, dado que hace casi un cuarto de siglo, vivió fácil únicamente a expensa, de quien es merecedor de la mayoría electoral.

En el pensamiento más básico, la puesta en duda de la “paz social” lograda en Formosa debería reacomodar en cada actor los objetivos particulares por el general. Con esa lógica, el discurso de Insfrán apuntaría a obtener como respuesta el encolumnamiento incondicional de la ‘tropa peronista’ y dejar en segundo plano las intensas campañas que muchos funcionarios ya realizan para dejar a medida el traje de futuro gobernador y que adelantamos hace siete días en estas mismas páginas.

Pero en esta sociedad sigue tan vigente una actitud que no reconoce qué gobierno -peronista, militar o intervencionista- está en el poder, dado que una gran mayoría siempre es oficialista y lo único que lamenta y pregona, que no tiene la culpa de que cambie, quienes conducen el gobierno.

Es evidente que ante una convocatoria de tal magnitud nadie va a querer quedar ‘del otro lado’ de la convocatoria pública del lagunense, por lo que cualquier acción que se salga de los lineamientos marcado por Gildo los dejaría al borde de ser parte de ese grupo “desestabilizante”.

“Está claro que el mensaje no fue para los aborígenes sino para los que quieren pescar dentro de la pecera”, dijo un peronista con peso propio que advirtió desde hace mucho tiempo la fragmentación del oficialismo ante la mínima posibilidad de que Insfrán deje de conducir los destinos de la provincia. “La comunión está atada por la figura de Gildo. Cuando se sepa que no será candidato o no tenga ganas de presentarse para revalidar el cargo que legítimamente le corresponde, la bomba va a explotar”, concluye este ‘peronista de Perón’.

Quizás el lagunense haya advertido durante sus salidas al interior lo que se “palpa” fuera de la Casa de Gobierno y acudió a su olfato que no le falla hace veinte años, para reagruparlos poniendo objetivo en otro blanco que por su idiosincrasia le estará siempre agradecido: los aborígenes. Se asemeja a la reconocida “técnica del tero-tero” para despistar a sus potenciales enemigos.

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