La gente destacó que falta una mayor cantidad de asientos y lugares techados, aclimatados, para refugiarse de las diversas inclemencias climáticas. La lluvia, el intenso calor y la falta de luces, son algunas de las quejas que las personas recalcaron como las más importantes.
La falta de asientos suficientes, un lugar techado y acondicionado para refugiarse de la lluvia o el calor y la escasa luminosidad para las esperas nocturnas, fueron algunos de los inconvenientes que más repitió la gente.
El Litoral consultó a los pasajeros sobre las comodidades que necesitan para esperar a los diversos minibuses. Si bien admitieron que en los lugares en que hoy utilizan como parada existen sillas, éstas son pocas para la demanda de usuarios.
“Hay alrededor de 10 sillas que no son suficientes, porque si tenemos que estar esperando más de esa cantidad ya hay que estar parado porque las combis tienen una capacidad de 15 personas”, admitió una usuaria del servicio a San Luis del Palmar. Agregó que “además, las unidades tardan mucho entre una y otra, son muy espaciadas y la espera se vuelve larga”.
Otra pasajera señaló que “muchas veces se llena de gente estas paradas y uno tiene que esperar a otra, yo me quedé esperando que venga alguna combi pero no lo hizo y no me avisaron. Tuve que esperar en este lugar, el cual es muy oscuro y no tiene seguridad”, expresó.
Asimismo indicó que “los horarios picos son los peores porque se llena de gente y es complicado esperar sobre todo si llueve o como ahora, que hace mucho calor”, dijo la mujer que esperaba volver a San Luis.
Cabe recordar que los horarios donde se presenta una mayor cantidad de personas esperando acceder al servicio de transporte público son cerca de las 12 del mediodía y pasada las 19.
“La comodidad no es la suficiente para estar esperando una combi, hay que pensar en toda la gente que día a día tiene que ir a trabajar o volver a sus casas”, dijo indignada una pasajera.
Asimismo, los usuarios ha-bituales recalcaron que los días lluviosos son los más problemáticos debido a la aglomeración de personas que se juntan en las paradas.
“Hay que imaginarse una jornada de lluvia, y la cantidad de gente que se agolpan en el mismo sitio; no hay lugar para todo, ya que a la espera también se le debe sumar el intento por resguardarse del agua”, dijo una mujer mientras señalaba la llegada de una combi. “Ahora toda la gente va a la puerta del vehículo, pero si estuviese lloviendo eso sería peor", manifestó.
Otro de los múltiples usua-rios que diariamente debe utilizar el servicio de combis recordó que la situación de incomodidad en la que están inmersos se vive todo el año, contribuyendo a hacer mucho más complicado desarrollar las actividades rutinarias.
“Constantemente tenemos que estar padeciendo diversos inconvenientes a la hora de tomar un minibús, y esto se da en cada estación del año, en invierno es muy molesto esta situación, el frío se suma a las largas esperas muchas veces y esto genera un clima negativo”, sintetizó.
Las quejas continuaron multiplicándose y recayeron en la nula comodidad de la que son víctimas los usuarios.
“Realmente no hay espacio ni comodidad, las condiciones no se dan para que aguardar el minibús sea algo tolerable”, señaló otra mujer y acotó que “solamente queremos un sitio con techo, más iluminación y sobre todo seguro”, finalizó.
Hay que recordar que el control de estas paradas corre a cargo de la Comuna, quienes con anterioridad ha-bían asegurado realizar controles más rigurosos para que las empresas ofrezcan a sus usuarios la seguridad de poseer un sitio cómodo, seguro y que los resguarde de problemas climáticos o de otra índole que puedan complicar la espera.
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