Colegio Secundario Hogar Belgrano: Violencia registrada

 Colegio Secundario Hogar Belgrano: Violencia registrada
“¿No se te ocurrió pensar que está pidiendo ayuda?”, señaló la psicóloga.
Dos horas en Youtube

“¿Por qué un alumno filma una pelea brutal entre chicas al tiempo que sus compañeros ríen, la sube a Youtube, y hasta parece disfrutar de la terrible situación?”, le pregunté a una psicóloga conocida. “¿No se te ocurrió pensar que está pidiendo ayuda?”, respondió.

El 19 de noviembre, alguien (preservamos la identidad de todos los involucrados ya que son menores) subió a Youtube un video de 1.27 minutos, donde se ve a dos chicas del Colegio Hogar Belgrano que no sólo se insultan de manera violenta y agresiva, sino que terminan en el piso a los golpes. Aunque ambas participan de la confrontación, por lo que se ve, hay una que cumple el rol activo de “agresora”, y otra que pareciera intentar defenderse. Lo cierto es que el final estremece, con una de las niñas tirada al piso y recibiendo todo tipo de golpes en el cuerpo. A su alrededor, se escuchan risas y los comentarios “graciosos” del camarógrafo improvisado. A las dos horas el video ya había sido retirado de la web, pero como suele ocurrir y poca gente sabe: nada de lo que se lanza al ciberespacio se borra por completo. La primera reacción al ver lo filmado es por qué el chico no intervino para separarlas, respuesta compleja que sólo podemos intentar dar después de analizar el tema en su totalidad, escuchando a los actores involucrados.

No sabe/no contesta

Identificar a los participantes resultó sencillo. Por eso, el mismo sábado 24, nos comunicamos con Mauro Diego Ventavoli, director del Colegio Hogar Belgrano, establecimiento donde, según todos los datos con que contábamos, habían ocurrido los hechos. Ese día, Ventavoli se negó a brindar información telefónica, aunque nos invitó a concurrir a dicha escuela con el objetivo de hablar personalmente. Así lo hicimos, el martes 27. Primer dato desconcertante: Ventavoli, que en honor a la verdad parece un hombre sensato y conocedor de su profesión, se negó a ser grabado. Contra lo que ocurre en otras profesiones, la grabación no tiene un fin persecutorio ni mucho menos, al revés, se las hace con el objetivo de asegurar la veracidad de los dichos, y que en caso de diferencias con lo publicado las partes puedan corroborar sus posiciones. Son pocas las personas que se niegan, y semejante postura incomoda al periodista. De todas maneras, confirmó lo ocurrido, y aseguró que lo primero (y único) que hicieron desde el colegio fue charlar con las dos familias para interiorizarlos del tema, y comunicarles la decisión de separar a la alumna. Según sus dichos, los padres se mostraron conformes con la idea de mantener el asunto en secreto.

¿Publicar o no publicar?

Cuando se trata de menores, y si los padres deciden no dar el tema a publicidad, por lo general tendemos a respetarlos y evitar la publicación de la noticia. Claro que en este caso había un video brutal, y algo más importante: ¿Estaban al tanto las autoridades? La respuesta a esta pregunta nos señaló el camino a seguir.

Consultada la Inspectora Jefe de la Región XlV de DIPREGEP (Dirección Provincial de Educación de Gestión Privada), Miriam Dell´Oglio, nos confirmó que no hubo ningún tipo de denuncia por agresión y adelantó que, conocida la situación a través de la consulta hecha por LA VERDAD, inmediatamente comenzaría una investigación de oficio para conocer y velar por la integridad de los alumnos de dicho establecimiento; decisión más que acertada ya que para eso existen los organismos de contención, los únicos capaces de discernir acerca de estos conflictos, especialmente en una sociedad cada día más violenta en la que sabemos cómo empieza un drama pero no dónde termina. La posición de los padres resulta comprensible, pero es peligroso quedarse con la idea de barrer los problemas bajo la alfombra.

Bullying y otras yerbas

A favor del Colegio Hogar Belgrano podemos decir lo que sigue: lo que se ve en el video pasa en muchos colegios de Junín, y la decisión adoptada por su director es la misma que toman otras autoridades; es decir, consensuar con los padres y evitar que el asunto estalle públicamente. Las razones que guían este comportamiento son varias. Desde las “nobles” que buscan no “criminalizar” a los menores (incluso a los que agreden en forma recurrente), hasta otras inconfesables. Por ejemplo, cuidar el prestigio de la institución, acto que a todas luces implica, sobre todo, un claro signo de antigüedad en la concepción del proceso educativo actual. Porque este tipo de cosas no pasan en los “malos” colegios, hoy por hoy ocurren en la mayoría, y tienen poco que ver con la educación en sí, se relacionan con el tipo de mundo que vivimos, sus exigencias y locuras.

También están los padres que presionan con el objetivo de que sus hijos no sean estigmatizados. Los entiendo. El problema es que ante un hecho de violencia escolar desconocemos la gravedad y profundidad de los mecanismos que lo desataron. De ahí el comentario que hizo la psicóloga y describimos al principio. Quizá, el chico que filmó y subió a Youtube, incluso de manera inconsciente, está alertando sobre algún tipo de situación anormal grupal o individual. Lo que parece un acto psicótico, podría entenderse a manera de pedido de ayuda; una forma de dar a conocer lo que pasa en su entorno.

En Argentina, todavía miramos para un costado cuando se nos habla de bullying (abuso escolar). Sin embargo, se trata de una de las epidemias más dramáticas del siglo veintiuno. La cabeza de los chicos, incluso la de los adolescentes, no funciona como la de un adulto. A veces, tienen terror de que sus padres, amigos o familiares conozcan lo que les está pasando. Sienten vergüenza. Una simple pelea puede ser la punta del iceberg de alguna tragedia mayor que se viene arrastrando desde hace muchísimo tiempo. Quienes estamos en los medios de comunicación tenemos dos deberes básicos: cuidar a los menores involucrados, y evitar las cadenas de silencio que, ya está probado en otros lugares del mundo donde el tema se estudia en profundidad, llegan a generar situaciones tan graves como el suicidio.

Comentá la nota