“Comentando una reunión con Aida Ayala”

El dirigente de la UCR Mario Jaraz, interviene con su visión en esta especie de debate que se dio en el centenario partido a través de los medios de comunicación, a partir de la decisión de Ayala, Cipolini y Azula de conformar una línea interna.
La apertura de un nuevo espacio de participación dentro del marco de la Unión Cívica Radical, promovido por un grupo de dirigentes, los actuales Intendentes de tres de las principales ciudades de nuestra provincia, Resistencia, Sáenz Peña y Barranqueras, producto de su ruptura con la línea interna Convergencia Social, de la que formaban parte, ha provocado una expectativa muy particular, no sólo en la filas partidarias, sino también en el seno de la sociedad y los observadores y comentaristas políticos de la provincia que han colocado este tema como uno de los trascendentes de la vida política.

Es imposible pretender negar el impacto de dicha decisión en el seno de la UCR, especialmente en Convergencia Social, reflejado especialmente en el tono, nivel y persistencia de diferentes declaraciones que se fueron cruzando entre los protagonistas directos del hecho y encumbrados dirigentes del partido, en las que los intervinientes al explicar su postura no podían despojarse del condimento anímico que el hecho les había provocado.

En lo personal debo expresar que de ninguna manera la actitud tomada por los intendentes Ayala, Azula y Cipollini, a los que ya se sumaron, según declaraciones públicas, otros militantes radicales, me sorprende. El radicalismo al ir perdiendo sucesivas elecciones, más por errores de estrategia electoral propios que por deficiencias de gestión, y no efectuar la imprescindible y profunda autocrítica y análisis que la situación imponía, persistió en las equivocaciones y fue cediendo espacios que seguramente serán difíciles de recuperar.

Estos sucesos y actitudes fueron provocando resquebrajamientos en la estructura interna de Convergencia Social, espacio desde el cual surgían la mayoría de las decisiones, que lentamente fueron minando su solidez y provocando una fragmentación que terminó de eclosionar con la aparición del nuevo movimiento que capitanean en su inicio los Intendentes Ayala, Azula y Cipollini.

Como parte de un grupo de correligionarios que llevados por nuestra visión sobre la metodología y las formas de la política que conformamos una línea interna que dimos en llamar “UN CAMBIO REAL” y que participamos en las elecciones internas PASO realizadas el año 2011 para elegir los candidatos partidarios a Diputados Nacionales, respondiendo a una invitación que me formulara la Ingeniera Aida Ayala, mantuve con ella una muy interesante conversación que me permitió, al tiempo que le hacía conocer lo que expreso en la presente nota, enterarme de las causales que los motivaron a adoptar la decisión de conformar el nuevo espacio, de los objetivos que persiguen y de la voluntad de lograr una muy buena adhesión por parte de la comunidad, especialmente cuando, a partir de la organización, expongan públicamente sus aspiraciones.

Le hice conocer la decisión de nuestro grupo de continuar participando como actualmente lo estamos haciendo y al mismo tiempo el deseo que tenemos que esta nueva presencia no signifique una alteración negativa para la vida partidaria sino que por el contrario sea un incentivo para lograr la imprescindible movilización, no exenta de charlas de profundización ideológica y elaboración de ideas y proyectos que signifiquen respuestas a la realidad de nuestra sociedad en el contexto de la provincia y el país.

La vida política presentó, presenta y seguirá presentando hechos como el que estamos comentando y la admisión de los mismos debe ser entendida como un producto lógico de la dinámica que siempre nutrió la evolución de los partidos políticos y que gracias a que nadie pudo interrumpirla posibilitó que hoy un partido como la Unión Cívica Radical pueda tener vigencia plena y competir a pleno junto a los demás partidos.

Todos aquellos partidos que no sobrevivieron, existe una lista muy larga de ellos, fue debido a que su eventual dirigencia no poseyó la inteligencia para entender en su plenitud la profundidad de estos procesos.

Como dato final, creo importante comentar que uno de los puntos muy relevantes de mi conversación con la Ingeniera Aida Ayala, fue que resulta imprescindible no sólo enunciar, sino que actuar con una gran respeto por todas y cada una de las personas, sus ideas y su derecho de expresión.

Sólo el transcurrir del tiempo podrá juzgar con elementos prácticos y objetividad la bondad y éxito del suceso que estoy comentando.

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