Colombianos venían de un raid delictivo

Los cuatro colombianos que el lunes robaron la joyería Horacio Raúl Bustos permanecen detenidos. Ayer la policía abrió con una orden judicial el Volkswagen Bora en el que se movilizaban y secuestró prendas de vestir de marca, un reloj Omega valuado en 25.000 pesos, joyas, euros, documentos falsificados y otros elementos.
El líder de la banda, de 58 años, tiene tres identidades, pero por el momento se desconoce cuál es la verdadera.

La requisa del vehículo se realizó durante la tarde en el puesto caminero de Catriló, lugar donde fueron detenidos los autores del robo. Los investigadores hallaron el valioso reloj Omega y otros tres marca Citizen; cinco collares; dos pares de aros; 17 anillos, siete pulseras, seis billetes de 50 euros y uno de 100; dos destornilladores; un cortaplumas; tres celulares; siete bolsos repletos de ropa de marca; dos cámaras digitales; un GPS y su respectivo cargador; y seis documentaciones adulteradas.

¿Periodista o funcionario?

Según las fuentes consultadas, el cabecilla de la banda posee identidades: Jaime Tapiero Díaz, quien sería un representante en América del Sur de la Organización Mundial de la Salud de la ONU; Norio Giulio, nombre supuestamente certificado por una carta de identidad italiana y una credencial de prensa de CNN Internacional; y Víctor Manuel Pullido. Bajo este último alias el detenido falsificó una licencia de conducir del Ministerio de Transporte de Colombia, un carné de la Asociación Mexicana de Joyeros y Similares y otro de Prensa y Televisión y Radio de Venezuela.

Según la investigación llevada a cabo por la Brigada, los cuatro colombianos (de 20, 21, 31 y 58 años) llegaron a Capital Federal desde Brasil y allí alquilaron un Volkswagen Bora (dominio KAZ 825), con el cual viajaron por Córdoba, San Luis, Mendoza y La Pampa supuestamente cometiendo ilícitos. El fin de semana pasado llegaron a Santa Rosa para hospedarse en el hotel "La Estancia" (Luro y Santa Fe) y cometer el atraco a la joyería Horacio Raúl Bustos, ubicada sobre la calle Gil en pleno centro de la ciudad.

Registro de hoteles.

Tras el ilícito (ver recuadro), cometido el lunes a las 16.40 por el más joven de ellos, los cuatro extranjeros -de tez blanca- se fugaron de la ciudad a bordo del Bora. Cuando los encargados de la joyería alertaron a la policía, los individuos ya estaban en la ruta 5 viajando a toda velocidad hacia el este. Pero fueron atrapados sin inconvenientes por dos uniformados del puesto caminero de Catriló, quienes gracias a la rápida pesquisa de la Brigada de Investigaciones fueron alertados justo a tiempo y detuvieron el VW.

¿Cómo hicieron los agentes de la Brigada para dar con los sospechosos? "Preguntando", diría un comisario de esa dependencia policial, aunque en realidad haya sido porque los investigadores recorrieron a toda velocidad los hoteles de la ciudad para saber qué extranjero ingresó a Santa Rosa (una aclaración: sabían que no era argentino por la empleada que lo atendió en el local robado). Gracias a esa búsqueda, los uniformados dieron a tiempo con los autores del robo y lograron saber que viajaban en un Bora gris.

Causa.

Al cierre de esta edición los individuos estaban en celdas de la Delegación Norte y Sur, y las seccionales Tercera y Primera. Por el momento la fiscal Alejandra Ongaro no los indagó, pero una vez finalizada la investigación formalizará el caso y les tomará declaración. Hasta ahora al expediente judicial le faltan los informes solicitados a la Policía Federal, a la Interpol y al Registro Nacional de Reincidencia, organismos que podrían informar sobre quiénes son realmente estos individuos y si cometieron delitos anteriormente. Asimismo las autoridades de la Brigada enviaron a sus colegas de Mendoza, Córdoba y San Luis información referente al caso, ya que se sospecha que algunos de los elementos recuperados pertenecen a ilícitos cometidos en esa provincia (principalmente a Mendoza, donde varios meses atrás una banda delictiva desvalijó una joyería).

Un blanco continuo.

El ladrón se había llevado de la joyería un Rolex Cuadrante Azul y otro Cuadrante Blanco, ambos de acero y valuados en 35.000 pesos, según explicó el propio Horacio Raúl Bustos a este cronista. "La policía se movió rápido, como la vez anterior (el violento asalto de agosto de 2011), pero la verdad es que nos tienen de punto desde hace tiempo", dijo el comerciante y también rotario.

"Otro cliente rico"

Entró solo, de traje y corbata, aparentando ser un acaudalado cliente. Abordó a la empleada con sutileza y educación, tomando los recaudos necesarios para que ella viera su reloj Omega de 25.000 pesos en una de sus muñecas. Sin disimular su acento extranjero, le habló con labia de conocedor sobre marcas, modelos y precios, y pidió específicamente ver dos Rolex de la misma línea. Ella abrió la cerradura de la vitrina y lo dejó estudiar el producto. El los miró pacientemente y los devolvió a su lugar, pero aparentemente, en ese interín la trabajadora se distrajo unos segundos. El "cliente" saludó y se marchó caminando por la puerta principal, sin levantar sospechas ni de los trabajadores ni de la joven policía que en ese momento custodiaba el frente de la joyería. Cinco minutos más tarde, toda la policía se movilizaba para localizar a ese trajeado.

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