A seis meses de su destrucción por parte de máquinas municipales, parte del paredón del Instituto Verbo Divino continúa sin ser reparado por el Estado. A su vez, las autoridades de la entidad afirmaron que desde el incidente se produjeron varios robos y destrozos en las instalaciones, debido a que nada impide el ingreso al predio por su sector trasero.
Durante las fuertes lluvias, máquinas enviadas por el Municipio llegaron hasta el barrio y sin previo aviso trabajaron sobre el paredón del Instituto, tirando abajo parte de la construcción (alrededor de diez metros). Hace dos años, la institución sufrió un hecho similar, cuando en una inundación los vecinos rompieron parte del muro. Luego de ese problema, entre el suelo y los ladrillos se colocó un enrejado que permitía que el agua fluyera con normalidad, por lo que destruir la pared no era necesario, según las autoridades de la escuela.
En diálogo con El Diario, Alejandro Roo, representante legal, recordó que “la pared se puso para proteger a los alumnos, que muchas veces eran objeto de robos, piedrazos o insultos de otros chicos”. El hombre aseguró que, luego de la destrucción del paredón, “nos entraron a robar dos veces, la primera en marzo y luego en julio, poco antes de las vacaciones de invierno. Por el hueco entraron al predio del Verbo y se metieron en los dormis ubicados en el campo del Colegio Guadalupe –junto a la escuela-”. Los ladrones se llevaron vajillas, colchones, latas de pintura y hasta canillas, dejando correr el agua por las paredes. “Dejaron un rastro de cosas tiradas desde los edificios hasta el agujero del paredón”, afirmó Roo.
Además, a un docente le desvalijaron el auto, mientras estaba estacionado en el campo de deportes. El directivo agregó que los fines de semana “entran como si nada, hace poco sorprendimos a jóvenes que estaban destruyendo los juegos de los nenes del jardín de infantes”.
Luego de seis meses de espera, el representante legal aseguró que “hice todo lo que estaba a mi alcance para pedirle una solución al Municipio”. Roo recordó que “hablé con Obras Públicas, concejales, vecinos que son empleados municipales, hasta consultamos a un senador de la provincia... Es imposible que desde el Municipio digan que no saben qué es lo que pasa, dejamos el pedido de audiencia en Mesa de Entradas y no tuvimos respuesta. Además, hicimos dos llamados telefónicos por semana desde febrero a junio”.
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