Color, alegría y respeto de la multitud que recibió a Rivera Plate en Resistencia

Color, alegría y respeto de la multitud que recibió a Rivera Plate en Resistencia
Ni la lluvia de gran parte del día, ni la alta humedad reinante. Nada fue impedimento para que los numerosos simpatizantes e hinchas de River Plate se acercaran tanto al aeropuerto internacional de Resistencia como al hotel donde se alojan los jugadores para acompañar al club de sus amores.
En motos, bicicletas, autos o simplemente caminando, unas 1500 personas dieron la bienvenida al primero de los dos clásicos rivales en arribar ayer a la capital chaqueña para disputar un inédito superclásico del fútbol argentino en tierras litoraleñas.

Todo está listo, todo está preparado para vivir en esta ciudad uno de las experiencias deportivas más intensas del mundo. Sin confirmar el equipo, pero con el ánimo renovado que generó la obtención de la copa marplatense de verano, el conjunto millonario pisó suelo chaqueño cerca de las 17,55, cuando el Embraer Jet E90 que lo transportaba se posó sobre la pista. Es que el vuelo charter 2994 de Austral se retrasó al menos media hora (ver aparte), ya que el horario inicial de partida desde Buenos Aires estaba previsto para las 15,55. Hasta allí llegaron unos 1000 adherentes del equipo de Núñez en la Capital Federal de distintas partes del Gran Resistencia y de la región.

Tres generaciones de riveristas aguardaban a la vera del portón que separa el parque de acceso con la zona aeroportuaria propiamente dicha. La mamá Graciela, junto a su hija Mariana y su nieta Luciana, fueron una de las tantas mujeres que se dieron cita ayer a la tarde en el lugar. Junta a ellas, niños, jóvenes y adultos, llegaron para alentar en el día previo del encuentro: “Es la primera vez que vemos a los jugadores de River en vivo y en directo”, dijeron. Sin embargo, “dormimos con el enemigo”, concluyeron con humor al referirse a que sus respectivos esposos son del club de la rivera.

Cerca de ellas, padre, hijo y amigo, miraban cada vez con mayor frecuencia el reloj esperando el aterrizaje de la aeronave. “Hace más de 20 años que no veo a River en esta provincia. La última vez que lo vi fue cuando le ganó a Chaco For Ever 3 a 1”, recordaba el papá César. Para Juan (su hijo) y Ezequiel, será su primera vez: “Gana River 2 a 0”, aventura el menor. Así cierra su progenitor: “Más allá del resultado, que la de hoy sea una fiesta”.

El recorrido

El recorrido del micro que recogió a la delegación y luego la acercó hasta el hotel Atrium de Resistencia, incluyó el acceso a la terminal aeroportuaria, la ruta nacional 11, la avenida Alvear y la Hernandarias, para depositarlos en sus respectivas habitaciones. Se esperaba que los dirigidos por Almeyda -quien ante NORTE no confirmó el equipo de esta noche-, hicieran el reconocimiento del campo de juego a su llegada a esta capital; pero recién tomarán contacto con el césped del Estadio Centenario y con la prensa en la mañana de hoy.

Con alerta meteorológica vigente, a las 16 del martes la temperatura en Resistencia se ubicaba en el rango de los 27ºC, pero con una máxima que trepó hasta los 33ºC durante la tarde; mientras que la humedad era cercana al 80 por ciento. Por cierto, un panorama climático que en nada coincidía con Mar del Plata, Ezeiza o el propio Monumental, donde River Plata realizó los entrenamientos durante estas últimas semanas.

Unos 15 minutos demoraron jugadores, cuerpo técnico, periodistas porteños y allegados en subirse al micro que los aguardaba en la explanada interna del aeropuerto. Media hora le tomó al chofer de Chevalier poder sortear las numerosas motos, autos y bicicletas que hicieron una especie de cordón para que pasara el transporte hasta tomar la vía nacional y de paso, poder ver de cerca a sus jugadores predilectos.

Por eso, no resultó extraño que cerca de las 18,45, el micro apareciera por avenida Hernandarias y se estacionara a la altura del 150. Allí, unos 400 hinchas que con cánticos, banderas, gorros y camisetas, recibieron de la mejor manera a uno de los rivales de esta noche. Trezeguet, Cavenaghi y “Chori” Domínguez fueron los primeros en dejarse ver, ya que ocupaban los asientos de adelante de la parte de arriba del colectivo. Hugo y Santiago, padre e hijo, eran uno de los tantos hinchas que esperaban a River sobre la avenida: “Es la segunda vez que voy a ver a el equipo de mis amores”, dijo el más pequeño a este diario, no sin antes augurar un triunfo millonario.

Así, primero cuerpo técnico, encabezado por el “Pelado” Ameyda y luego uno a uno los jugadores del plantel profesional, ingresaron al hotel con total normalidad y destacando el comportamiento de la gente. Así, la expectativa de la parcialidad iba in crescendo con el paso de las horas. Es que más allá de la diferencia de categoría en la que se encuentran los dos más grandes del país, el superclásico hace olvidar por el momento a los hinchas de la Banda Roja cuál es la realidad del equipo y se aprestan para vivir un gran partido.

Todo resultó una fiesta para el millonario. Todo fue alegría y celebración. La misma, que seguramente, esperan repetir esta noche ante su eterno rival deportivo.

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